Una de las principales ventajas de la monogamia es que te ahorras el engorroso tema de las ITS. Sin embargo, la principal desventaja puede ser la monotonía y la falta de satisfacción que puede generar el tener sexo siempre con la misma persona durante mucho tiempo.

Este conflicto entre la seguridad y el aburrimiento aparece antes o después en la mayor parte de las parejas. Para afrontarlo hay varios caminos: el primero es experimentar y explorar nuevas cosas con tu pareja, el segundo es  aguantarse, el tercero es la infidelidad y el cuarto es abrir la relación en el ámbito sexual.

Si optas por los dos primeros nos parece genial, pero no dejes de compartir este artículo con todas tus amistades no monógamas. Si optas por la infidelidad, sabemos que es algo tan viejo como la humanidad pero, además de que está feo, puede suponer un riesgo para la salud sexual de tu pareja estable. Por último, si optas por el cuarto hay una serie de cosas que debes tener en cuenta precisamente para cuidar tu salud sexual y la de tu pareja mientras estéis cada cual divirtiéndoos por vuestra cuenta.

  1. Identifica tus gustos y necesidades sexuales

La salud sexual incluye el placer y no podemos disfrutar de nuestra vida sexual si no sabemos qué nos gusta y qué necesitamos para tener una vida sexual satisfactoria. Una vez que sepas qué es lo tuyo en el sexo, entonces tienes que responsabilizarte por encontrarlo. A veces eso tendrá que suceder teniendo sexo con personas que no son tu pareja, pero sin que obtener placer pase por exponeros mutuamente a riesgos con los que no contáis.

  1. No mientas

No lo decimos porque algunas mentiras sean moralmente reprobables, sino porque la mentira en el sexo puede suponer un riesgo para la salud. La infidelidad y la pareja abierta son dos cosas diferentes. Respeta los pactos a los que hayáis llegado sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer cuando tengáis sexo con otras personas. Si sientes que ya no son adecuados para ti, háblalo abiertamente con tu pareja y encontrad una solución. Por ejemplo, si tienes sexo fuera de tu pareja te expones a adquirir una ITS: si tu pareja sabe que lo haces puede contar con ese riesgo y asumirlo en la medida de lo posible, pero si se lo ocultas y luego tienes sexo con ella, entonces la estás exponiendo a un riesgo del que no puede responsabilizarse.

  1. Comunícate de manera asertiva con tu pareja

Llegad a un acuerdo explícito sobre qué prácticas están permitidas fuera de la pareja y cuáles no. Dedicad a este tema tanto tiempo como sea necesario y aseguraos de que os quedáis a gusto con las decisiones que toméis. Por tu disfrute pero también por una seguridad responsable, no aceptes nada que sea insostenible para ti.

  1. Maneja información actualizada sobre ITS

Medidas de prevención, síntomas y tratamiento. Las parejas sexualmente cerradas suelen abandonar el uso del preservativo pero, si sois una pareja abierta, entonces es el momento de plantearse alguna medida de prevención de ITS (por ejemplo preservativo o PrEP para VIH). Realízate un chequeo completo al menos una vez al año y acude a una asociación especializada en salud sexual para hacerte una prueba de VIH cada tres o cuatro meses, sobre todo si perteneces a un grupo especialmente vulnerable a esta infección (hombres que tienen sexo con hombres y mujeres trans que ejercen prostitución). Allí te harán una prueba rápida, gratuita y confidencial, resolverán tus dudas sobre ITS y te regalarán condones y lubricante.

  1. Disfruta de la vida

La frustración sexual es malísima para la salud pero también lo es la ausencia evitable de responsabilidad. No permitas que el sexo se convierta en un lastre ni dentro ni fuera de tu relación de pareja. Pero hazlo protegiendo tu salud en la medida de lo posible y también teniendo en cuenta que lo que hagas en la cama con otras personas puede tener repercusiones también en tu pareja si también te acuestas con ella.

Rafael San Román, psicólogo