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by Miguel Caballero

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(Bajo el título “Treatment as Punishment”, presenté una versión en inglés de este ensayo en la conferencia de la Asociación Psicoanalítica Estadounidense que se celebró en Austin, Texas, en junio de 2017. Se trata de un foro de psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales con interés en el psicoanálisis, en las relaciones médico-paciente, y en asuntos de ética en la medicina. Ésta es la segunda parte de aquella ponencia. La primera puede leerse aquí.)

 

I got my tongue, I got my chin

I got my neck, I got my boobies

I got my heart, I got my soul

I got my back, I got my sex

 

I got my arms, I got my hands

I got my fingers, got my legs

I got my feet, I got my toes

I got my liver, got my blood

 

Got life, I got my life

Nina Simone

 

 

 

Siete días me llevé sangrando por el culo.

Ahí seguirán las cuatro cicatrices hasta hoy, supongo. El ano ya no es un ataúd, como se decía en los años duros de la crisis del sida, sino la espalda del esclavo, carcomida por las marcas de los latigazos.

Cuatro veces le entregué mi culo al médico para que me hiciera raspaduras anales con hidrógeno, muy seguidas, en un mismo año. Yo jamás localicé esos granos minúsculos, a pesar de explorarme con esmero. Los he buscado apasionadamente, y he deseado con todo mi ahínco encontrarlos, como si al hallarlos pudiera renovar mi maltrecha confianza en el médico. Luego, algunos amigos me dijeron que no son granos, sino superficies dañadas imperceptibles al tacto. Otros me dijeron que sí, que son granos, y que debería notar la rugosidad en la yema de mis dedos.

El médico dijo “granos”. Warts. Pero yo nunca los palpé. De nuevo la medicina como una rama de las humanidades. Me tocó creer en ellos como me tocó creer en mi diagnóstico de VIH a pesar de no tener una historia de infección. No es que no crea, es que no entiendo por qué lo cuentan como lo cuentan, como verdad absoluta que sólo se cumple en sus protocolos, pero no en mis carnes.

El médico siempre terminaba la consulta asegurándome que probablemente aquella sería la última, que para la próxima cita lo más seguro es que ya no habría daño que reparar. No obstante, parece que los granos persistían y no querían desaparecer nunca, a pesar de que a mi tacto nunca se aparecieron. Cuatro veces me postré a cuatro patas en aquel potro de tortura para que alguien que me había sermoneado y anulado el juicio me quemara el ano por prevención. Cada postración iba acompañada de una factura instantánea de 10 dólares, más otra que llegaba por correo a mi apartamento unas semanas después, con cifras que nunca bajaban de la centena, una vez descontado lo que el seguro había pagado.

Pero todo tiene un límite, y yo un día ya no pude más. Decidí combatir ese capitalismo papilómico con más capitalismo papilómico, desempeñando mi derecho de consumidor infeccioso: promover la competencia, pedir una segunda opinión médica. Esta vez en España.

 

* * * * *

 

Antes de que las muestras de mi ano viajaran en botecitos sellados de la clínica a otro laboratorio de la ciudad, yo a mi culo ya le había enseñado mundo. A Santiago de Chile, Ámsterdam y Buenos Aires entré por la Puerta de Brandenburgo de mi ano. Mi ano ha sido el salvoconducto que me ha permitido conocer muchas ciudades desde dentro. Follar con gente de la ciudad implica establecer un vínculo que te sitúa irremediablemente en la intimidad de un pueblo.

A los 21 años, R. me había aclimatado tanto los esfínteres a recibir cuerpos ajenos que cuando abrimos la relación a terceras, cuartas, quintas y duodécimas personas —casi siempre en los viajes— no me costó demasiado seguir explorando el rol de cuerpo anfitrión. Grandes, pequeñas, dobladas, negras, blancas, simétricas, cubistas, expresionistas, delgadas, gruesas, psicodélicas, modernas, con cabezas como centollos, probablemente alguna sifilítica, circuncidadas, greñudas, pelonas. Mi ano conoció todo tipo de pollas en una década. La inmensa minoría pasó por mí una sola vez; en la mayor parte de los casos, el polvo fue el felpudo de bienvenida a relaciones de amistad que se mantuvieron entre un fin de semana y toda la vida.

A G., por ejemplo, lo conocí en Ámsterdam. Yo vivía allí, él estaba de visita por el Pride, que se celebraba en aquellos días lluviosos de mediados de agosto de 2011. Era quebequés, aunque había nacido en Hong Kong. Teníamos reserva para cenar en un restaurante coqueto del Jordaan, pero nunca llegamos a tiempo. Fui a recogerlo a su hotel, y cuando íbamos bajando el ascensor me preguntó que por qué no follábamos antes de la cena. Follamos y perdimos la reserva. Fuimos a otro restaurante a cenar y luego volvimos a su hotel a follar, siempre él dentro de mí (nunca he sentido mi propia polla tan dura, me decía, mi novio no me deja hacerle esto). Salimos toda la noche y follamos en el baño de la discoteca. Volvimos a su hotel, nos dimos un baño de agua caliente mientras me chupaba los dedos de los pies. Me lamía el culo con tremenda gula. Follamos antes de dormirnos y otra vez al despertarnos.

Así todo el fin de semana. El lunes se fue, su novio lo esperaba en Montreal. El mío también vivía en aquel continente.

Tardé no menos de dos años en poder dejar de pensar diariamente en su polla dentro de mí.

 

* * * * *

“Es una barbaridad lo que te están haciendo,” me dijo. “Mira, la medicina en EEUU es extremadamente sofisticada e innovadora. Pero también es inherentemente invasiva. Tienen tecnología y quieren usarla. Cobran por usarla, de hecho. Viven de esas intervenciones. Cualquier cosa que tengas, te van a intervenir. Cualquier mínimo padecimiento que en otro lugar del mundo simplemente se sometería a un seguimiento porque es un proceso natural, en EEUU se trata, se interviene.” El médico de España tenía razón, no hubo vez que yo fuera a la consulta del Village que no acabara postrado en el potro. Con el juicio atrofiado y la soberanía de mi cuerpo intervenida.

“Ese papiloma que tú tienes lo tiene o lo ha tenido en algún momento prácticamente todo el mundo que es sexualmente activo. Y casi nadie se lo trata. Aquí se monitoriza, pero no se interviene de esa forma y en esos plazos tan agresivos. Es un papiloma que el cuerpo tiende a eliminar espontáneamente. Sólo hay que monitorizarlo para confirmar que el organismo efectivamente lo ha eliminado”.

El protocolo de intervención al que fui sometido anula la posibilidad de que mi cuerpo se auto-regule. Lo que mi organismo puede hacer naturalmente, el médico prefirió hacérmelo con quemaduras de hidrógeno, inyecciones de miedo y facturas en las centenas.

Este protocolo de actuación que desestima el poder del cuerpo para combatir infecciones también se aplica al VIH, en connivencia con las Naciones Unidas: obligarme a iniciar el tratamiento inmediatamente tras el diagnóstico y no informarme de otras opciones es equivalente a obviar la posibilidad de explorar si mi organismo es lo que en medicina vírica se ha conocido como un “supercontrolador”, es decir, un organismo que sin intervención farmacológica mantiene el virus a raya. Para la ciencia, eso explica que haya personas diagnosticadas en los 80 que hayan sobrevivido décadas sin medicarse. Los supercontroladores forman parte a menudo de las investigaciones de desarrollo de vacunas y curas: se trata de observar qué hace que sus cuerpos controlen el virus. El objetivo es replicar tales procedimientos en otros pacientes.

Lo de “supercontrolador” suena muy rimbombante, pero en realidad es muy sencillo: dejen a mi cuerpo hacer lo que quizás pueda hacer, no le castren sus mecanismos de autodefensa. Y, sobre todo, déjenme elegir a mí, no me embarguen la soberanía de mi cuerpo.

Pero, hoy en día, como nos hacen iniciar el tratamiento inmediatamente (y pagarlo, sea por sanidad pública o privada), nunca sabremos si somos supercontroladores. Nunca sabré si mi cuerpo pudo defenderse por sí solo del virus. Quizás unos meses, quizás unos años o una década, o mucho más. Nunca sabré porque no lo han dejado.

 

* * * * *

El médico quemaba su odio en mi ano. Cesaron los sermones, los sustituyó por aquel rito pirómano. Uno tiene que odiar para tratar de forma tan inhumana a una persona vulnerable. Luego aprendí que quemando no sólo purificaba su odio sino que también se llenaba el bolsillo. Mi ano era una pira en la que hacía arder su asco hacia mí y los que son como yo (esa “comunidad gay” desaforada e irresponsable), mientras celebraba, además, que el fuego le daba dividendos. Cuando presenté la versión en inglés de este texto en Austin, los médicos asistentes a la conferencia me corroboraron lo que yo siempre intuí: por supuesto que ese médico recibe comisiones por cada intervención que lleva a cabo en mi cuerpo, y por supuesto que a veces es difícil evitar la tentación de practicar una intervención no eminentemente necesaria cuando uno engorda sus cuentas bancarias con ello. No lo digo yo, lo dijeron estos psiquiatras de Austin.

Ya ven, me apoyo en unos médicos para deshacerme de otros. No me podrán acusar de no seguir intentándolo.

 

* * * * *

 

Cuando poco después del diagnóstico de VIH conté a mi médica mi incapacidad de tener una erección por el miedo que comenzó a producirme el sexo, ella me dijo que no me preocupara: mi pareja tomaba PrEP, y, si él se infectaba, sólo tendría que cambiar de tratamiento y pasar a un antirretroviral completo. Para ella, un diagnóstico seropositivo en un hombre gay es simplemente un cambio de régimen antirretroviral.

Cuando un amigo-amante me llamó porque había dado positivo por sífilis, yo llamé a mi médico para informarle de que probablemente había estado expuesto. Me acababa de hacer una analítica completa y los resultados llegarían en un par de días, pero él me urgió a que me inyectara penicilina de forma preventiva. Así hicieron: pinchazo de penicilina, y dos días después, cuando llegaron los resultados del test que me había hecho antes del pinchazo, la sífilis dio negativo. Nunca tuve sífilis, pero sí me aplicaron un tratamiento de sífilis. ¿Por el miedo del médico, por su convencimiento de que soy un irresponsable y tiene que inyectarme preventivamente, o por la comisión que recibe con cada intervención sobre mi cuerpo? ¿Era tan difícil esperar un par de días?

Cuando mi pareja monógama recibió un diagnóstico de clamidia, su médica le urgió a que se tomara antibióticos y, por supuesto, no creyó ni por un instante que fuéramos una pareja monógama. Si somos maricas, jamás un médico va a creernos cuando decimos que somos monógamos. Al ser yo seropositivo, ya ni el beneficio de la duda nos queda. Mi pareja se quedó atónita con el diagnóstico y dijo que no podía ser (yo había dado negativo en clamidia un par de semanas antes). La médica hizo todo tipo de preguntas escabrosas para descubrir la supuesta mentira que ella asumía que estábamos contando. Él exigió que le repitieran las pruebas. Se las repitieron. Dio negativo la segunda vez, y jamás se había tomado los antibióticos. Ella siguió en sus trece insistiendo en que podía ser un falso negativo (¿por qué ni siquiera consideró que lo anterior pudo ser un falso positivo?). Su premisa es que los maricones mienten a sus parejas y no se controlan.

Desde mi diagnóstico de VIH, los médicos me han dado a entender que, para ellos, cuidarme consiste en hacerme una encerrona para que comenzara inmediatamente a tomar las pastillas aunque el modo en que me las suministraron casi me lleva a la locura; cancelar mi juicio para reafirmar su autoridad sobre mi cuerpo; anular mis emociones para convencerse de que lo que yo sienta no es parte de las variables que tienen que atender; medir mi bienestar en tests para no pararse a escucharme; sesgar mi capacidad de respuesta para anular su capacidad de empatizar.

Para ellos, estar bien es tener la carga viral baja y los CD4 altos. Aunque por largas temporadas yo sintiera que había perdido la confianza, el sexo me produjera pavor, sienta náuseas cada vez que se acerca la fecha de la próxima consulta, o viva por debajo de cualquier nivel de tristeza tolerable.

He llegado a la conclusión de que “salud” significa para mí algo muy diferente a lo que significa para los médicos que me han tratado.

 

* * * * *

 

La medicina científica tiene un problema descomunal, y no se trata de la competencia que le hacen las medicinas alternativas, por mucho ruido que quieran crear con esa falsa polarización. Veo a bastantes amigos quejarse de las personas que se deciden por la medicina tradicional. Esa queja puede ser seria en las circunstancias oportunas, pero es narcisista, irresponsable y vacua cuando se obvia la pregunta central: ¿por qué la gente está abandonando la medicina científica? Hay muchas razones, sin duda. No digo que lo que aquí comparto explique todo.

Pero creo que, en gran medida, el problema de la medicina científica es la brutal deshumanización.

Somos muchos los que queremos creer en la salud como un derecho humano del que se encarga un sistema público, universal y gratuito. Ansiamos creer en la base científica de la medicina y en el médico como aliado. Pero la medicina es más compleja que su base científica. Por no hablar de la farmacia. Es política, es moral y es negocio. No abordar estos aspectos es engañarse, y es irresponsable.

No me fío de los médicos que me han aplicado el tratamiento como un castigo, los protocolos internacionales como una tortura. No perdono a los médicos la mercantilización de mi cuerpo y mis miedos. Su juramento hipocrático les prohíbe dañar, pero yo he sido dañado sistemáticamente. Cuando hay daño por moralismo o por rentabilidad económica, el médico se transforma en un corrupto que comercia con mis cicatrices anales y con mi angustia.

Darme cuenta de esta realidad ha sido una gran liberación, a pesar de todo. Ante esta certeza de la deshumanización de la medicina, sólo me queda darle la vuelta a las partes, reivindicar mi voz en el tratamiento, hacerme oír. En cada consulta, dejaré claro que yo no necesito ganarme la confianza del médico, sino que es el médico quién necesita ganarse la mía. Haré pedagogía para que los profesionales de la salud entiendan que los prejuicios están fuera de lugar en los espacios médicos, que mi dolor no son acciones de bolsa con las que enriquecerse, que no es la pastilla exclusivamente lo que me está salvando la vida, sino mi capacidad de reafirmarme contra la historia y contra el maltrato. La medicina necesita humildad, empatía y democracia.

 

* * * * *

 

He salido de este proceso con una pena honda.

Me he tirado un mes escribiendo este artículo que tanto remueve mis entrañas y sus cicatrices porque quiero seguir creyendo en la medicina. Escribo para arrancarme esta angustia del pecho y del ano, y porque estoy ansioso por creer, pero me están echando. Quiero creer, pero cada vez que entro en una consulta, me tambaleo un poco y pierdo el equilibrio. Y conmigo tantos como yo. Hay muchos pacientes que se están yendo, y muchos más que se van a ir. En realidad, siempre se han ido, desde el inicio de la epidemia. Lo hacen silenciosamente. Cancelan la siguiente cita o simplemente no aparecen. Quizás no han dado nombre aún a lo que les aterra del médico, pero sí han sentido el pavor de ser juzgados y maltratados, y han decidido cambiar de rumbo. Podemos mirar para otro lado y acusar de irresponsables a aquellos que deciden irse, o podemos hacer autocrítica, escuchar un poco, y preguntarnos en serio qué está fallando.

Como digo, yo estoy ansioso por seguir creyendo, pero no a cualquier precio. No soy mártir, mi salud y mi dignidad por delante del prestigio médico.

 

* * * * *

 

Escribo esto desde Cuba.

Una vez más estoy aquí impartiendo clases, esta vez por un período más corto, apenas un par de meses. La memoria de la tortura médica que padecí en esta isla me persigue por cada rincón del barrio del Vedado, donde me hospedé en 2015 y donde me hospedo en 2017. Los mismos que me convencieron de que necesitaba unas pastillas para seguir viviendo, me negaron la posibilidad de traerme todas las que necesitaba. Me sentía como un Conde de Montecristo enviado a morir en una isla aislada. El miedo a ser descubierto me hizo sobrevivir esos meses sin buscar información por internet o sin compartir mi angustia con mi familia por teléfono. Lo viví todo en silencio. Era inexperto y temía que me expulsaran del país, o me dieran algún problema en el trabajo. Hay países en los que los seropositivos no pueden entrar, y Cuba tiene una ley opaca al respecto. Estaba recién diagnosticado y muerto de miedo. No entendía por qué el médico y el seguro me hacían lo que me estaban haciendo.

La inflamación que me produce aquel dolor sólo recibe alivio por contraste con las bellas memorias de los ratos compartidos con mis estudiantes de entonces y mi director de tesis, al que acompaño aquí de nuevo. Aun sin saberlo, ellos me mantuvieron a flote durante aquellos meses de terror.

 

* * * * *

Hace tiempo que no veo a aquel doctor de los aceites de oliva y el papiloma. Cancelé las citas, interrumpí el tratamiento. Seguí el consejo del médico español que me recomendó que monitorizase la persistencia del virus, pero que no me interviniera de esa forma brutal.

Poco antes de salir para Cuba me hice el último reconocimiento médico completo. El test anal volvió a salir reactivo en papiloma. La enfermera me llamó para decirme que tenía que verme el especialista.

“No, gracias”, le contesté.

Un día después me llamó el médico mismo —de nuevo el de los sermones— para pedirme que me hiciera una anoscopia por si tenía el papiloma malo. “Pero ya me la hice hace un año y di negativo en ese papiloma malo. Usted mismo me la hizo. Además, yo sé que no he tenido sexo anal receptivo desde entonces”. Estoy convencido de que no creyó esto último. Pero eso no fue lo peor.

Lo peor es que no se acordaba de mí.

Me dijo que en sus archivos no había registro de mi anoscopia. Si me dice esto hace un año, quizás hasta yo me lo hubiera creído. Como cuando llegué a creerme que quizás los médicos tuvieran razón, y es verdad que follé a pelo y por eso me infecté de VIH, aunque no me acuerde. Quizás hace un año me habría creído que era mi memoria la que fallaba y que en realidad no me hice ninguna anoscopia ni sangré durante una semana en el baño, ni me sometí a cuatro sesiones de quemaduras de hidrógeno. Pero no, ya no.

“Mire, arréglense ustedes con sus archivos. Usted mismo me hizo una anoscopia hace poco más de un año, y hace unos meses pedí una segunda opinión a otro médico. A partir de ahí decidí interrumpir el tratamiento que usted me estaba administrando. Estoy a punto de irme de Nueva York e iniciar una nueva etapa en Chicago. Allí buscaré otro médico”.

 

* * * * *

 

Supongo que ha debido pasar el tiempo para poder relatar esta angustia. La distancia ayuda a entender. No se puede describir el huracán desde el ojo del huracán. Pero el huracán no ha pasado del todo. De hecho, ha llegado para quedarse. Aunque de vez en cuando baje la intensidad y me permita sacar la cabeza un segundo, y escribir esto.

 

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más

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  Llegando a 50 metros                        12.24am En tu portal                                         12.25am Me esperaba justo del otro lado de la puerta, cortándome el paso. Los ojos verdes, el pelo color ceniza, muy rizado, barba lampiña, la sonrisa amable y seductora de un desconocido. En la cara tenía una sombra, como de quien se ha limpiado mil veces el maquillaje al bajar del escenario. Era acróbata en el circo y poeta. Nacimos en dos extremos opuestos del universo, pero él también hablaba español. Bajamos Lenox y paramos un taxi a la altura de la 135, que nos llevó a su casa. Una tórrida noche del verano neoyorkino. En mi teléfono hay un hiato de once horas. Lo que viene ahora me lo dijo muchos días antes. Hola, antes que nada                         1.14am quería decirte que me parece muy valiente tu sinceridad acerca del VIH   De hecho, creo que leí un                    1.14am artículo en internet sobre ti hace ya algún tiempo   ¿Puede ser?                                          1.15am   Y leo casi todo lo que tiene                  1.17am que ver con ello  

Hola                                                1.38am

Sí, igual sería en mi blog:

ASS- Amor, Sexo

y Serología

De Imagina Más                             1.39am

Vaya autopromo que me                1.41am

estoy haciendo

  No era mi plan quedar esa noche, sino el sábado. Pero el sábado era mi última noche en Nueva York, así que le propuse adelantarlo, más por miedo que por ansia. Miedo a que pasara algo fuerte mi última noche en Nueva York. Siempre he odiado las despedidas por la mañana, más cuando son el prefacio a varios miles de kilómetros de distancia. Nos vimos unos días antes, sobre las dos de la tarde, en uno de esos bares hipsters de la 116, de los que han echado abajo las paredes y han puesto en su lugar un par de tablas a modo de mesas para que los clientes se tomen la copa mirando la calle y de espaldas al bar. Nos vimos tras discutir por teléfono de mala manera. Queríamos contarnos nuestras respectivas historias, esta vez frente a frente. Para relativizar la mierda que nos habíamos echado por teléfono. En realidad, lo que hicimos fue mirarnos la cara y los labios con ojos de te voy a comer. Es muy guapo. Es bellísimo. Le invité a un gin tonic. Aunque a mí me interesa                   1.43am el punto de vista de la disidencia   (que supongo que                               1.43am conoces)  

¿Disidencia farmacológica?            1.51am

¿Sexual?

La disidencia del sida                           1.52am  

No sé a qué te refieres                   1.52am

  La postura que defiende que               1.52am el VIH no es la causa del sida  

Oh ya                                                1.52am

¿Tienes foto de cara?                        1.53am

Uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue ver a Pina Bausch en El Escorial, me contó. Su única visita a España. Era 2008. Vollmond. Imagina, una luna en medio de ese palacio sepulcral, una orgía en el palacio más triste del rey más triste que dio España. Un meteorito como un elefante en medio del salón, que nadie ve, pero que todos sienten. ¿Qué hacer con un meteorito que no se ve? Pues bailar. Un meteorito y mucha agua, a veces los bailarines se escondían detrás del meteorito, a veces salían por encima de él, y lanzaban al aire botellas de agua vacías, como meteoritos. Las lanzaban como si estuvieran llenas, pero en realidad estaban vacías. Ojalá fuéramos como botellas de agua vacías lanzadas al espacio como meteoritos. Sin fluidos, puro plástico. Un meteorito en medio del salón y un montón de cuerpos frágiles que, en lugar de increpar al meteorito, se increpaban entre ellos, se escupían agua, se tiraban piedras, se besaban compulsivamente. El meteorito, inmóvil, observaba como todos se retorcían delante de él, inmóvil, se reía de ellos. El meteorito es el único que hablaba en Vollmond, los demás sólo se retorcían o se tiraban agua, que a veces eran estacas, o gemían como imbéciles en torno al meteorito. Pina Baush murió pocos meses después, era una de sus últimas representaciones. Aunque nuestra noche no empezó con su historia de Vollmond. Pero sí bajo el agua, en la ducha. Como un pacto entre amantes higiénicos, decidimos lavarnos mutuamente antes de revolver las sábanas. Nos desnudamos juntos en el baño, uno frente al otro, entre miradas de reojo y sonrisas, dijo que me lavaría con unos jabones que me dejarían las manos como la seda, y mientras lo hacía, vi cómo poco a poco iba creciendo su polla del tamaño de un antebrazo.  

Yo nunca me vi con                         1.54am

conocimientos/herramientas

para cuestionar la relación

VIH/sida. Pero en el fondo

siempre hay un acto de fe

Fe en los médicos, fe en los            1.54am

disidentes

Totalmente                                        1.55am   Y no debería ser así                          1.55am  

Yo experimento en lo social         1.55am

y sexual, en lo médico no

tengo el valor

Ni el conocimiento                        1.55am

  Para mí, no es cuestión             1.55am de fe  

Para ti es una cuestión de…            1.56am

  Yo no soy médico                        1.56am   (Por eso no hago                         1.56am diagnósticos)

La medicina es un arte, no            1.56am

una ciencia. Eso sí lo he

aprendido este tiempo.

Ni legislador (por eso no            1.56am hago leyes que prohíban los tests o los ARVs)   Pero eso no quiere decir            1.57am que no pueda observar los hechos y sacar mis conclusiones  

Bueno, pero ¿basado en?                 1.57am

Porque son conclusiones de             1.58am

un hecho biológico

Médico                                               1.58am

Siempre había creído que el            1.58am VIH/sida era algo muy real, pero sobre todo muy absoluto   Y hace unos años conocí la            1.58am disidencia por casualidad   Y vi que aquello que siempre            1.59am me habían contado y que nunca sentí la necesidad de cuestionar (porque “era lo que todo el mundo sabía y había escuchado”)   No encajaba con muchos             2.00am hechos  

¿Qué no encaja?                        2.00am

  ¿Sabes cómo funcionan los            2.00am tests de VIH?  

Más o menos                                    2.00am

  Dime lo que sepas                        2.01am  

Nada, cuéntamelo                        2.01am

Me lavó todo el cuerpo, desde los dedos de las manos hasta la punta de los pies, mientras me miraba sin pestañear y su polla crecía tanto, y tan dura, que yo ya no sabía si era indiscreción dejar de mirarle a los ojos y comenzarle a mirar sin reparo la polla. ¡Qué coño indiscreción, si hemos quedado para follar! Pero había como un pacto tácito, el de ducharnos juntos y el de mirarnos a los ojos casi sin pestañear y obviando que en los márgenes de nuestras retinas veíamos nuestras pollas inmensas crecer mientras me lavaba. También había un meteorito en esa ducha. Y nosotros nos acariciábamos en torno a él, y nos echábamos agua y piedras, y nos besábamos obsesivamente, porque el enfado del día anterior por teléfono parecía de lo más ridículo. Nos enfadamos como desconocidos igual que en ese momento nos mirábamos como desconocidos, me lavaba desde los dedos de las manos hasta la punta de los pies, desconocidos que se desean, y una polla del tamaño de un antebrazo se hinchaba delante de mí sin que pudiera siquiera mirarla.   (No me creo poseedor de            2.02am ninguna verdad, ni quiero imponer mis ideas, quiero dejarlo claro, sólo intercambiar puntos de vista diferentes)   ¿Sabías que una misma              2.02am muestra de suero sanguíneo puede arrojar resultados diferentes (positivo, negativo o indeterminado), dependiendo del país donde te realices el test?   Incluso puede variar                         2.03am dependiendo del laboratorio dentro del mismo país   (Pregúntale a tu médico, te            2.04am lo confirmará)   ¿Sabías que los mismos                 2.05am fabricantes de los tests advierten en el prospecto de que dichos tests no son capaces de detectar la presencia ni la ausencia de VIH en sangre humana?   Sabías también que lo que               2.06am se supone que detectan son ‘anticuerpos’ del VIH, ¿verdad?   Pues resulta que dichos                   2.08am anticuerpos no son específicos del VIH y pueden estar presentes en el organismo por más de 70 situaciones diferentes descritas en la literatura científica, como por ejemplo: infección vírica pasada o reciente, estar embarazada, vacunación, resfriado común, etc. ¿Me sigues más o menos?               2.08am  

Sí                                                2.09am

  Genial                                                2.09am  

Es muy interesante,                          2.10am

pero estoy agotado hoy

¿Podemos seguir mañana?            2.10am

  Claro                                                 2.10am  

Genial                                                2.10am

  Gracias por tu atención            2.10am   Normalmente encuentro             2.10am silencio  

Yo estoy abierto a escuchar             2.10am

todo

  Me alegro                                     2.10am   //Foto de cuerpo, en slip,             2.10am sin cabeza//   Te la debía                                    2.11am  

Qué bueno estás                              2.11am

//Foto de cuerpo, desnudo,             2.11am

tapando la polla con la mano,

sin cabeza//

  Yo ya no tengo fotos                        2.12am intermedias  

Pues manda las finales,                    2.12am

entonces

  Pasaríamos a “explicit                        2.12am nudity”  

It’s all fine, I’ll correspond                 2.12am

  //Desnudo frontal//                        2.12am  

Sexy                                                  2.12am

Te invito a una siesta uno                  2.13am

de estos días

Y me cuentas el resto                       2.13am

Genial                                                2.13am  

//Desnudo frontal//                            2.13am

  Me encanta                                                2.13am   //Desnudo lateral, artístico//            2.13am  

//Desnudo trasero//                          2.13am

//Polla//                                             2.13am

  //Polla//                                    2.13am   Estás muy bueno                        2.13am  

Va a ser una siesta                       2.14am

interesante

//Rostro//                                    2.14am

//Polla//                                        2.14am   //Culo//                                         2.14am   //Torso//                                        2.14am   //Polla//                                          2.14am   //Torso, con rostro//                        2.14am   Eso parece                                      2.14am  

Qué bueno estás                               2.14am

Hablamos mañana                             2.15am

  fullsizerender-4 Pasamos a la habitación, casi en penumbra, con una de esas luces anaranjadas en un rincón, dejamos caer las toallas y nos tumbamos. Yo siempre he tenido sueños muy vívidos, siempre comienzo a soñar antes de dormirme. Hay unos segundos en los que no estoy completamente dormido, pero el sueño ya ha comenzado. Es como meter los pies en el agua para tantear la temperatura antes de zambullirse de lleno. La noche trascurrió como esos minutos aún de vigila, con los pies mojados, en que uno ya comienza a soñar.   ¿Qué tal tu día de trabajo?            1.13pm  

Bien                                                1.14pm

Aquí asándome de calor                1.14pm

en casa

Escribiendo, trabajando,                 1.14pm

yendo al gym y comiendo

como un cerdo

¡Qué buen plan!                             1.14pm   Yo en el hospital                             1.14pm   Esperando para ver a una             1.15pm amiga ingresada con VIH   Que se niega a tomar ARVs            1.15pm  

Ooops                                                1.15pm

  Pero ya está mucho mejor            1.15pm   Y resiste el chantaje                         1.15pm emocional de los médicos  

¿Cómo tiene las defensas?            1.15pm

  No lo sé                                             1.16pm   Ahora entraré                                    1.16pm  

¿Y por qué crees que se                  1.16pm

puso enferma?

  No lo sé                                            1.16pm   En realidad sólo la conozco             1.16pm de un grupo de whatsapp  

¿Y por qué crees que lo de            1.17pm

los médicos es un chantaje?

  Luego te cuento                               1.31pm   Ya me han dejado pasar                   1.31pm  

Ok                                                    1.36pm

  Mi amiga está genial                          3.12pm   Es una mujer fuerte                            3.12pm   Ha estado ingresada por una            3.15pm neumonía por hongos jirovecii (o lo que antes llamaban neumonía por neumocistis carini, una enfermedad definitoria de sida, pero que también se da en seronegativos)  

¿Tú crees que es casualidad            3.17pm

su diagnóstico de VIH y esta

neumonía?

Que no están relacionados,             3.18pm

quiero decir

  Creo que tiene que ver con               3.19pm otras causas   Lleva un tiempo muy                          3.20pm deprimida  

¿Tú tienes alguna formación            3.20pm

médica? Lo pregunto por

curiosidad

No más que tú                                    3.20pm   Jejeje                                                   3.20pm   (Por suerte)                                         3.20pm   No soy médico                                   3.21pm   Ni nada parecido                                 3.21pm  

Y la depresión, ¿con qué la            3.21pm

relaciona ella?

  No me ha contado mucho                    3.22pm   Pero tuvo otro ingreso hace                   3.22pm un año   Y lo pasó muy mal                                  3.22pm   Es seropositivo desde 1990                    3.22pm   Su primera pareja murió                         3.22pm (ella cree que de AZT)   Cuando ella tenía 22 años                    3.23pm   Una historia dura                                 3.23pm   Ahora está bien                                   3.23pm   Y pronto le darán el alta                       3.23pm  

¿Está bien? ¿Con depresión             3.22pm

y neumonía? Ok.

  Me refiero en comparación                    3.24pm con cómo entró en el hospital   Está muy bien de ánimos                       3.24pm  

Entonces parece que no la            3.25pm

han cuidado tan mal en el

hospital

Sí                                                             3.25pm   Gracias a que ella se ha                          3.26pm negado a tomar ARVs en combinación con antibióticos   Le han estado presionando                     3.26pm y tratando como a una niña para que lo hiciera desde que entró   ¿Sabes que hay gente con un                  3.26pm diagnóstico de más de 25 años que nunca ha tomado ningún tipo de terapia antirretroviral y están sanos y vivos?  

Por supuesto. Tengo un amigo         3.28pm

así

Se llaman supercontroladores           3.28pm

  Ya…                                                3.28pm  

Algunos estudios para la                  3.28pm

vacuna parten de investigar

cómo funcionan sus organismos

Pero ¿sabes otra cosa que              3.28pm

tienen en común?

  Dime                                                3.28pm  

Que ellos, como tu amiga,              3.22pm

sobrevivieron, pero vieron

morir a decenas de personas

a su alrededor

El amante disidente dejó encendida sólo la tenue luz anaranjada. En el armario guardaba cincuenta botellas de vino, que sus amigos le traían de todos los lugares que visitaban. Una bodega en el armario. Cerró la puerta, dejó caer la toalla, y me preguntó qué música me gustaba. Le pedí el Pequeño Vals Vienés de Lorca, cantado por Silvia Pérez Cruz. Fuera, un patio de vecinos inmenso dormía apuntando con sus ventanas negras a nuestra ventana anaranjada, completamente abierta. Éramos una llama en la noche tórrida, y ahora lluviosa, de Nueva York. Yo estaba tumbado en la cama, desnudo, y él sobre mí, sonreía desde su mirada oscura, En Viena hay diez muchachas, y me dijo bajito que le encantaba la atmósfera que creaba esa música, y un hombro donde solloza la muerte, yo le dije hacía poco había asistido a un homenaje gitano a Lorca, y un bosque de palomas disecadas, me miraba desde arriba mientras yo apretaba su cintura desnuda contra la mía, en el museo de la escarcha, le besaba el pecho cubierto con una fina capa de vello, hay un salón con mil ventanas, él me chupaba cada milímetro de mi piel blanca contra su piel levemente bronceada, ¡ay, ay, ay, ay!,

ahí dejamos de hablar: toma este vals con la boca cerrada.

 Este vals, este vals, este vals, este vals, me besaba el cuello, de sí, de muerte y de coñac, mis manos eran dos lijas, que moja su cola en el mar, y me chupaba los dedos, como para decirme que no importaba, donde juegan tu boca y los besos, bajaba hacia mi vientre y me olía el pene, los testículos, las piernas, hay una muerte para piano, apenas rozando mi piel con sus labios, y yo respirando profundamente, que pinta de azul a los muchachos, yo exigiéndole respuestas a todas mis preguntas, hay mendigos por los tejados, cuando yo no tengo respuestas a las suyas, hay frescas guirnaldas de llanto, me levanta las piernas, ¡ay, ay, ay, ay!,

y me acaricia el culo con la punta de su polla descomunal: toma este vals que se muere en mis brazos.

Y así seguimos toda la noche, jugueteando. Yo ese día había leído sobre el teatro foro, en el que los espectadores pueden interrumpir la representación en cualquier momento, levantarse, alzar la mano, parar la escena, y cuestionar las decisiones de los personajes. Él fue el espectador rebelde de mi teatro foro. Yo tenía toda mi obra montada, bien estructurada y ensayada, mi blog, mis artículos, mi historia coherente, mis charlas. Hasta que él levantó la mano, se puso en pie, no abruptamente, sino como seduce un macarra, te mira con ojos tiernos mientras tú sabes que te está hurgando en la llaga. Y lo dejas. Aquella noche él tenía muchas preguntas, yo tenía muchas preguntas, y ninguno sabíamos en qué podía consistir la verdad. Sólo nos quedaba improvisar.

Pero, tú ¿quién coño eres?            3.41pm

Tú, como seronegativo, ¿cuál            3.41pm

es tu ética? ¿Cómo te

atreves a hablar de la no

existencia de la relación entre

un virus y unos síntomas que

tú no padeces?

 

Dicho de otra forma:                        3.41pm defendiendo esta postura,

tú en realidad no te juegas

nada. Pero nosotros nos

jugamos mucho.

  …   Estamos en el mismo                        4.16pm barco, Miguel  

¿Qué quieres decir?                        4.16pm

¿Tú también vives con VIH?            4.16pm

  No                                                4.17pm   Yo vivo con un diagnóstico            4.17pm de VIH        

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más

                                 

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    Si se tiene en cuenta que en PubMed, algo así como la Wikipedia de las publicaciones médicas, hay alrededor de 800 artículos que relacionan «mujer VIH y salud mental», puede ser que haya alguna relación. Voy a resumir, libremente y por mi cuenta, un estudio recién publicado por varias mujeres, entre ellas Alice Welbourn. A Alice la conozco personalmente, y verla a ella es verle la cara a la primera generación que se infectó con VIH cuando, esto es otro tópico que se usa mucho, el VIH era una sentencia de muerte. Tan tópico como cierto, lamentablemente.

    A ver, para empezar, en inglés se llama «mental health» a la salud mental, pero me parece que no tiene el mismo matiz que aquí, pues se usa de una manera más generalizada, como, digamos, a good mental health sería como tener tu mente en forma. Pues a través de un estudio

    Si se tiene en cuenta que en PubMed, algo así como la Wikipedia de las publicaciones médicas, hay alrededor de 800 artículos que relacionan «mujer VIH y salud mental», puede ser que haya alguna relación. Voy a resumir, libremente y por mi cuenta, un estudio recién publicado por varias mujeres, entre ellas Alice Welbourn. A Alice la conozco personalmente, y verla a ella es verle la cara a la primera generación que se infectó con VIH cuando, esto es otro tópico que se usa mucho, el VIH era una sentencia de muerte. Tan tópico como cierto, lamentablemente.

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