Desde mis 18 años acudo a la consulta de ginecología una vez al año para realizarme un chequeo y saber qué pasa por ahí abajo. En ocasiones, por diversos motivos, estas revisiones se han visto reducidas en el tiempo, teniendo que acudir cada 3 o 6 meses. En el 90% de las veces en esta consulta en diferentes hospitales, con diversos profesionales y en los últimos años con los mismos profesionales, he podido vivir las mismas experiencias, que son comunes a otras muchas mujeres que tenemos sexo con otras mujeres.

Damos por hecho que será un momento íntimo, libre de prejuicios, sin comentarios incómodos o situaciones violentas generadas por… la presunción universal de heterosexualidad. Es decir, que la persona profesional que tenemos frente a nuestros ojos da por hecho que esa es nuestra orientación del deseo hasta que demuestre lo contrario.

Las situaciones son las siguientes:

1.Te empiezan a preguntar si mantienes relaciones sexuales y si estas son con penetración. Te están preguntando, sin ser claros, si practicas coito heterosexual pero sin atreverse a decírtelo. Cuando hablan de penetración, se entiende como sinónimo de coito, asumiendo que no hay diversidad en las relaciones sexuales y que si no hay coito, ¡no hay sexo! jajajajaja. Lo único que consigue esta creencia es seguir invisibilizando nuestra sexualidad dentro de contextos clínicos y, por supuesto, sociales. Si ningún/a ginecólogo/a espera que una mujer tenga relaciones sexuales con otra mujer lo más probable es que no sepa tratarla adecuadamente.

2.Esta es mi favorita. Cuando a la pregunta de ¿Utilizas métodos anticonceptivos? les respondo que no. ¿Cómo que no?, insisten, ¿entonces no mantienes relaciones sexuales? y un sinfín de apreciaciones llenas de reproches hacia mi persona y a la forma en la que supuestamente mantengo mis relaciones sexuales. En el momento en el que paro la conversación y le digo que está asumiendo que soy heterosexual vuelve a ocurrir lo de siempre, la continua salida del armario. Es agotador tener que estar continuamente haciendo un esfuerzo por visibilizar quién soy a pesar de que conste en mi historia clínica desde la primera vez que acudí a esta consulta.

  1. Este no es mi caso, pero he leído en las redes muchas anécdotas de compañeras referentes a que, cuando manifiestan su orientación del deseo y se definen como lesbianas, la persona profesional que va a realizarnos la citología utiliza el espéculo más pequeño que tienen, el que se usa con adolescentes que van por primera vez a consulta. Lo que nos viene a decir este hecho es que el sexo entre mujeres no es sexo de verdad, como si fuera un sexo infantil, muy afectivo pero poco sexual y deja en evidencia el profundo desconocimiento sobre la forma en la que las mujeres mantenemos relaciones sexuales, como si no existiese la penetración más allá del pene, ni existieran otro tipo de prácticas sexuales.
  2. La invisibilización sobre las infecciones de transmisión sexual. A pesar de que he sido diagnosticada de alguna deellas, en diversas ocasiones se me ha manifestado, una vez que he salido del armario con la persona que me atiende, que esté tranquila, que no existe ninguna. Con esta afirmación se invisibiliza la forma de vivir el sexo y la exposición ante las ITS. Tampoco se nos informa sobre diferentes métodos de barrera (que sí que existen) para mantener relaciones entre mujeres, pero se desconocen y no se nos pregunta por la utilización -o no- de juguetes eróticos y, sobre todo, si estos se protegen.

Estas situaciones -y muchas otras que las mujeres que tenemos sexo con otras mujeres vivimos en las consultas de ginecología- siguen ligadas a absurdos estereotipos heteronormativos y resaltan una falta de interés y actualización de conceptos. Tenemos que ser conscientes de que estas situaciones también generan miedo, por parte de las personas que acudimos a las consultas, a desvelar nuestras intimidades a profesionales llenos de prejuicios. Miedo en este en mujeres lesbianas pero no me quiero ni imaginar si la persona que accede es no binaria o un hombres trans, ¡oh my God!

Afortunadamente la sociedad cambia, la sexualidad es diversa y también existen infinidad de profesionales de la salud que se mantienen informados/as y reivindican actualizaciones de protocolos.

Sí, ahí fuera estamos infinidad de mujeres que nos acostamos con otras mujeres.

Teresa Navazo, trabajadora social de Imagina MÁS

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