VIH negativo, último análisis agosto 2017. Perfecto, lo tiene calentito. VIH negativo, último análisis enero 2017. Uy, bien pero ya le va tocando otro. VIH negativo. Sin fecha del último análisis. ¿Y a este… se le habrá ido el dedo sin querer o es que ni se acuerda de cuándo se hizo el último análisis? Descartado, como si no hubiera puesto nada. VIH negativo, fecha del último análisis febrero 2015. ¿Perdón? ¿Es una broma?

Años follando (o intentándolo, o haciendo como que buscamos amigos, o buscando príncipe azul como pollo sin cabeza) a través de Grindr sin necesidad de apretar entre los dientes nuestro DNI serológico y resulta que ahora nos dan la opción de hacerlo y a algunos les parece el invento del siglo. ¿Cómo habremos podido estar usando Grindr todos estos años sin saber, ni querer saber, ni preguntarnos entre nosotros si somos o no positivos y cuándo lo comprobamos por última vez?

Parece algo muy inocente. Simplemente un dato más; importante, sí, pero un dato más. Al fin y al cabo, ¡somos maricas! Cuando no estamos hablando de sexo, estamos hablando de VIH (¿acaso no son ambos temas el mismo tema entre nosotros?). Así que, ¿por qué no iba a parecernos lo más normal del mundo el añadir a nuestra estatura, peso, rol, etnia, tribu, fenotipo y descripción… nuestro estatus serológico, junto con la fecha de nuestro último análisis?

La nosofobia es el demonio con el que nos ha tocado convivir por ser hijos de nuestro tiempo, de ahí que, quien más y quien menos, todos hayamos tenidos nuestros “minutos de gloria” con esto del sexo, el VIH las dudas, la desinformación y los interrogatorios. Hasta ahí todo aceptado.

Algunos incluso se niegan a entender que cuando vas a tener sexo con un apetitoso desconocido ni dudas, ni desinformación ni interrogatorio ni niño muerto: lo que cuenta es la responsabilidad que tú mismo emplees (no él). Y, siento decírtelo, también el cruzar los dedos para que la madre naturaleza no haga de las suyas. Sé que no mola recordarlo, pero te lo voy a recordar: ella es mucho más poderosa que todas las medidas de prevención y toda la educación sexual ochentera que hayas recibido, pero eso no es excusa para que te engañes con profilaxis mágicas o de imitación. Tú sé sensato y haz lo que puedas, que seguramente muy bien hecho estará.

Porque el caso es que, en mi opinión, hay algo perverso en el acto de completar la casilla del estatus serológico con un resultado negativo más fecha. Probablemente tú lo has hecho de manera irreflexiva, es decir, sin darle importancia a lo que hacías (total, la mayoría lo pone y es un dato importante, ¿no?). Puede que lo hayas hecho con entusiasmo, para comunicarle al mundo lo “sano” que estás. Probablemente también respiras con alivio cuando ves que el perfil del chico que te gusta incluye una rutilante declaración de seronegatividad. En absoluto te culpo por ello, eres humano y tus mecanismos para vivir la vida que quieres son respetables.

Por eso, lejos de juzgar la gestión que haces de tu perfil en Grindr, con esta serie de artículos lo que pretendo es que reflexionemos juntos sobre las implicaciones que tiene informar públicamente del seroestatus en una aplicación y, si te paras a pensarlo, sobre lo absolutamente inútil –incluso ofensivo- que es hacerlo (por muy tranquilos que nos deje durante cinco segundos).

Rafael San Román, psicólogo