La crisis finanque ha influenciado la economía de los últimos años en España ha tenido un gran impacto en la sociedad en general y, particularmente, ha transformado de manera notable el ámbito de la prostitución masculina.

Desde el comienzo de la misma se ha triplicado la presencia de hombres autóctonos que la ejerce, así como su vulnerabilidad ante situaciones, en ocasiones, muy duras y conflictivas. A pesar de ello continúa siendo un grupo invisible ante los medios de comunicación, que se centran exclusivamente en la prostitución femenina.

La prostitución masculina, presente desde la antigua Grecia hasta nuestros días, ha sobrevivido -y continúa haciéndolo- a diversos regímenes sociopolíticos, especialmente en sociedades donde el sexo entre hombres está perseguido y condenado, incluso con pena capital.

Ésto ha sido posible gracias a la invisibilidad y discreción, algo que contrasta con la prostitución femenina, donde las mujeres que ejercen esta actividad «deben» ser diferenciadas. Todos tenemos más o menos clara como es la imagen, a menudo, estereotipada de cómo es una Trabajadora del Sexo. Puedes situarla en un espacio de calle, en un club o tal vez realizando un servicio a domicilio.

Sea cual sea el escenario, la imagen o cliché de la mujer que ejerce prostitución está claro. Y es que nuestra sociedad tiene herramientas que diferencian a las mujeres «correctas» de aquellas que mantienen «conductas desviadas» como es considerada la prostitución. Esta puede ser una consecuencia del machismo y sexismo de la sociedad española en la actualidad.

¿Y qué pasa con los hombres que la ejercen?

En el caso de los trabajadores del sexo, su imagen pasa desapercibida para garantizar su propia supervivencia. La invisibilidad parece beneficiar a los hombres que ejercen prostitución; sin embargo alimenta su vulnerabilidad, ya que permanecen al margen de los servicios sociales y sanitarios.

El no tener una imagen reconocida socialmente encierra una grave consecuencia, y no es otra que el resultar inexistentes ante la ciudadanía e instituciones públicas. Esta invisibilidad alcanza hasta la literatura científica en castellano, donde a penas encontramos un par de estudios dirigidos a este colectivo en España en los últimos años.

El no conocer las características del colectivo conlleva pasar por alto sus necesidades y principales retos a los que hacen frente. Por ejemplo su alarmante situación epidemiológica, ya que en la Comunidad de Madrid es el grupo con la prevalencia de VIH más elevado sólo por debajo de las mujeres transexuales que ejercen prostitución.

Esto quiere decir que los hombres que ejercen prostitución es un grupo especialmente vulnerable ante el VIH, por encima si cabe del grupo de consumidores de drogas. Esta situación requiere de la adopción de medidas urgentes dirigidas a paliar las desigualdades frente al acceso a la salud.

¿Qué urge cambiar?

Entre las medidas que deberían comenzar a llevarse a cabo, se encuentran no sólo la promoción de la prueba de VIH, sino también el fomento de que en aquellos casos en los que un trabajador del sexo obtenga un resultado positivo tenga asegurado el acceso a las unidades hospitalarias para un seguimiento especializado así como al tratamiento antirretoviral independientemente de su situación administrativa o si cuenta o no con derecho a la obtención de una tarjeta sanitaria.

A menudo nos encontramos como desde las farmacias hospitalarias ponen obstáculos a los hombres inmigrantes en situación administrativa irregular para hacerles entrega de los tratamientos antirretrovirales. Esto además de atentar contra los derechos humanos va contra la normativa que engloba y asegura la atención a personas con VIHsiguiendo los criterios de Salud Pública -es decir, que garantiza el bienestar conjunto de la sociedad-.

Otra diferencia entre los hombres y mujeres que ejercen prostitución es que en el ámbito masculino dentro del colectivo LGTB son menos rechazados aunque la discriminación también se de. A menudo este rechazo puede ir ligado a actitudes xenófobas que relacionan el mundo de la prostitución masculina con inmigración -especialmente procedente de Latinoamérica y Europa del Est-).

La realidad es que las personas extranjeras en este colectivo han disminuido, dejando paso a mayor presencia de hombres españoles que debido a las elevadas tasas de paro encuentran en la prostitución una vía de supervivencia. Además destaca igualmente en la prostitución masculina el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación para la oferta de servicios sexuales.

Revolución digital en el sector

Actualmente podemos encontrar en la Internet portales internacionales especializados en los trabajadores del sexo como rentboy.com o escupido.com, así como otros que proporcionan recursos para chicos que desarrollan su actividad en el estado español, como telechapero.com.

En la tecnología móvil este sector ha avanzado muchísimo en los últimos años con la aparición de aplicaciones móviles -como Grindr, Scruff o Bender- que permiten encontrar a los Trabajadores del Sexo más próximos.

Esta metodología ha revolucionado en mundo de la prostitución masculina, por un ladoha tenido un impacto en la visibilidad dentro del colectivo LGTB. Ya que además invierten, especialmente los hombres profesionales, grandes sumas de dinero en sesiones de fotografía profesional y vídeos para promocionar sus servicios.

El uso de estas herramientas favorece a los hombres que ejercen la prostitución el ofertar sus servicios durante 24 horas sin necesidad de permanecer horas en espacios físicos como locales o saunas. Además encuentran en Internet un medio donde la competitividad percibida por los trabajadores del sexo es menor que en espacios físicos.

Por otro lado, encontramos en este medio a hombres que no son profesionales, es decir que ejercen prostitución de forma puntual incluso que deciden introducirse en la prostitución por primera vez a través de Internet. Esto agudiza la situación de vulnerabilidad ya que estos hombres desconocen los códigos, normas y riesgos a los que se enfrentan pudiendo poner en peligro su seguridad y salud.

Acabar con esta situación que mantiene al margen a los hombres que ejercen la prostitución es una labor de todos. Podemos comenzar a mitigar esta exclusión conociendo más sobre sus características y necesidades.

Por Iván Zaro