El término tiene su origen en los años 70 y es un acrónimo que, por sus siglas en inglés, representa a las Feministas Radicales Trans excluyentes. Este feminismo se caracteriza por rechazar a las personas trans y por buscar la exclusión de mujeres trans de espacios feministas y, en otros momentos de la historia, dichas feministas han demandado a los gobiernos, como en Estados Unidos, que se retire la atención médica y legal a las personas trans.

Janice Raymond, principal figura teórica del feminismo terf, en 1979 publicó el libro “El Imperio Transexual: la construcción del maricón con tetas” en donde ella argumenta que la transexualidad es una creación malvada del imperio del hombre para entrar en los espacios de mujeres y ostentar el poder que ellas ahí tienen. Además, acusa a las mujeres transexuales de llevar a cabo una violación masculina al cuerpo de las mujeres al reducir sus formas a un “mero artificio”.

A partir de esta publicación distintos planteamientos se han ido elaborando sobre las personas trans, todos ellos con distintas implicaciones políticas, pero si algo tendrían en común estos planteamientos es la construcción de una imagen de “mujer verdadera” que se toma como el estandarte para decir que las mujeres trans no son esas “verdaderas mujeres”. Desde entonces el feminismo terf se fue expandiendo tanto en ideas como en integrantes y geografía hasta llegar a nuestros días.

Con todo lo anteriormente explicado, básicamente estoy describiendo a un grupo de personas que se creen feministas, pero que sólo luchan por la igualdad a conveniencia, excluyendoa las personas trans (lo que viene siendo transfobicas). Para dejarlo claro, eso no tiene nada de feminismo. El feminismo, que parece que todavía no se entiende bien el concepto es: la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y contra toda forma de opresión.

Este grupo es un grupo de odio. Sí, lo siento. Sé que a los grupos de odio no les gusta que se les señale como tal, a los homofóbicos les choca que se les señale, a los racistas, a los sexistas,  abusadores, etc… En muchos casos es porque las personas que actúan así realmente no lo hacen con la conciencia de hacer tanto daño. Pero la realidad es que discriminar es una acción de odio.Rechazar y reprimir a alguien por su raza, religión, sexualidad, identidad, género u otra característica similar es un acto de odio. Aunque no sintamos que odiamos. Porque la sociedad nos programa para pensar así, para rechazar a las minorías, quizás porque las personas en el poder tienen miedo al cambio, o perder ese poder.

En lugar de ofendernos, cuando alguien nos tacha de excluyentes de algún grupo, lo mejor sería hacer una pausa, escuchar a esa persona, analizar nuestro comportamiento e intentar empatizar con otras realidades existentes.

Ser transexual, o transgénero, no es una elección, es un hecho de la vida. Creo que entendemos que nadie “elige” ser rechazadx y agredidx por la sociedad. Y nadie siente más el peso de la discriminación que una mujer trans, específicamente una mujer trans, racializada, pobre y lesbiana.

Si quieres llamarte feminista, no puedes discriminar y tienes que entender que el feminismo lucha contra toda forma de opresión, incluida la tuya por transfobia. Como sociedad debemos cuidarnos las espaldas lxs unxs a lxs otrxs, como seres humanos debemos unirnos ante las injusticias y la opresión y como personas debemos intentar ser mejores.

Lo más triste de toda esta situación es que parte de estos discursos de odio surgen de la propia comunidad LGTBIQA y ¡ATENCIÓN! No olvidemos que los derechos conseguidos por el colectivo se los debemos a una mujer, transexual y negra, que además se identificaba como bisexual.

Las personas TERF desprecian parte de la comunidad LGTBIQA, por eso no deberían sentirse dueñas de esta, o del feminismo. Son personas que odian la palabra queer porque es inclusiva y arropa a personas que no se identifican con ciertas etiquetas.

Las mujeres trans son MUJERES y merecen nuestro apoyo y respeto. Cualquier persona oprimida lo merece. Así que si te consideras feminista pero no ves a mujeres trans como mujeres “de verdad”, sería bueno que tomaras un respiro, analizaras mejor la situación y conozcas otras realidades.

Teresa Navazo, trabajadora social

 

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