Categories: ASS

by Miguel Caballero

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– Ponte de espaldas, agáchate.

– ¿Así?

– Sí. Bájate los pantalones y la ropa interior.

-…

– Avísame si te duele.

– Ok.

– Lo voy a meter con mucho cuidado, bien lubricado, pero a algunos le duele.

– Ok.

– Ahí va.

 

Era un cuarto de esos tristes, con lavabo.

No me dolió.

Él tendrá unos 40 años, atlético, pantalones de pitillo. Tiene el culo tan alto y tan prominente que le sube el pantalón y le deja ver buena parte de los calcetines. ¿A quién se le ocurre ser médico infectólogo especialista en VIH y ponerte unos calcetines azules con un mosaico de cruces rojas? Tanto símbolo positivo me parecía un delirio en esa habitación aséptica a las 8 de la mañana.

No me dolió, fue nada.

Cada cierto tiempo revisan y toman muestras de mi ano, por dentro y por fuera. Y de mi pene. Estamos en riesgo de todo, dicen, y hay que llevar un control. La primera vez que me hice ese tipo de pruebas aún era seronegativo y vivía en Holanda. Me pilló de improviso.

Tenía 26 años. No iba preparado. Pensaba que sólo iban a hacerme la prueba del VIH, pero, tras una breve entrevista, la enfermera me pidió que me tumbara en la camilla en posición fetal. La revisión anal parece estar determinada culturalmente: a los sanitarios holandeses les gusta más la posición fetal; a los estadounidenses, a cuatro patas.

Estaba muerto de la vergüenza en aquella camilla holandesa, porque si lo hubiera sabido me hubiera puesto unos slips más sexy. La enfermera me observaba el ano mientras hablaba inglés a trompicones. Estaba fascinada con que yo fuera español (no tanto con mi ano, que le parecía bastante normal). Mientras me abría y cerraba y tomaba muestras, me contaba que llevaba tiempo buscando un profesor de español.

“Yo soy profesor de español”

“How wonderful!”, me dijo. En posición fetal. En esos momentos, yo daba clases en la Universidad de Leiden.  “¿Te importa si me dejas tu número de teléfono? Igual podrías ser mi profesor particular” La señora registrándome en las entrañas, mientras preguntaba. “¡Claro, cómo no! Tengo mucha experiencia enseñando español a holandeses”.

Nunca me llamó, y yo bien que lo agradecí. No sé, me sentiría raro impartiendo clases a alguien que ha estado hurgándome el ano.

Bah… no sería la primera vez.

Cuando me incorporé de la camilla, confesó: “te tenemos que hacer estas pruebas porque estas en dos grupos de riesgo”. Uy, en dos. ¿En cuáles? “Tienes sexo con otros hombres, y eres hispano”. Las sutilezas del racismo norteeuropeo. Una vez me dijeron que yo no era blanco, que era mediterráneo. En Holanda, hispano significa algo entre Argentina y Aruba; mediterráneo significa marroquí. España es como un Frankenstein con cerveza barata y sol que surge de ambos. Marica, hispano y a veces practicante del “receptive anal sex”. Una bomba de relojería.

Mis relaciones con los médicos han sido muy difíciles en los últimos dos años. Con la medicina en general, no la entiendo. Añádele un sistema de salud privado y carísimo como el estadounidense, que tuve que aprender a navegar de la noche a la mañana.

He tenido siete médicos desde mi diagnóstico hace ahora dieciséis meses. Cada vez que volvía a mi clínica, el anterior se había ido. Cada vez que he vuelto he tenido que contar mi historia desde cero a un nuevo médico.

El de los calcetines con cruces rojas era de los sensibles. El único sensible, de hecho. Hablaba de mi ano como quien recita un haiku: “es una piel delicada, ten cuidado de no irritarla mucho al lavarte, de evitar tener sexo insertivo muy duro que pueda producir pequeñas roturas”.

O en haiku:

Con gotas de rocío,

purifica y calma

tus pétalos traseros

O éste:

Si te han de clavar la daga,

al menos

que sea con cuidado

El médico no estaba diciendo nada de esto, pero así me sonaba a mí, por la forma de hablar del susodicho. Suave, suave. Fue una excepción. Los demás no se andan con tanta delicadeza.

Generalmente, a los médicos les importa bastante poco lo que yo sienta. A veces tengo la sensación de que voy al taller en vez de a la consulta. Que me van a cambiar el aceite o a reparar los frenos. Que me van a subir en uno de esos elevadores de coches, y un tío grasiento y musculado de mono azul se me va a meter a trastear por debajo.

Pero nunca pasa, porque todos mis médicos tienen el mismo sex-appeal que una patata. Menos el que dije antes. Tenía un culazo que pensé que el que debería estar a cuatro patas era él, no yo. Sólo lo vi una vez.

Y menos Michelle.

A Michelle la vi dos veces. Cuando a uno lo diagnostican de VIH, al principio tiene que ir seguido al médico, a confirmar pruebas, a discutir tratamiento, etc. Luego, ya cada 3-4 meses, a hacerte analíticas para comprobar que todo va bien. Yo tuve que ir alguna vez más. Amantes que habían dado positivo en gonorrea y sífilis me avisaron para que me hiciera el test. Negativo de ambas. Yo no soy de premios de consolación, queridos. Si me va a tocar una ETS, me toca el gordo, no gonorreíllas de tres al cuarto.

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Mi torso, mis cicatrices

Uno de los peores momentos de mi vida seropositiva fue el día que volví a la clínica y me informaron de que Michelle ya no trabajaba allí. Michelle era rubia, ojos azules, judía-americana, joven, no creo que tuviera más de 35-37 años. Me recibía con 2 minutos de bombardeo de piropos, que no me venían mal en esa época porque fue al principio de todo, acabado de diagnosticar. “¿Pero por qué no eres modelo?” “¡Qué bien te quedan esas gafas!” “¡Qué estilo tienes, se nota que eres europeo!”

Era una exagerada, pero yo me reía escuchándola, y me sentía halagado, falta que me hacía. Porque cada vez que iba al médico me tenían que tomar la tensión dos veces. La primera siempre salían valores por las nubes. Los nervios. Pero luego pasaba con ella y me hacía reír los 10 minutos que estábamos juntos. Los mismos 10 minutos que paso con otros médicos. Michelle y sus piropos. Michelle no era de haikus, era mucho más directa. Digamos que si con la medicina no le va bien, siempre podrá reinventarse como albañil calentorro.

Para explicarme por qué mi tensión se ponía por las nubes, Michelle hacía unas flexiones contra la puerta que tendrían que revelarme con total claridad el funcionamiento de mi presión arterial y sus distintos valores. Yo no entendía lo más mínimo, pero le decía que sí, que por supuesto.

Con ella hablé de sexo. Con la única hasta hoy con la que he podido intercambiar dos palabras sobre intimidad. La única de mis médicos de salud sexual que se ha interesado lo más mínimo por la segunda parte de la ecuación: el sexo.

“Michelle, quiero viagra”

“El miedo me puede y mi polla ha dejado de funcionar. No puedo tener sexo con mi marido. Pensar en un condón me produce ansiedad, no la puedo mantener dura ni un minuto”

“¿Y para qué quieres un condón?”, me dijo ella. “Tu marido toma PrEP, ¿no?”

“Sí”

“Pues podéis tener sexo sin condón, las probabilidades de transmisión en vuestro caso son remotas”

En ese momento, yo sentía el cielo abriéndose sobre mí (y mi polla, sorprendentemente, volviendo a funcionar). En realidad, ya sabía esa información; incluso aunque mi marido no tomara PrEP, siendo yo indetectable, las posibilidades de transmisión son remotas. Pero necesitaba verbalizarlo, escucharlo de un médico, no de un artículo de internet que habla en general, sino de un profesional que me habla a mí.

La ilusión duró poco.

“Total, si algo sale mal, él sólo tendrá que cambiar de pastilla. De PrEP a un tratamiento antirretroviral completo”

Eso fue lo que me soltó. Michelle, mi mejor médica en estos 16 meses. Que en el peor de los casos, mi marido cambiase la PrEP por Stribild, que es lo que yo tomo. Antirretrovirales. Michelle, mi mejor médica. Trago saliva.

Con los demás médicos que me han atendido, nunca me he atrevido a hablar lo mínimo de sexo, de intimidad, de emociones. Conocen el virus y creen que conocen la seropositividad, pero se equivocan. No entienden nada.

Michelle me duró dos consultas, se fue, dejó el hospital. Yo me había vestido todo guapo para mi siguiente encuentro con ella, y allí mismo me enteré de que ya no estaba. Me sentí como un amante abandonado de esos que esperan con el ramo de rosa y el sombrero bajo la lluvia a un amor que no llega. Fue un golpe.

Dicen que tras el diagnóstico, uno pasa un período de duelo; yo pasé el duelo al perder a la única médica con la que pensé que podría conversar. A pesar de lo bruta, y de su forma de banalizar el virus. En esas circunstancias, uno lo perdona todo. Yo sólo quería hablar dos minutos.  

La sustituyó un médico indonesio que tenía cinco anillos por dedo. De esos que escribe recetas, y ya.

Los médicos nos cuentan que las células de un seropositivo envejecen 4.9 años, esté en tratamiento o no. Ése es el total, no es proporcional. Puedes llevar 30 o 2 años con VIH, tus células envejecen 4.9 años. Yo tengo 31 años, pero según esta teoría mis células tienen casi 36. Los médicos dicen que vivimos en completa anacronía con nuestros cuerpos. La parte positiva de todo esto es que siempre podré decir que tengo un espíritu joven: cuando mi cuerpo tenga 40 años, mi espíritu estará aún en los 35.

De momento no he notado nada, pero con esto del envejecimiento prematuro de las células estoy imaginándome por dentro y me veo como el acelerador de partículas del CERN:

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Soy un montón de partículas aceleradas, de células que van más rápido que yo, un espíritu joven.

Roberto se sometió a una cirugía ambulatoria, y tras la operación, al pasarlo a la habitación para que se recuperara en compañía de los suyos, dejaron su historial médico visible en la mesita de noche. Allí debía estar todo el tiempo, visible para cualquier personal sanitario que lo atendiera. Desde lejos se podía ver en rojo “VIH+”. Su letra escarlata. En rojo, resaltando de todo el historial.

Él ya lo sabía hace años, claro, se medicaba, estaba indetectable. La letra escarlata era para que todos los sanitarios que trataran con él lo supieran, y se protegieran.

Mi amigo se quejó: “oiga, mi familia va a venir a visitarme, y no saben que tengo VIH. Eso no puede estar ahí, así de visible.”

La enfermera le contó que aunque en teoría todo el personal debía seguir los protocolos de protección para cualquier paciente, “la gente es muy despistada, y se los salta.”

O sea, como no hacen su trabajo profesionalmente, tú tienes que renunciar a tu intimidad.

“¿Y a qué estás esperando para contárselo a tu familia?”, le dice la enfermera.

Tu médico, tu amigo, tu vecino, tu follamigo cree que tiene derecho sobre tu historial médico.

“No lo he contado, no por nada, porque yo no tengo ningún problema con mi estatus serológico. Pero es que mis padres tienen 70 años. No lo entenderían y sería un sufrimiento gratuito para ellos”, me cuenta Roberto.

Que se jodan, te dicen implícitamente los médicos. Tú ya no decides.

Cuando eres seropositivo te tratan como si hubieras perdido toda responsabilidad. Hay que protegerse de ti, hay que elegir por ti, hay que despojarte de tu intimidad. Tu intimidad es un culo abierto que pasean por la ciudad para que todos memoricen cuál es, y lo eviten.

En el historial médico que maneja mi dentista también tengo mi letra escarlata. Más chiquita y menos escarlata que la de mi amigo, porque los médicos en Estados Unidos son más discretos, no porque estén más preocupados por mi intimidad, sino porque tienen miedo a las denuncias.

Yo de siempre he tenido encías sensibles, y no por genética, sino por historia.

Fui a hacerme una limpieza bucal, y la higienista me saludó con mucha simpatía. Luego se sentó a leer mi historial médico, y todo cambió. Fue como si un velo de cemento le cayera instantáneamente sobre la cara. Como yo ya estoy prevenido ante estas reacciones, intenté mostrarme especialmente simpático y relajado, para que ella también se relajara. No funcionó.

Me hizo la limpieza bucal como quien descuartiza a un cerdo.

Y mis dientes estaban limpios. Como sé que tengo ese problema de encías, el año pasado me hice tres limpiezas. La última a finales de año. Ésta era la siguiente, ni cinco meses después. Me paso el hilo dental a diario, uso enjuague y tengo un cepillo de dientes eléctrico supersónico, que cuando lo enciendo parece que va a despegar. En breve: no me puedo cuidar mejor los dientes.

La higienista acabó, no había dicho una palabra desde el saludo cordial y sonriente del principio, y se dio la vuelta:

“Tus encías están muy sensibles. Es por tu medicación”

El mismo tono de voz del que te lee una sentencia de cadena perpetua.

Algo hizo click en mi cabeza en ese momento. Entendí muchas cosas que iban a empezar a ocurrir a partir de ahora.

Mis encías han sido muy sensibles desde siempre. Por historia. La primera vez que me hice una limpieza bucal en mi vida tenía casi 20 años. La siguiente, con casi 26 años. A partir de ahí, me he hecho limpiezas con mucha regularidad, varias al año.

No, no es que antes fuera un guarro. Es que era pobre.

En España, el cuidado bucal no está cubierto por la seguridad social. Y cuando cuentas los euros para comer hasta final de mes, no puedes pensar en el dentista. Simplemente no puedes, no existe.

Lo que la higienista no sabe es que para mí ir al dentista hoy es un capricho de nuevo rico. Ahora puedo ir, y hasta hacerme tres limpiezas anuales. Pero años de no poder ir al dentista me dejaron unas encías débiles. Era seronegativo, y el dentista me decía lo mismo: «Tus encías están muy sensibles»

Ahora me dicen que es por la medicación.

Esa explicación de mi vida es demasiado compleja para un profesional de la salud que trata a un paciente con VIH. Cuando tienes VIH, siempre hay una respuesta fácil a todas las preguntas: es por el VIH.

Y por supuesto que los antirretrovirales y el virus no me lo ponen más fácil. Pero no lo explican todo.

La trabajadora social que me dio la noticia de mi diagnóstico era portorriqueña. Fue en Harlem. La Negrón. Yo estaba tan tranquilo en la sala de espera, revisando mis notas porque en unos días defendía mi propuesta de tesis de doctorado, y de repente vi una pequeña discusión entre enfermeras y trabajadoras sociales en el pasillo. Me llamaron y las seguí, y ellas seguían discutiendo, y yo mirando mis notas por el pasillo mientras las seguía, y ellas discutían, hasta que una me metió en un cuarto. La Negrón. “Disculpa a mis compañeras, no tienen modales, esto no debería hacerse así”

¿Esto?

Yo iba convencido de que me darían, como tantas otras veces, como tantos otros años, mi resultado negativo.

“Tu test salió reactivo”

«¿Reactivo? ¿Qué quiere decir?»

Como nuestras células se aceleran, tenemos un 19% más de probabilidades de morir.

Hala, trágate esa, sin lubricante ni nada. Nos acostumbran a pensar en nuestra muerte desde ya.

¿Cómo cojones miden eso? Y sobre todo, ¿por qué no redondean? 4.9 años, 19%…

Que digan 5 años y 20%.

Esto es como las rebajas, te dicen que la camiseta te cuesta 9.99 porque así suena más barato que 10 pavos, aunque nadie ni por un momento se haya planteado devolverte el céntimo.

Tengo un 19% más de probabilidades de muerte, dicen. Con lo mal que me vendría a mí morirme ahora mismo. Y agárrense, porque los números no han hecho nada más que empezar, yo cada día desayuno con una estadística nueva.

  • Estando en tratamiento, tengo como mínimo un 96% menos de probabilidad de transmitir el virus.
  • Si no me medico, puedo pasar a etapa sida en tan pronto como 5 años.
  • Entre el 20 y el 30% de los seropositivos estadounidenses viven con Hepatitis C.
  • Si te gusta el fisting, compartir dildo o las orgías, el riesgo de contraer Hepatitis C es un 51, 46 y 52% mayor, respectivamente.
  • Si tienes VIH y pre-hipertensión, el riesgo de sufrir un ataque al corazón aumenta un 70%.
  • Ésta me gusta mucho: de un millón de parejas serodiscordantes que tienen sexo sin condón, estando el seropositivo en tratamiento y siendo indetectable desde hace al menos seis meses, el máximo número de transmisiones de VIH que podría ocurrir sería entre 0.0087 y 0.013%, y de hecho lo más probable es que no ocurriera ninguna.
  • Si cumplías 50 años y eras seropositivo entre 1996 y 1999, te daban 11.8 años de vida más. Si cumplías esa edad entre 2006 y 2014, 22.8 años más. Ahora nos dan 30.2 años más, tras los 50. (Si siguen así, cuando me toque a mí cumplir 50, me van a dar otros 50 más. O 70).

¿Cuál será la probabilidad de morir de espanto al recibir una nueva estadística? Cada vez mayor.

¿Cuál será la probabilidad de que me pase todas estas probabilidades por el arco del triunfo? Muy alta.

No se fíen de ellas de todas formas, porque las he leído y re-escrito como me ha dado la gana. Con la misma actitud que un médico te mira si le dices que ser seropositivo va mucho más allá de sortear estadísticas.

“No te preocupes, cariño, que todo va a estar bien. El que sale por esa puerta es el mismo que entró. Miguel es el mismo antes que ahora. Te lo digo yo, la Negrón.” Otros amigos no tuvieron tanta suerte cuando le dieron el diagnóstico.

Cuando Raymond fue a hacerse las pruebas de VIH en la clínica universitaria, la enfermera que lo atendió perdió completamente los papeles. Una clínica universitaria y una enfermera que no sabe reaccionar ante un diagnóstico seropositivo. Comenzó a hacer aspavientos, se puso guantes, gorro y gafas para tratar a mi amigo. No lo tocaba piel a piel. No exagero. “No te puedes mover de aquí hasta que no venga un médico de la ciudad”.

Le dio un ataque de nervios. Raymond, que acababa de recibir su diagnósitico seropositivo, acabó siendo él el que tuvo que tranquilizar a la enfermera.

Me gusta la palabra seropositivo. Quizás porque suena vintage. Pero lo que más me gusta es que los médicos no usan esta palabra, y la gente que quiere ofenderte tampoco (es una palabra demasiado sofisticada como para ofender). Sin embargo, a veces me acusan de auto-estigmatizar por decir “seropositivo”.

 A mí los que no me gustan son esos sintagmas “persona con/persona que”. Yo uso esos “persona con/persona que” para los demás, porque mi lema es llamar a cada cual como quiere ser llamado (cuando esto es posible). Por ejemplo, Ana me enseñó que no se dice “autista”, sino “persona con autismo”; Martin me enseñó a no decir “drogodependiente”, sino “personas que usa/toma drogas”; la mayoría de mis amigos con VIH prefieren «tengo VIH/vivo con VIH». Lo entiendo, lo comparto, y lo uso tal cual.

Pero, para mí, elijo yo. Y me gustan los términos crudos. Seropositivo. Suena bien, la aliteración de la /s/. Es como un susurro, SeropoSitivo. Como el verso de Garcilaso:

En el silencio sólo se escuchaba

un susurro de seropositivos que sonaba.

Los seropositivos somos como las abejas, un silencio que susurra. Nadie nos ve, pero retumbamos de fondo. Para quien quiera oírnos. Ojalá los médicos.

 

 

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más

 

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  Llegando a 50 metros                        12.24am En tu portal                                         12.25am Me esperaba justo del otro lado de la puerta, cortándome el paso. Los ojos verdes, el pelo color ceniza, muy rizado, barba lampiña, la sonrisa amable y seductora de un desconocido. En la cara tenía una sombra, como de quien se ha limpiado mil veces el maquillaje al bajar del escenario. Era acróbata en el circo y poeta. Nacimos en dos extremos opuestos del universo, pero él también hablaba español. Bajamos Lenox y paramos un taxi a la altura de la 135, que nos llevó a su casa. Una tórrida noche del verano neoyorkino. En mi teléfono hay un hiato de once horas. Lo que viene ahora me lo dijo muchos días antes. Hola, antes que nada                         1.14am quería decirte que me parece muy valiente tu sinceridad acerca del VIH   De hecho, creo que leí un                    1.14am artículo en internet sobre ti hace ya algún tiempo   ¿Puede ser?                                          1.15am   Y leo casi todo lo que tiene                  1.17am que ver con ello  

Hola                                                1.38am

Sí, igual sería en mi blog:

ASS- Amor, Sexo

y Serología

De Imagina Más                             1.39am

Vaya autopromo que me                1.41am

estoy haciendo

  No era mi plan quedar esa noche, sino el sábado. Pero el sábado era mi última noche en Nueva York, así que le propuse adelantarlo, más por miedo que por ansia. Miedo a que pasara algo fuerte mi última noche en Nueva York. Siempre he odiado las despedidas por la mañana, más cuando son el prefacio a varios miles de kilómetros de distancia. Nos vimos unos días antes, sobre las dos de la tarde, en uno de esos bares hipsters de la 116, de los que han echado abajo las paredes y han puesto en su lugar un par de tablas a modo de mesas para que los clientes se tomen la copa mirando la calle y de espaldas al bar. Nos vimos tras discutir por teléfono de mala manera. Queríamos contarnos nuestras respectivas historias, esta vez frente a frente. Para relativizar la mierda que nos habíamos echado por teléfono. En realidad, lo que hicimos fue mirarnos la cara y los labios con ojos de te voy a comer. Es muy guapo. Es bellísimo. Le invité a un gin tonic. Aunque a mí me interesa                   1.43am el punto de vista de la disidencia   (que supongo que                               1.43am conoces)  

¿Disidencia farmacológica?            1.51am

¿Sexual?

La disidencia del sida                           1.52am  

No sé a qué te refieres                   1.52am

  La postura que defiende que               1.52am el VIH no es la causa del sida  

Oh ya                                                1.52am

¿Tienes foto de cara?                        1.53am

Uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue ver a Pina Bausch en El Escorial, me contó. Su única visita a España. Era 2008. Vollmond. Imagina, una luna en medio de ese palacio sepulcral, una orgía en el palacio más triste del rey más triste que dio España. Un meteorito como un elefante en medio del salón, que nadie ve, pero que todos sienten. ¿Qué hacer con un meteorito que no se ve? Pues bailar. Un meteorito y mucha agua, a veces los bailarines se escondían detrás del meteorito, a veces salían por encima de él, y lanzaban al aire botellas de agua vacías, como meteoritos. Las lanzaban como si estuvieran llenas, pero en realidad estaban vacías. Ojalá fuéramos como botellas de agua vacías lanzadas al espacio como meteoritos. Sin fluidos, puro plástico. Un meteorito en medio del salón y un montón de cuerpos frágiles que, en lugar de increpar al meteorito, se increpaban entre ellos, se escupían agua, se tiraban piedras, se besaban compulsivamente. El meteorito, inmóvil, observaba como todos se retorcían delante de él, inmóvil, se reía de ellos. El meteorito es el único que hablaba en Vollmond, los demás sólo se retorcían o se tiraban agua, que a veces eran estacas, o gemían como imbéciles en torno al meteorito. Pina Baush murió pocos meses después, era una de sus últimas representaciones. Aunque nuestra noche no empezó con su historia de Vollmond. Pero sí bajo el agua, en la ducha. Como un pacto entre amantes higiénicos, decidimos lavarnos mutuamente antes de revolver las sábanas. Nos desnudamos juntos en el baño, uno frente al otro, entre miradas de reojo y sonrisas, dijo que me lavaría con unos jabones que me dejarían las manos como la seda, y mientras lo hacía, vi cómo poco a poco iba creciendo su polla del tamaño de un antebrazo.  

Yo nunca me vi con                         1.54am

conocimientos/herramientas

para cuestionar la relación

VIH/sida. Pero en el fondo

siempre hay un acto de fe

Fe en los médicos, fe en los            1.54am

disidentes

Totalmente                                        1.55am   Y no debería ser así                          1.55am  

Yo experimento en lo social         1.55am

y sexual, en lo médico no

tengo el valor

Ni el conocimiento                        1.55am

  Para mí, no es cuestión             1.55am de fe  

Para ti es una cuestión de…            1.56am

  Yo no soy médico                        1.56am   (Por eso no hago                         1.56am diagnósticos)

La medicina es un arte, no            1.56am

una ciencia. Eso sí lo he

aprendido este tiempo.

Ni legislador (por eso no            1.56am hago leyes que prohíban los tests o los ARVs)   Pero eso no quiere decir            1.57am que no pueda observar los hechos y sacar mis conclusiones  

Bueno, pero ¿basado en?                 1.57am

Porque son conclusiones de             1.58am

un hecho biológico

Médico                                               1.58am

Siempre había creído que el            1.58am VIH/sida era algo muy real, pero sobre todo muy absoluto   Y hace unos años conocí la            1.58am disidencia por casualidad   Y vi que aquello que siempre            1.59am me habían contado y que nunca sentí la necesidad de cuestionar (porque “era lo que todo el mundo sabía y había escuchado”)   No encajaba con muchos             2.00am hechos  

¿Qué no encaja?                        2.00am

  ¿Sabes cómo funcionan los            2.00am tests de VIH?  

Más o menos                                    2.00am

  Dime lo que sepas                        2.01am  

Nada, cuéntamelo                        2.01am

Me lavó todo el cuerpo, desde los dedos de las manos hasta la punta de los pies, mientras me miraba sin pestañear y su polla crecía tanto, y tan dura, que yo ya no sabía si era indiscreción dejar de mirarle a los ojos y comenzarle a mirar sin reparo la polla. ¡Qué coño indiscreción, si hemos quedado para follar! Pero había como un pacto tácito, el de ducharnos juntos y el de mirarnos a los ojos casi sin pestañear y obviando que en los márgenes de nuestras retinas veíamos nuestras pollas inmensas crecer mientras me lavaba. También había un meteorito en esa ducha. Y nosotros nos acariciábamos en torno a él, y nos echábamos agua y piedras, y nos besábamos obsesivamente, porque el enfado del día anterior por teléfono parecía de lo más ridículo. Nos enfadamos como desconocidos igual que en ese momento nos mirábamos como desconocidos, me lavaba desde los dedos de las manos hasta la punta de los pies, desconocidos que se desean, y una polla del tamaño de un antebrazo se hinchaba delante de mí sin que pudiera siquiera mirarla.   (No me creo poseedor de            2.02am ninguna verdad, ni quiero imponer mis ideas, quiero dejarlo claro, sólo intercambiar puntos de vista diferentes)   ¿Sabías que una misma              2.02am muestra de suero sanguíneo puede arrojar resultados diferentes (positivo, negativo o indeterminado), dependiendo del país donde te realices el test?   Incluso puede variar                         2.03am dependiendo del laboratorio dentro del mismo país   (Pregúntale a tu médico, te            2.04am lo confirmará)   ¿Sabías que los mismos                 2.05am fabricantes de los tests advierten en el prospecto de que dichos tests no son capaces de detectar la presencia ni la ausencia de VIH en sangre humana?   Sabías también que lo que               2.06am se supone que detectan son ‘anticuerpos’ del VIH, ¿verdad?   Pues resulta que dichos                   2.08am anticuerpos no son específicos del VIH y pueden estar presentes en el organismo por más de 70 situaciones diferentes descritas en la literatura científica, como por ejemplo: infección vírica pasada o reciente, estar embarazada, vacunación, resfriado común, etc. ¿Me sigues más o menos?               2.08am  

Sí                                                2.09am

  Genial                                                2.09am  

Es muy interesante,                          2.10am

pero estoy agotado hoy

¿Podemos seguir mañana?            2.10am

  Claro                                                 2.10am  

Genial                                                2.10am

  Gracias por tu atención            2.10am   Normalmente encuentro             2.10am silencio  

Yo estoy abierto a escuchar             2.10am

todo

  Me alegro                                     2.10am   //Foto de cuerpo, en slip,             2.10am sin cabeza//   Te la debía                                    2.11am  

Qué bueno estás                              2.11am

//Foto de cuerpo, desnudo,             2.11am

tapando la polla con la mano,

sin cabeza//

  Yo ya no tengo fotos                        2.12am intermedias  

Pues manda las finales,                    2.12am

entonces

  Pasaríamos a “explicit                        2.12am nudity”  

It’s all fine, I’ll correspond                 2.12am

  //Desnudo frontal//                        2.12am  

Sexy                                                  2.12am

Te invito a una siesta uno                  2.13am

de estos días

Y me cuentas el resto                       2.13am

Genial                                                2.13am  

//Desnudo frontal//                            2.13am

  Me encanta                                                2.13am   //Desnudo lateral, artístico//            2.13am  

//Desnudo trasero//                          2.13am

//Polla//                                             2.13am

  //Polla//                                    2.13am   Estás muy bueno                        2.13am  

Va a ser una siesta                       2.14am

interesante

//Rostro//                                    2.14am

//Polla//                                        2.14am   //Culo//                                         2.14am   //Torso//                                        2.14am   //Polla//                                          2.14am   //Torso, con rostro//                        2.14am   Eso parece                                      2.14am  

Qué bueno estás                               2.14am

Hablamos mañana                             2.15am

  fullsizerender-4 Pasamos a la habitación, casi en penumbra, con una de esas luces anaranjadas en un rincón, dejamos caer las toallas y nos tumbamos. Yo siempre he tenido sueños muy vívidos, siempre comienzo a soñar antes de dormirme. Hay unos segundos en los que no estoy completamente dormido, pero el sueño ya ha comenzado. Es como meter los pies en el agua para tantear la temperatura antes de zambullirse de lleno. La noche trascurrió como esos minutos aún de vigila, con los pies mojados, en que uno ya comienza a soñar.   ¿Qué tal tu día de trabajo?            1.13pm  

Bien                                                1.14pm

Aquí asándome de calor                1.14pm

en casa

Escribiendo, trabajando,                 1.14pm

yendo al gym y comiendo

como un cerdo

¡Qué buen plan!                             1.14pm   Yo en el hospital                             1.14pm   Esperando para ver a una             1.15pm amiga ingresada con VIH   Que se niega a tomar ARVs            1.15pm  

Ooops                                                1.15pm

  Pero ya está mucho mejor            1.15pm   Y resiste el chantaje                         1.15pm emocional de los médicos  

¿Cómo tiene las defensas?            1.15pm

  No lo sé                                             1.16pm   Ahora entraré                                    1.16pm  

¿Y por qué crees que se                  1.16pm

puso enferma?

  No lo sé                                            1.16pm   En realidad sólo la conozco             1.16pm de un grupo de whatsapp  

¿Y por qué crees que lo de            1.17pm

los médicos es un chantaje?

  Luego te cuento                               1.31pm   Ya me han dejado pasar                   1.31pm  

Ok                                                    1.36pm

  Mi amiga está genial                          3.12pm   Es una mujer fuerte                            3.12pm   Ha estado ingresada por una            3.15pm neumonía por hongos jirovecii (o lo que antes llamaban neumonía por neumocistis carini, una enfermedad definitoria de sida, pero que también se da en seronegativos)  

¿Tú crees que es casualidad            3.17pm

su diagnóstico de VIH y esta

neumonía?

Que no están relacionados,             3.18pm

quiero decir

  Creo que tiene que ver con               3.19pm otras causas   Lleva un tiempo muy                          3.20pm deprimida  

¿Tú tienes alguna formación            3.20pm

médica? Lo pregunto por

curiosidad

No más que tú                                    3.20pm   Jejeje                                                   3.20pm   (Por suerte)                                         3.20pm   No soy médico                                   3.21pm   Ni nada parecido                                 3.21pm  

Y la depresión, ¿con qué la            3.21pm

relaciona ella?

  No me ha contado mucho                    3.22pm   Pero tuvo otro ingreso hace                   3.22pm un año   Y lo pasó muy mal                                  3.22pm   Es seropositivo desde 1990                    3.22pm   Su primera pareja murió                         3.22pm (ella cree que de AZT)   Cuando ella tenía 22 años                    3.23pm   Una historia dura                                 3.23pm   Ahora está bien                                   3.23pm   Y pronto le darán el alta                       3.23pm  

¿Está bien? ¿Con depresión             3.22pm

y neumonía? Ok.

  Me refiero en comparación                    3.24pm con cómo entró en el hospital   Está muy bien de ánimos                       3.24pm  

Entonces parece que no la            3.25pm

han cuidado tan mal en el

hospital

Sí                                                             3.25pm   Gracias a que ella se ha                          3.26pm negado a tomar ARVs en combinación con antibióticos   Le han estado presionando                     3.26pm y tratando como a una niña para que lo hiciera desde que entró   ¿Sabes que hay gente con un                  3.26pm diagnóstico de más de 25 años que nunca ha tomado ningún tipo de terapia antirretroviral y están sanos y vivos?  

Por supuesto. Tengo un amigo         3.28pm

así

Se llaman supercontroladores           3.28pm

  Ya…                                                3.28pm  

Algunos estudios para la                  3.28pm

vacuna parten de investigar

cómo funcionan sus organismos

Pero ¿sabes otra cosa que              3.28pm

tienen en común?

  Dime                                                3.28pm  

Que ellos, como tu amiga,              3.22pm

sobrevivieron, pero vieron

morir a decenas de personas

a su alrededor

El amante disidente dejó encendida sólo la tenue luz anaranjada. En el armario guardaba cincuenta botellas de vino, que sus amigos le traían de todos los lugares que visitaban. Una bodega en el armario. Cerró la puerta, dejó caer la toalla, y me preguntó qué música me gustaba. Le pedí el Pequeño Vals Vienés de Lorca, cantado por Silvia Pérez Cruz. Fuera, un patio de vecinos inmenso dormía apuntando con sus ventanas negras a nuestra ventana anaranjada, completamente abierta. Éramos una llama en la noche tórrida, y ahora lluviosa, de Nueva York. Yo estaba tumbado en la cama, desnudo, y él sobre mí, sonreía desde su mirada oscura, En Viena hay diez muchachas, y me dijo bajito que le encantaba la atmósfera que creaba esa música, y un hombro donde solloza la muerte, yo le dije hacía poco había asistido a un homenaje gitano a Lorca, y un bosque de palomas disecadas, me miraba desde arriba mientras yo apretaba su cintura desnuda contra la mía, en el museo de la escarcha, le besaba el pecho cubierto con una fina capa de vello, hay un salón con mil ventanas, él me chupaba cada milímetro de mi piel blanca contra su piel levemente bronceada, ¡ay, ay, ay, ay!,

ahí dejamos de hablar: toma este vals con la boca cerrada.

 Este vals, este vals, este vals, este vals, me besaba el cuello, de sí, de muerte y de coñac, mis manos eran dos lijas, que moja su cola en el mar, y me chupaba los dedos, como para decirme que no importaba, donde juegan tu boca y los besos, bajaba hacia mi vientre y me olía el pene, los testículos, las piernas, hay una muerte para piano, apenas rozando mi piel con sus labios, y yo respirando profundamente, que pinta de azul a los muchachos, yo exigiéndole respuestas a todas mis preguntas, hay mendigos por los tejados, cuando yo no tengo respuestas a las suyas, hay frescas guirnaldas de llanto, me levanta las piernas, ¡ay, ay, ay, ay!,

y me acaricia el culo con la punta de su polla descomunal: toma este vals que se muere en mis brazos.

Y así seguimos toda la noche, jugueteando. Yo ese día había leído sobre el teatro foro, en el que los espectadores pueden interrumpir la representación en cualquier momento, levantarse, alzar la mano, parar la escena, y cuestionar las decisiones de los personajes. Él fue el espectador rebelde de mi teatro foro. Yo tenía toda mi obra montada, bien estructurada y ensayada, mi blog, mis artículos, mi historia coherente, mis charlas. Hasta que él levantó la mano, se puso en pie, no abruptamente, sino como seduce un macarra, te mira con ojos tiernos mientras tú sabes que te está hurgando en la llaga. Y lo dejas. Aquella noche él tenía muchas preguntas, yo tenía muchas preguntas, y ninguno sabíamos en qué podía consistir la verdad. Sólo nos quedaba improvisar.

Pero, tú ¿quién coño eres?            3.41pm

Tú, como seronegativo, ¿cuál            3.41pm

es tu ética? ¿Cómo te

atreves a hablar de la no

existencia de la relación entre

un virus y unos síntomas que

tú no padeces?

 

Dicho de otra forma:                        3.41pm defendiendo esta postura,

tú en realidad no te juegas

nada. Pero nosotros nos

jugamos mucho.

  …   Estamos en el mismo                        4.16pm barco, Miguel  

¿Qué quieres decir?                        4.16pm

¿Tú también vives con VIH?            4.16pm

  No                                                4.17pm   Yo vivo con un diagnóstico            4.17pm de VIH        

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más

                                 

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    Si se tiene en cuenta que en PubMed, algo así como la Wikipedia de las publicaciones médicas, hay alrededor de 800 artículos que relacionan «mujer VIH y salud mental», puede ser que haya alguna relación. Voy a resumir, libremente y por mi cuenta, un estudio recién publicado por varias mujeres, entre ellas Alice Welbourn. A Alice la conozco personalmente, y verla a ella es verle la cara a la primera generación que se infectó con VIH cuando, esto es otro tópico que se usa mucho, el VIH era una sentencia de muerte. Tan tópico como cierto, lamentablemente.

    A ver, para empezar, en inglés se llama «mental health» a la salud mental, pero me parece que no tiene el mismo matiz que aquí, pues se usa de una manera más generalizada, como, digamos, a good mental health sería como tener tu mente en forma. Pues a través de un estudio

    Si se tiene en cuenta que en PubMed, algo así como la Wikipedia de las publicaciones médicas, hay alrededor de 800 artículos que relacionan «mujer VIH y salud mental», puede ser que haya alguna relación. Voy a resumir, libremente y por mi cuenta, un estudio recién publicado por varias mujeres, entre ellas Alice Welbourn. A Alice la conozco personalmente, y verla a ella es verle la cara a la primera generación que se infectó con VIH cuando, esto es otro tópico que se usa mucho, el VIH era una sentencia de muerte. Tan tópico como cierto, lamentablemente.

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