El 10 de diciembre se conmemora el día de los Derechos Humanos, que no son otra cosa que las condiciones instrumentales y básicas que permiten a una persona su realización. Reúnen aquellas libertades, facultades e instituciones básicas que garanticen una vida digna de toda persona por el mero hecho de ser humana. Todas iguales, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política, origen nacional o social, posición económica o cualquier otra condición del individuo.  A nivel conceptual los derechos humanos son universales, para todos los seres humanos sin excepción, atemporales e igualitarios. Por ello son incompatibles con cualquier sistema político o social basado en la superioridad de una raza, un género, una etnia o un determinado grupo sobre el resto.

Los derechos humanos cubren diferentes aspectos en la vida de una persona que van desde los civiles y políticos, vinculados con el principio de libertad. Los derechos económicos, sociales y culturales vinculados al principio de igualdad y los demás derechos ligados con el principio de solidaridad. En su conjunto de los derechos humanos encontramos que reconocen la dignidad e igualdad “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Además, hace referencia a que todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración Universal de los derechos humanos son inherentes a la persona independientemente de su condición.

La Declaración recoge algunos aspectos básicos que en países occidentales como España parecen cotidianos pero que en el resto del planeta desgraciadamente no lo son, como el derecho a circular libremente y elegir tu residencia en cualquier territorio del Estado, derecho a casarte y fundar una familia, derecho a salir de cualquier país, incluyendo el tuyo y a regresar si lo consideras. Derecho a solicitar asilo y a disfrutar de él en caso de sufrir persecución, derecho a tener una nacionalidad.

Los derechos humanos también te reconocen el derecho a la libertad de conciencia y pensamiento, a profesar cualquier religión o ninguna si lo consideras, y a poder expresar estas creencias en público y en privado (por la enseñanza, práctica, culto y observancia). Se reconoce el derecho a la libertad de opinión y de expresión, esto incluye a no ser molestado a causas de tus opiniones.

 Asimismo, los derechos humanos también reconocen que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; Teniendo asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes a su voluntad. Y también reconoce el derecho a la educación que deberá ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental.

Cuando hacemos referencia a la comunidad LGTBIQ+ entendemos que es una población sensible en lo que a la vulneración de derechos se refiere. Algo tan sencillo como ser y tener derecho a que se te reconozca tal y como eres entre de lleno en el debate con las conocidas como Feministas Radicales Trans-excluyentes que niegan que las mujeres trans* sea mujeres de pleno derecho. ¿O a caso no es atentar contra los derechos humanos negar el derecho a ser de una persona trans*?. Los Principios de Yogyakarta definen la identidad de genero como “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder, o no, con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales”. Bien en diciembre de 2020 sólo cinco países (Bolivia, Malta, Cuba, Fiyi y Ecuador) en todo el mundo reconocen ofrecen protección constitucional contra la discriminación basada en la identidad de género y/o expresión de género.

Otros derechos humanos vulnerados en el colectivo pueden ser la persecución legal y social que se llevan a cabo a la comunidad LGTBIQ+. Actualmente existen 127 estados donde no existen leyes que criminalicen las relaciones sexuales consentidas entre personas adultas del mismo sexo en el ámbito privado. Sin embargo, 69 países aún criminalizan las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo, en 43 de estos estados la ley se aplica tanto a varones como a mujeres. Según un reciente informe de la ILGA, un tercio de los estados de la ONU sigue penalizando las relaciones homosexuales. Los 12 países de la vergüenza son Mauritania, Sudán, Somalia, Nigeria, Arabia Saudí, Afganistán, Brunei, Catar, Emiratos Árabes Unidos. Irán, Pakistán y Yemen. En estos rincones del globo mantener relaciones sexuales entre personas del mismo sexo está calificado como un delito y puede ser castigado con pena de muerte.

Además algunos países como China y Rusia tienen leyes que limitan la libertad de expresión y prohíben la posesión, custodia, circulación, exhibición, distribución, muestra, venta o producción de cualquier material audiovisual o publicitario que sea considerado obsceno o que esté en contra de la decencia pública. De este modo China prohíbe la producción de series para televisión que muestren relaciones afectivo-sexuales entre personas del mismo sexo. Y en Rusia una ley federal prohíbe la promoción de relaciones sexuales no tradicionales entre menores de dad. Y bajo la interpretación sesgada de esta norma han procesado desde medios de comunicación hasta activistas, vamos una caza de brujas en toda regla.

En algunos países las terapias de conversión se lucran debido a la homofobia y transforma reinante en determinadles sociedades vulnerando los derechos humanos y causando un daño a veces irreparable en las víctimas. Sólo Alemania, Brasil, Ecuador y Malta han prohibido taxativamente estas terapias en sus territorios, destacar que Brasil desde 2018 también prohíbe cualquier terapia de conversión frente a la transexualidad. Otras normativas que persiguen estas terapias en parte de su territorio pueden ser en el caso de España, Madrid, Andalucía, Murcia, Valencia y Aragón localidades que poseen una normativa que persigue este tipo de terapias.

Otra vulneración de derechos la encontramos a la hora de contraer matrimonio y la adopción, en la actualidad 35 países han aprobado enmiendas constitucionales que prohíben explícitamente el reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo. Algunos de estos países son Kenia, Bolivia, Paraguay, Venezuela, República Dominicana, Camboya, Rusia, Croacia, Bulgaria, Hungría (si el país del famoso eurodiputado del partido LGTBIfóbico que acudía a sesiones gais en Bruselas) o Polonia.

Hoy Día Internacional de los Derechos Humanos queremos reivindicar que la protección de estos derechos por la comunidad LGTBIQ+ debe ser diaria para evitar que los derechos de los que hoy gozamos no se vean mermados. Y tratar de generar la solidaridad necesaria y vital entre la comunidad para luchar conjuntamente por conquistar los derechos de los que parte de la comunidad no disfruta, así como luchar para que los derechos de la población LGTBIQ+ en todo el mundo sean entendidos y garantizados como Derechos Humanos. Porque tenemos derechos a ser, y a vivir sin temor a sufrir agresiones de cualquier índole por nuestra identidad de género, expresión de género y/o orientación sexual. Al igual que tenemos derecho a formar una familia y que esta sea reconocida legalmente. Y a que sean prohibidas y perseguidas todas las violencias que tratan de dañarnos e invisibilizarnos. Porque nuestros derechos, también son derechos humanos.

Iván Zaro, Trabajador Social.