VIH son las siglas del Virus de la Inmunodeficiencia Humana. Este virus puede adquirirse a través de una transfusión sanguínea, de madre con VIH y no tratada a hijo durante el embarazo o el parto, o por compartir jeringuillas con una persona con VIH y no tratada. Sin embargo, en nuestro entorno la vía de transmisión más habitual del VIH es la sexual. Por eso, la incluimos entre las infecciones de transmisión sexual.

Es importante que no confundas VIH (el virus, para entendernos) con el sida. El sida es un síndrome que se desarrolla cuando la persona lleva mucho tiempo sin tratar la infección por VIH, normalmente porque no sabe que la ha adquirido. Cuando esto sucede, su sistema inmune está tan deteriorado que no puede combatir enfermedades e infecciones de todo tipo y, al final, acaba muriendo si no se inicia a tiempo el tratamiento.

La infección por VIH no tiene cura en la actualidad. No obstante, cuando la persona está en tratamiento y lo sigue adecuadamente, no le genera ninguna complicación especial y puede hacer vida completamente normal. Además, la correcta adherencia al tratamiento hace que la carga viral (la cantidad de virus en sangre y fluidos sexuales) sea tan baja que se considera indetectable. Cuando la carga viral es indetectable no se puede transmitir el virus a otra persona, incluso aunque se mantengan relaciones sexuales sin preservativo. Es lo que comúnmente se conoce como indetectable igual a intransmisible.

El VIH puede afectar a cualquier ser humano, independientemente de su orientación sexual y su identidad de género. También puede afectarle al margen de la cantidad de contactos sexuales que tenga. No obstante, en España y países simulares la incidencia es especialmente alta entre los hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Esto quiere decir que si eres un HSH eres más vulnerable a adquirir esta infección pero no por tu orientación sexual, sino porque tus relaciones sexuales tienen lugar con un colectivo en el que el VIH ya está muy presente.

Por tanto, seas quien seas pero especialmente si eres un HSH, debes realizarte pruebas de VIH periódicamente, sobre todo si tienes una actividad sexual que consideras abundante y no siempre utilizas preservativo. Realizarse una prueba de VIH cada tres meses aproximadamente, o al menos dos veces al año, es una rutina de salud sexual adecuada.

Si has adquirido la infección, cuanto antes lo sepas antes te pondrás en tratamiento. Eso evitará posibles deterioros en tu salud e impedirá posibles transmisiones a otras personas. Por otra parte, es recomendable que, al menos 1 vez al año, te hagas un chequeo completo del resto de infecciones de transmisión sexual.

En salud sexual no existen el riesgo 0 y la seguridad 100. No obstante, dado que la vía de transmisión más frecuente es la penetración sin preservativo, los métodos más eficaces para evitar la infección son el preservativo y el propio tratamiento bien en forma de PrEP o para personas con VIH con carga indetectable.

Rafael San Román, psicólogo

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