El lenguaje sexista invisibiliza a las mujeres y reafirma la desigualdad de género Encontramos como ciertas profesiones son culturalmente nombradas en masculino, como por ejemplo “la juez” o el uso genérico del masculino en todos los ámbitos: los profesores, aunque existan millones de profesoras o decir bienvenidos cuando también hay mujeres en la sala o incluso son muchas más mujeres que hombres. Este uso genérico del masculino influye también a la hora de marcar referentes: si miramos los libros de texto, todo lo hicieron los hombres: las conquistas, los descubrimientos, las revoluciones, los hitos deportivos, todo absolutamente todo está lleno de testosterona. Esto influye a la hora de marcarnos metas y sueños como mujeres, ¿Cómo pretendemos que una niña quiera ser científica si nunca le hablan de Marie Curie?, es decir si no ven como posible esa realidad. Además de la invisibilidad e inferioridad que supone esta manía de obviar a las mujeres en todo lo que se hace, también la cultura popular con sus frases hechas y refrenes nos termina de humillar, porque podemos decir con total naturalidad “la fiesta es la polla, pero tú eres un auténtico coñazo”, ¡pero que obsesión tenemos de relacionar el coño con cosas aburridas y la polla con él no va más y lo top!, o el zorro con ser rápido y listillo y ser una zorra, todas sabemos lo que es ser una zorra. 

Los cambios culturales cuestan mucho, pero no son imposibles y todas las personas debemos implicarnos. En primer lugar, asumir que a través de la sociabilización patriarcal que hemos recibido todas las personas, por más igualitarios/as que nos creamos, cometemos muchísimos fallos y, en segundo lugar, esa toma de consciencia debe traducirse en actos, intentado diariamente y piano piano ir cambiando el lenguaje, para que cada vez sea más diverso e inclusivo. Para ello existen soluciones muy sencillas: 

  • El desdoblamiento: bienvenidos y bienvenidas
  • La utilización de sustantivos colectivo: el funcionariado, la población, las personas
  • Adjetivos sin género: desempleo juvenil 
  • La feminización de las profesiones: la jueza, alfarera, gerenta, etc. 
  • El lenguaje es la base del pensamiento y la comunicación, determina nuestra identidad, nuestra percepción del mundo y nuestra manera de relacionarnos
  • El lenguaje crea realidades y por tanto crea cultura

Si cambiamos el lenguaje, cambiaremos la realidad, es decir las palabras tienen el poder de excluir o incluir, ¿Qué quieres hacer tú con tus palabras?

Bárbara Mainieri, trabajadora social

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