El tratamiento antirretroviral ha sido un aliado fundamental para que en la actualidad el VIH sea una infección crónica. A menudo surgen muchas dudas entorno al tratamiento, sobre el consumo de alcohol u otras sustancias en combinación con los antirretrovirales, acerca de los efectos secundarios o la llegada de nuevo tratamiento inyectable. Para resolver todas y otras cuestiones relacionadas con los antirretrovirales hoy entrevistamos a Ángel López García,  Farmacéutico residente del área de atención farmacéutica a pacientes externos. En el servicio de farmacia hospitalaria en el Hospital Universitario de Getafe. Además Ángel colabora en los grupos de apoyo a personas recién diagnosticadas de VIH en Imagina en una sesión sobre consejos de adherencia al tratamiento.

 

  • En líneas generales ¿cómo funciona el tratamiento antirretroviral?

Con el tratamiento antirretroviral impedimos que el virus pueda multiplicarse dentro de nuestro cuerpo y, por tanto, digamos que evitamos que pueda hacerle daño al sistema inmune. Además, esto hace que la carga viral en sangre sea tan baja que sea indetectable, lo que nos garantiza que no se pueda transmitir de ninguna manera el virus.

Esto lo conseguimos utilizando combinaciones de fármacos que actúan sobre diferentes proteínas del virus, maximizando la efectividad.

Lo que no hemos podido conseguir aun es eliminar al virus de las células de nuestro cuerpo en las que ya se ha integrado, así que es muy importante ser persistentes en la toma del tratamiento.

  • ¿Por qué es tan importante tomarlo todos los días?

Tomarlo todos los días es importante para mantener constantes las concentraciones de fármacos en sangre, por dos motivos, el primero para garantizar la efectividad del tratamiento, y, en segundo lugar, porque si permitimos que la concentración baje, el virus, podrá desarrollarse, pudiendo acostumbrarse a estos fármacos y volverse resistente. La aparición de resistencias nos obligaría a cambiar de tratamiento, y la siguiente opción podría ser menos efectiva o tener una pauta menos cómoda.

  • ¿Hay que tomarlo a la misma hora exactamente cada día o puede variar?

No hace falta que nos ofusquemos con tomarlo exactamente a la misma hora, pero desde mi punto de vista creo que es mejor que lo asociemos al menos al mismo momento del día, no solo para garantizar su efectividad, si no para que nos sea más fácil, evitando posibles olvidos.

  • ¿Qué hago si ha pasado la hora de tomarla?

Consulta calmadamente el prospecto o la hoja de información que te hayan proporcionado en la farmacia del hospital donde te dispensan el tratamiento, muchos antirretrovirales tienen un amplio margen para seguir tomándolos en caso de olvido.

En caso de que no tengas a mano estos documentos, contacta con tu farmacia hospitalaria, los profesionales sanitarios estamos a tu disposición para cualquier duda.

  • ¿Qué se recomienda hacer si se ha olvidado una dosis?, ¿es grave?

Lo primero, antes que nada, cerciórate de que realmente no la has tomado, si te cuesta recordar este tipo de cosas quizá te pueda venir bien un pastillero semanal para poder mirar si te lo has tomado o no; en caso de duda no te lo tomes, es preferible no duplicar la dosis.

El siguiente paso es comprobar si te puedes seguir tomando esa dosis, ya hemos comentado que el margen para hacerlo suele ser muy amplio, si es el caso, tómatela sin necesidad de retrasar la toma del día siguiente. En caso de que se haya pasado este margen, espera a la siguiente toma y tan sólo procura que no se te vuelva a olvidar.

Un olvido puntual no es grave, no dejarás de ser indetectable por ello. Seguir un tratamiento así puede resultar difícil, pero si nos ponemos como reto llegar al 95% de adherencia, es decir, como máximo 2 olvidos al mes, garantizamos la efectividad del tratamiento.

También es importante que los olvidos no sean consecutivos, 2 días seguidos sin tomar la medicación podrían llevar, en algunos casos, a comprometer la indetectabilidad.

  • Suelo tener mala memoria ¿qué puedo hacer para ser adherente?

Para acordarte mejor de tomar el tratamiento podrías recurrir a una alarma diaria en el teléfono móvil, a pastilleros semanales para tener siempre a mano la medicación y poder comprobar si te la has tomado, un llavero pastillero para llevar cómodamente la dosis de ese día, o incluso aplicaciones específicas para el móvil que te pueden ayudar a planificarte, no solo con la toma diaria del medicamento, sino también con tus citas sanitarias, e incluso puedes registrar tomas y olvidos para evaluar si deberías reforzar tu adherencia.

En caso de que lo que se te suela olvidar sea la cita en la consulta de farmacia hospitalaria para que se te dispense la medicación, nunca vayas justo de tratamiento, acuerda con tu farmacéutico o farmacéutica tener siempre un pequeño remanente de medicación, y presta especial atención a posibles viajes.

  • ¿Se puede tomar alcohol con este tratamiento?, ¿tengo que tomar la pastilla con comida?

Tomar alcohol de forma puntual no va a causar por sí mismo ningún perjuicio sobre el tratamiento, lo que hay que tener en cuenta es que no debemos abusar para no dañar el hígado, que se encarga del metabolismo de los medicamentos.

Además, yo siempre recomiendo a mis pacientes que no tomen alcohol durante las primeras semanas de tratamiento, porque puede potenciar los efectos adversos de tipo digestivo, hasta que el cuerpo se acostumbra a la nueva medicación.

Si vas a beber alcohol, ten en cuenta que es posible que se te olvide tomar el tratamiento más fácilmente, o incluso olvidar si lo has tomado o no, préstale especial atención ese o esos días. Para estas ocasiones es especialmente útil un llavero pastillero.

Tomar el tratamiento con o sin comida depende de cada caso, algunos fármacos se toleran mejor, o solo son eficaces con comidas, otros todo lo contrario, y a otros, simplemente, les da igual. Si tienes dudas consulta el prospecto, la hoja de información, o contacta directamente con tu farmacia hospitalaria.

  • ¿Si consumo drogas puede afectar a mi tratamiento? ¿Pueden afectar también algún otro medicamento?

Algunas sustancias, como drogas, medicamentos, e incluso complementos alimenticios y plantas medicinales, pueden interferir en como nuestro cuerpo procesa algunos medicamentos. Algunas sustancias podrían aumentar la concentración en sangre de los fármacos antirretrovirales, incrementando sus efectos adversos, mientras que otras podrían disminuirla, bajando su efectividad. También puede darse el caso de que sea el tratamiento antirretroviral el que afecte a otra sustancia, aumentando sus efectos adversos o disminuyendo su efectividad.

Por todo esto, es importante que informes a tu personal sanitario sobre tu medicación habitual, sobre si consumes drogas y cuales, o si utilizas suplementos alimenticios como suplementos vitamínicos, proteicos o minerales.

También puedes consultar las interacciones entre tu tratamiento antirretroviral y otras sustancias en páginas web específicas como la de la Universidad de Liverpool. Al elegir un medicamento y otra sustancia nos da la respuesta con un código de colores sencillo a modo de semáforo: el color verde indica que no hay interacciones, el amarillo que las interacciones son leves y poco relevantes, naranja para interacciones que debemos tener en consideración y quizá tomar alguna medida adicional, y en rojo interacciones que nos contraindicarían completamente su uso. Os dejo por aquí el enlace a esta página:

https://www.hiv-druginteractions.org/checker

 

  • ¿Qué efectos secundarios puedo tener a corto y a largo plazo?

Al comenzar el tratamiento, o frente a un cambio de medicación, es posible que se sufran algunas reacciones adversas, como nauseas o diarrea, cansancio o dolor de cabeza, insomnio o mayor frecuencia de pesadillas, o alteraciones del ánimo. No siempre ocurren, con los tratamientos actuales son cada vez menos frecuentes, y en caso de que aparezcan son mayoritariamente leves y temporales, solo durante las primeras semanas. No nos deben preocupar a no ser que sean demasiado molestos o que se alarguen en el tiempo.

A largo plazo, es posible que se presenten ciertas reacciones adversas por el acúmulo del fármaco en el organismo por su uso prolongado durante años. Tampoco debemos alarmarnos por esto, ya que desde el inicio del tratamiento se realizará un seguimiento analítico periódico, en el que se detectaría de forma precoz si el medicamento estuviera ocasionando daño, de tal forma que estaríamos perfectamente a tiempo de plantear otra alternativa de tratamiento con un perfil de toxicidad diferente.

Los principales efectos adversos del tratamiento antirretroviral a largo plazo pueden ser a nivel metabólico alterando triglicéridos, colesterol y azúcar en sangre, a nivel óseo disminuyendo la densidad de los huesos y a nivel renal alterando la función de filtrado de los riñones. Algunos medicamentos podrían estar vinculados a ganancia de peso, pero ya ningún tratamiento actual produce aquella deformación típica de los antiguos tratamientos, la lipodistrofia, provocada por la redistribución de la grasa corporal.

  • ¿Qué se sabe del tratamiento inyectable?

Sobre el nuevo tratamiento inyectable sabemos que ya ha superado los ensayos clínicos y que se encuentra comercializado a nivel nacional, a espera de la adjudicación de precio y de condiciones de financiación.

El tratamiento se compone de dos fármacos, cabotegravir y rilpivirina, pertenecientes a familias de fármacos que ya empleamos en el tratamiento antirretroviral oral convencional, los inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos y los inhibidores de la integrasa.

Se han formulado por separado, ambos para administración vía inyección intramuscular, por lo que deberá ser administrada por un profesional sanitario. La pauta de administración parece que será finalmente cada 2 meses.

Está indicado en adultos que están virológicamente suprimidos, es decir, menos de 50 copias del virus por mililitro, en un tratamiento antirretroviral estable, y que además no tengan resistencias, actuales ni previas, a ninguna de las 2 familias de fármacos implicados.

Antes de comenzar el tratamiento inyectable, se deberá tomar cabotegravir y rilpivirina oral durante aproximadamente un mes para comprobar que se toleran bien.  Además, sabemos que, si un paciente anticipa que no va a poder asistir a una visita programada de inyección, sabiendo que tenemos de margen hasta 7 días antes y después de la fecha prevista, se puede usar el régimen oral para reemplazar una visita de inyección cada 2 meses. Para pautas orales que duren más de dos meses, se usará un tratamiento oral alternativo.

Lo que no sabemos aún es que condiciones de financiación tendrá, es decir, qué pacientes serán candidatos a comenzar este nuevo tratamiento inyectable.

Creemos que sería especialmente útil en pacientes en los que su adherencia esté condicionada por problemas de memoria, y en pacientes en los que la adherencia al tratamiento se vea influida por el estigma social asociado al VIH. Sin embargo, no parece ser de elección en pacientes que suelan retrasarse o no acudir a citas médicas, ya que un retraso de su administración de más de 7 días puede favorecer el desarrollo de resistencias.

 

Muchas gracias por labor Ángel!!

Iván Zaro, trabajador Social de Imagina MÁS.