Numerosos estudios científicos respaldan con sus resultados la alta eficacia de los medicamentos contra el VIH para reducir al mínimo las posibilidades de transmisión del virus entre parejas serodiscordantes. El último y más reciente de ellos ha sido adelantado en la CROI 2015 -XXII edición de la Conferencia sobre el Retrovirus en Infecciones Oportunistas- celebrada en Seattle, Estados Unidos.

El estudio en concreto es el australiano ‘Opposites Attract‘ iniciado a finales del 2013 -y con solicitud de ampliarlo hasta finales del 2016-. Sus participantes son parejas gais serodiscordantes, independientemente del nivel de carga viral y/o la toma de tratamiento antirretroviral en los casos VIH, así como el uso del preservativo. Se analizan parejas Sidney, Brisbane y Melbourne en Australia, Bangkok en Tailandia y Río de Janeiro en Brasil.

¿De dónde parten?

  • En el primer año se lograron reclutar un total de 234 personas en su mayoría parejas australianas (57,6%) seguidas de tailandesas (22,2%) y brasileñas (20,0%). Los datos sociodemográficos de la muestra nos permiten dibujar el perfil de un hombre cuya mediana de edad es de 36 años.
  • Un elevado grueso de las parejas se formaron en el último año (39%), otras se consolidaron entre uno y cinco años antes (33%) y un menor grupo con un recorrido superior a los cinco años (28%).  En el caso de los hombres VIH una amplia mayoría se encontraba tomando tratamiento en el inicio del estudio (84%) y de estos la mayoría tenía una carga viral indetectable (83%).
  • Los datos preliminares presentados en Seattle están basados en las primeras 152 parejas que formaron parte del estudio, aún abierto a nuevos participantes en la actualidad. De estas parejas casi la mitad refirieron haber mantenido relaciones sexuales sin preservativo al menos en el último año (58%), sumando un total de 5.905 encuentros sexuales.
  • De los casos expuestos el miembro de la pareja seronegativo adoptó el rol activo (inertivo) el 60% de las ocasiones y pasivo (receptivo) el 40%. Se recogieron pocos encuentros sexuales sin preservativo en aquellos casos en los que la carga viral no fuera indetectable (por encima de 200 copias por mililitro de sangre), el total de estos casos asciende a 237 encuentros.

¿Qué han detectado?

El resultado hasta la fecha es que no se ha registrado ningún caso de transmisión del VIH dentro de la pareja. En caso de producirse se realizarían estudios filogenéticos para determinar que la pareja VIH es quien ha transmitido el virus ya que casi la mitad de las parejas participantes en el estudio no mantienen una relación monógama (43%), lo que hace posible que se produzcan transmisiones del VIH sin la participación de la pareja estable. Es decir otra persona cuya carga viral sea elevada y no se encuentre en tratamiento (puede que ni tan siquiera diagnosticado).

Los autores del estudio calcularon que el riesgo de transmisión del VIH por prácticas sexuales desprotegidas con el miembro de la pareja positivo, independientemente de su carga viral, sería del 4%. Sin embargo, este porcentaje aumentaría si se adopta un rol receptivo en la penetración anal (7%).

Estas estimaciones no miden el riesgo real sino el intervalo dentro del cual se sitúa el riesgo donde no se contempla el riesgo nulo. Los resultados preliminares del estudio catalogan como bajo el riesgo para la transmisión del VIH en la pareja serodiscordante aunque no pueden afirmar sea inexistente.

Coincidencia con el estudio europeo

La aseveración articulada por el estudio ‘Opposites Attract’ respalda las conclusiones presentadas dentro del estudio europeo PARTNER donde se analizan a parejas serodiscordantes hetero y homosexuales.

En el estudio PARTNER el tamaño de la muestra es mayor, y resaltó como principal resultado que no detectó ningún caso de transmisión en sus 16.400 encuentros sexuales. Situando el riesgo de transmisión en un 1% (inferior al 4% presentado en el estudio australiano).

No obstante, en el caso del ‘Oposites Atract’ se considera que a medida que aumente el número de participantes y monitoricen las parejas se estima que el dato baje del 4% aproximándose al ofrecido en estudios similares.

Estos estudios ponen sobre la mesa las diversas estrategias para el cuidado de nuestra salud, ninguna es excluyente, todas suman y nos permiten tener una vida sexual saludable.

Cuidar de nuestra salud pasa ineludiblemente por realizarnos la prueba de VIH, usar preservativo y en caso de valoración médica o decisión personal tomar correctamente el tratamiento frente al VIH para tener una carga indetectable y mantener la infección bajo control.

Estas recomendaciones no sólo nos permiten tener una buena salud, sino la tranquilidad de la evidente -y demostrada científicamente- reducción de la transmisibilidad del virus.

Salud y Sexo,

Por Iván Zaro