El VIH fue descubierto y considerado como el agente de la naciente epidemia de sida por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983. Después de 38 años de su descubrimiento y cuando llevamos cerca de 20 años considerando al VIH una enfermedad crónica debido a la eficacia de los medicamentos antirretrovirales, es incomprensible que el VIH siga estando tan estigmatizado y se hable tan poco de sus avances en los medios de comunicación. Cuando se descubre un nuevo tratamiento para un cáncer, el alzheimer o la diabetes, sale en todos los medios de comunicación, mientras que cuando hay un avance en la lucha contra el SIDA o no hay noticia o queda relegada a una nota de prensa, y así ocurre año tras año, hechos que no contribuyen en nada para hacer efectiva la labor de desestigmatización del VIH, con lo que viendo este panorama no es de extrañar que a los infectados con VIH nos cueste tanto salir del armario.

Desde hace años he compartido con mis parejas, familiares y amigos más cercanos mi condición de persona con VIH y aunque actualmente disfruto de una mejor calidad de vida aún a cuestas con mis cormobilidades, tengo que ser discreto en muchos campos de mi vida en los que desearía decir en voz bien alta que tengo VIH y me encuentro bien, pero sigue siendo difícil.

Voy a poner un ejemplo. Desde hace cerca de tres años voy a una terapia antialcohólica. Desde el principio comenté con el presidente y el psicólogo la posibilidad de compartir mi experiencia con el VIH en la asociación ya que mis excesos con el alcohol influyeron en mi infección de VIH. Me recomendaron que no lo hiciera porque podía desviar la atención acerca de lo que tratan esas terapias, algunos no lo comprenderían y me podrían mirar raro aunque mi aspecto sea bastante más saludable que el suyo, así que 995 días después no he dicho nada sobre mi VIH no sea que alguien se vaya a asustar. Este simple hecho me lleva a una reflexión, estoy en una asociación que trata sobre una adicción, el alcoholismo, que aunque es muy permitida, es estigmatizada por la sociedad, pero dentro de esta asociación, que por otra parte es una maravilla, se me recomienda no compartir mi condición de portador del VIH, lo que a mí me sugiere que padezco un estigma dentro de otro estigma, y esto ocurre, creo yo, por la falta de información de los avances del VIH, que son muchos e influyen positivamente en la calidad de vida, en  el día a día de la persona con VIH.

Otra de las causas por las que la mayoría de las personas portadoras del VIH no dan el paso de salir del secretismo es que no tienen apenas referentes de gente famosa que haya confesado que tiene VIH. Si una persona con un estatus económico y social privilegiado no da el valiente y admirable paso de declarar que tiene VIH y disfruta de una calidad de vida en muchas ocasiones similar a quienes no tienen VIH, por que va a darlo una persona con un trabajo fijo, temporal, precario o en paro. Yo creo que al igual que quien tiene mayor capital debe aportar más a la hacienda pública, quién tiene una posición social y económica privilegiada debe mojarse un poquito más o un poquito antes por la noble causa de la desestigmatización del VIH

Actualmente seguro que hay personas famosas e influyentes que podrían dar el primer paso en salir del armario y con su testimonio ir normalizando la cronicidad del VIH. Estas mismas personas (actrices, músicos, escritoras, cantantes, gente famosa del cuore que a su vez podrían sacar un beneficio económico contando su historia en exclusiva para algún medio y ayudando a normalizar la infección con VIH) harían un enorme favor a todo el colectivo, que necesitamos de alguien valiente y con visibilidad social para hacer de portavoz y acercar a la sociedad normalidad de los portadores crónicos de VIH e influir en los medios para que el mismo VIH sea objetivo de buenas noticias, que ya llevamos más de 30 años con el VIH saliendo en los medios con cifras y malas noticias, acordándose de nosotros una semana antes del Día Mundial de SIDA y el año que viene hablamos.

Ya es hora de comenzar a llenar las agencias de noticias con mensajes positivos sobre el VIH, sobre la forma en que se va controlando  si hay un diagnóstico temprano, acerca de la rapidez en la que que un portador de VIH tomando los antirretrovilares que le manden puede tener el virus indetectable en sangre, lo que se manifiesta en que su salud va a ser similar a la de una persona no portadora del virus, en que no puede contagiar a nadie el VIH, y en que puede llevar vida saludable si se cuida. Esto es algo tan importante que lo debe de saber todo el mundo para quitar esa visión ya pasada del VIH como enfermedad mortal. El VIH es una enfermedad crónica como la diabetes, y más pronto que tarde se encontrará la vacuna que lo eliminará por completo. Hasta entonces los que vamos poco a poco saliendo del armario del VIH necesitamos que nos echen una mano de solidaridad y compañerismo.

Equipo de la vida en rojo