Ilustración de ONLY MASC

Desde hace tiempo, las apps de ligue con geolocalización vienen siendo uno de los escenarios de interacción, seducción y socialización más frecuentados. Con mayor motivo, si nos situamos en el contexto actual, durante una epidemia mundial y en el estado de confinamiento por el que hemos pasado.

Las apps no dejan de ser un reflejo de la sociedad, por lo que en ellas también se reproducen comportamientos discriminatorios que sustentan el orden jerárquico establecido, tanto en las interacciones como en los perfiles.

En este artículo nos vamos a centrar en analizar estos comportamientos en apps como Grindr, Scruff, Wapo, etc., es decir, aquellas dirigidas a hombres que tienen sexo con hombres.

  • Plumofobia: Existe un rechazo generalizado por la pluma, es decir, por aquellos comportamientos asociados a estereotipos de género femeninos. Mensajes como “mascxmasc”, “onlymasc”, “no plumas”, locas no” son la evidencia de esto y la perpetuación de la misoginia y el machismo más exacerbados.
  • Racismo: También existe un rechazo hacia aquellas personas no blancas. Esto se explicita en los perfiles en forma de mensajes como “whitexwhite”, “chinos/negros/latinos no” o, directamente, a través de insultos racistas.
  • Transfobia: Se produce un rechazo hacia las personas trans* o una fetichización y, por lo tanto, una deslegitimación de las mismas. De hecho, se puede seleccionar trans* como si fuese una tribu más, entre otras opciones como nutria, oso o twink.
  • Serofobia: No solo aparece trans* dentro de las tribus a elegir, sino que también aparece seropositivo. Además de esto, se hacen preguntas del tipo “¿Estás limpio?” para referirse al seroestatus o, en general, a si se tiene alguna ITS. Esto perpetúa el estigma asociado al VIH y las consecuencias tan devastadoras que conlleva.
  • Gordofobia: También se produce una jerarquización con respecto a los cuerpos: los cuerpos deseables son aquellos musculosos, normativos y fácilmente identificables con el estereotipo de masculinidad. Esto aparece explicitado en los perfiles en forma de mensajes tipo “gymxgym” o mediante fotos donde solo aparecen torsos sin cabeza, lo cual contribuye a la cosificación de las personas.
  • Ghosting: ¿A quién no han dejado de hablar sin previo aviso y sin explicación aparente? Hay muchos motivos que pueden llevar a alguien a hacer ghosting, sin embargo, no es justificable ni es un comportamiento responsable con la otra persona.

¿Qué hay detrás de todo esto? Por un lado, frustraciones, malestares, miedos, inseguridades y sufrimiento por no encajar dentro de las categorías rígidas y estrictas de lo que resulta “deseable”. Por otro, la imperiosa necesidad de mantener un status o unos privilegios, aunque sea a costa de discriminar a otras personas, para sentirme “deseable”.

Vale, pero entonces… ¿Qué pasa? ¿No puedo mostrar mis preferencias? ¿No tengo derecho a explicitar lo que me atrae y lo que no?

Por supuesto que lo tienes, pero existen muchas formas de hacerlo desde el respeto, con asertividad, honestidad y empatía. Sin agresividad, sin violencia y sin humillar a nadie. Tratando de relacionarnos desde el cuidado, cuidándonos y cuidando a las demás personas. Y esto es aplicable no solo en las apps de ligue o en las redes sociales sino, en general, en todas las interacciones sociales cotidianas.

No se trata de criminalizar, reprochar o estigmatizar a los “otros”, a esos hombres que tienen o han tenido alguno de estos comportamientos. Se trata de mirarse a uno mismo y preguntarse “¿Estoy utilizando estas apps de una forma respetuosa, honesta y empática?”. Y si la respuesta es no, habrá que hacer algo al respecto.

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Alba Alonso, sexóloga

 

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