A veces consumimos drogas, incluido el alcohol, para soltarnos y sentir menos tensión en nuestros encuentros sexuales. Las drogas nos desinhiben aumentando nuestra confianza a la hora de decir sí a ciertas prácticas y al mismo tiempo reduciendo nuestra incomodidad. El problema es que es algo ficticio producido por química externa, es un sueño cuyas consecuencias a veces pueden llegar a ser muy dolorosas para algunas personas. A veces la asociación entre drogas y sexo es tan estrecha que un perfil de los hombres que practican Chemsex refiere no mantener encuentros sexuales sin el consumo de alguna sustancia o lo que conocemos como sexo sobrio. Esta es una de las principales señales que alertan de un consumo problemático ante la cual es recomendable acudir a profesionales en busca de asesoramiento. Si este es tu caso, sigue leyendo esta editorial y contacta con el equipo de Imagina en busca de una cita individual.

A menudo el consumo de drogas persigue encontrar una seguridad que el sexo sobrio no proporciona. Esto además de suponer un error (al infundir una falsa sensación de seguridad) también dificulta la toma de consciencia necesaria para reconocer las limitaciones que conlleva la necesidad de consumir sustancias para poder disfrutar del sexo. Y es que cuando se necesita tomar drogas para tener sexo tenemos un problema en nuestra vida sexual. A veces se recurre al Chemsex en busca de un mayor nivel de sensaciones y resistencia en el sexo que la vida real es incapaz de ofrecer. Un espacio donde el temor a una pérdida de erección o a no estar a la altura se ven maquilladas por los efectos de las sustancias. Así como la tranquilidad que ofrece disponer de química ante posibles imprevistos.

El sexo sobrio más allá de una meta para personas que han desarrollado diversas adicciones dentro del Chemsex supone un reto para la autoestima del individuo. El sexo sin drogas nos hace estar aquí, presentes, sin anestesia y enfrentándonos a una realidad que puede hacernos sentir vulnerables. Hemos automatizado algunas cuestiones dentro de nuestra cultura como hombres GBHSH (Gais, Bisexuales y Hombres que tienen sexo con otros hombres) que nos afectan sin tomar consciencia de sus efectos en nuestra autoestima.

La homofobia es a veces tan sutil que la hemos normalizado, no somos conscientes de cómo nos afectan, entre otros aspectos, los roles de género que sentimos que debemos desempeñar para ser aceptados y deseados por otros hombres. Toda la presión sufrida tratando de mantener una imagen de masculinidad hegemónica por sentirnos aceptados, deseados y, por tanto, parte útil de nuestra comunidad. El peso de expectativas inalcanzables, a menudo producidas por la industria del porno que ofrece modelos idealizados, como erecciones eternas, Cum Dump inagotables y el mayor número de contactos sexuales en sesiones de duración interminable, bien sea un martes a las 8 de la mañana o un sábado por la noche. Y este es uno de los mayores desafíos a la hora de volver a mantener sexo sobrio, que todos nuestros fantasmas y temores más profundos salen a la luz para hacernos sentir frágiles.

Tener un mejor sexo pasa por estar presente en el momento en el que lo mantenemos, por ello es importante implementar acciones de atención plena. Andrea Glik, terapeuta y educadora especializada en trauma y trastorno de estrés postraumático para personas LGTBIQA+, apuesta por la misma estrategia. Según Andrea, permitirnos estar presentes sintiendo experiencias cotidianas y a menudo automatizadas como el sabor de la comida en la boca nos hará disfrutar de una experiencia dentro de nuestro propio cuerpo más allá del sexo. Esto nos demuestra que seguimos teniendo la capacidad de experimentar placeres sin necesidad de amplificar su placer a través de sustancias. Nuestro cuerpo y sexualidad nos otorgan múltiples posibilidades para experimentar placer y sensaciones sin la necesidad del consumo de sustancias. Sólo hay que dedicar tiempo y atención para volver a percibir estas sensaciones que a menudo la inercia del día a día hacen que pasen desapercibidas.

Al mismo tiempo, la sexualidad es un viaje hacia el interior acompañado de otros seres humanos, es saludable trabajar nuestras inseguridades para ir ganando el pulso a tabúes, complejos y excesivas expectativas. Contar con el apoyo de profesionales de la psicología y salud mental puede resultar determinante para trabajar la deshabituación, posibles adicciones, así como para el autoconocimiento, el desarrollo personal y la cimentación de ciertas bases que nos hagan ganar confianza en nosotres mismes de cara a disfrutar del sexo sobrio. Recuperar el placer del sexo sobrio en ocasiones pasa por contar con apoyo profesional, especialmente en casos muy severos de adicción al Chemsex. Si este es tu caso, puedes contactar con el equipo de Imagina donde profesionales de la psicología y la sexología especializades en el Chemsex podrán ayudarte en el proceso de recuperación del sexo sobrio.

Iván Zaro

Trabajador Social de Imagina MÁS