Ayer fue el primero de los tres días de la Reunión de Alto Nivel sobre el VIH/Sida en las Naciones Unidas, el encuentro de todos los países del Consejo para organizar una respuesta coordinada a la epidemia de VIH/sida para los próximos cinco años. Probablemente el tema más controvertido fue la connivencia entre gobiernos fundamentalistas religiosos para evitar que la declaración final de este encuentro mencione al colectivo LGTBQ+ como población clave a la que prestar servicios de pruebas, tratamiendo y cuidados del VIH y otras ITS, particularmente a los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) y mujeres transexuales, que son los grupos que presentan índices de VIH más altos en numerosos países. Según los representantes de estados como Egipto, Irán, Mauritania o Sudán, el colectivo LGTBQ+ no entra dentro de su tradición y valores morales, y no requiere especial atención en sus territorios. Lo dramático es que lograron imponer esta postura al resto, provocando que la mención a este colectivo fuese retirada de la declaración que todos van a suscribir. Esta declaración es extremadamente relevante en tanto hoja de ruta que seguir para conseguir el objetivo que ONU Sida se propone: acabar con la epidemia de VIH/Sida para 2030.

 

Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York     Sede de la ONU, en Nueva York

Muchos países usaron el argumento de la primacía de la soberanía nacional para reclamar que cabía a los Estados particulares, y no a una imposición de las Naciones Unidas, identificar sus propios grupos clave de atención dentro de sus países. Los activistas sospechamos que este argumento, en principio legítimo, en realidad será usado para desatender y continuar discriminando a la población LGTBQ+, así como a trabajadores del sexo, prisioneros o migrantes.

Asimismo, se discutió ampliamente el apoyo a mujeres en edad reproductiva, que en muchos Estados, sobre todo africanos, tienen los índices más altos de VIH. Esto es clave, pero insuficiente. En ningún caso se discutió por qué son las mujeres en edad reproductiva las más afectadas. Algunos temas de vital importancia al respecto que quedaron opacados son la violación dentro del matrimonio, la mutilación genital o la esterilización de las mujeres seropositivas, prácticas ejecutadas desde el machismo más feroz.

Como una compañera señaló entre reuniones, “no es que seamos grupos de población vulnerables. Somos vulneradas, no vulnerables”. Muchos activistas reclaman que el foco del problema debería ponerse especialmente en quienes producen esa vulneración, para atacar la cuestión de raíz. Por supuesto, seguir atendiendo a las mujeres vulneradas, pero especialmente trabajar por la erradicación de ese machismo feroz.

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En el Salón del Consejo de las Naciones Unidas

Otro tema controvertido fueron las prácticas de reducción de daños, esto es, informar a aquellas personas que deciden llevar a cabo prácticas con más riesgos de infección de qué opciones tienen para disminuir en lo posible esos riesgos. Muchos estados se negaron a asumir estas prácticas de reducción de daños, proponiendo exclusivamente la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad dentro del mismo como estrategias de prevención. Entre los países que defendieron esta postura moralista están Indonesia o El Vaticano. Asimismo, El Vaticano, país observador sin derecho a voto,  se manifestó en contra la planificación familiar, el uso del condón, o la identidad sexual diferente del género biológico.

Un aspecto en el que todos los países parecen estar de acuerdo, pero que no termina de ocurrir, es en la necesidad de producir medicamentos asequibles, preferiblemente desde las mismas regiones que los consumen. Esto es especialmente importante para los países del África subsahariana, como muchos de ellos apuntaron. No obstante, las críticas a las prácticas de la industria farmacéutica fueron muy tibias o nulas.

Algunos países como Islandia propusieron políticas moralistas con respecto a la prostitución, entendiendo el trabajo sexual como un todo indistinguible, donde el crimen de la trata de personas no se diferencia de la práctica del trabajo sexual, y promoviendo la criminalización de los “compradores del sexo”. Para Islandia, el intercambio monetario por sexo no es digno en ningún caso.

Otros países, como Australia o Canadá, fueron muy críticos con la exclusión de la mención al colectivo LGTBQ+, pero no afrontaron de forma alguna la discriminación que ellos mismos ejercen contra las personas seropositivas, a las que, por ejemplo, no les conceden derechos migratorios. La intervención de Estados Unidos también fue muy crítica con esta exclusión, además de apuntar algunos aspectos interesantes no tratados por otras delegaciones, como la humillación que muchas veces padecen las personas con VIH en entorno médicos. Asimismo, EEUU señaló la importancia de conseguir bajar el precio de los medicamentos, momento en el que los miembros de la sociedad civil que estaban presentes protestaron vehementemente porque no creen en la sinceridad de esta propuesta venida de un país con la sanidad más cara del mundo y que hace muy poco por evitar la especulación brutal con los precios de los medicamentos.

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Otros temas importantes que se mencionaron fueron las co-infecciones de VIH con Hepatitis C, tuberculosis o malaria, los derechos reproductivos, la PrEP (mucho menos discutida de lo que debiera, y generalmente en términos muy moralistas), educación sexual, derecho a la vivienda y a la seguridad alimentaria.

Como quedó señalado, de este encuentro saldrá la hoja de ruta, no vinculante, para acabar con la epidemia de VIH/sida para 2030. Aunque no deja de ser una declaración de intenciones simbólica, el documento que de aquí salga será importante.

Muchos países usaron el encuentro como un ejercicio de relaciones públicas; parecía que se trataba de mostrar su mejor cara. Por suerte, muchos activistas estaban allí, conocen la realidad, y señalaron las múltiples discrepancias que había entre el discurso de algunas delegaciones y la realidad. Se rumorea que en próximos encuentros la sociedad civil -como yo, en representación de Imagina Más- podría quedar excluida. Quieren tomar estas decisiones sin presión social, sin informar de forma directa y sin filtros, como intentamos hacer desde Imagina Más. A día de hoy, nuestra presencia está permitida, con la condición explícita de permanecer en silencio. Para protestar ante algunas de las barbaridades o mentiras sin pudor que se oyen, los activistas tosen fuerte para hacer ruído.

ASS- surgió a partir de la idea de que la seropositividad es una posición desde la que observar con particular clarividencia multitud de aspectos de nuestra naturaleza humana: el amor, el sexo, el miedo, el deseo, el cuerpo, las relaciones, los individuos, los grupos, la política. La discusión de estos temas que tanto nos interesan debe ir acompañada de activismo de otro tipo, de pie de calle, como el que hace Imagina Más, y político, como el que supone esta reunión en la ONU. Aquí, desde la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, se puede comprobar como esta epidemia es profundamente política, y como muchos Estados siguen usando el VIH para reprimir y controlar a sus ciudadanos: abstinencia, ceguera ante el machismo criminal, oposición a la reducción de daños, a la orientación sexual, a la identidad de género. Esto nos abre los ojos una vez más a la necesidad de pensar el VIH globalmente, a no dar ninguna batalla nunca por ganada y a alzar la voz entanto seropositivos, hacernos visibles y molestos.

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más