Cuando hablamos de estereotipos de género nos estamos refiriendo a las características que una sociedad o cultura asigna a hombres y mujeres en un sistema binario sin contemplar toda la diversidad que existe de género.

Los estereotipos de genero son una creencia que atribuye características específicas a los miembros de un grupo, generalmente de manera arbitraria, basándose en ideas compartidas y, aunque sin ninguna base, comúnmente aceptadas.

Los estereotipos de género hacen referencia a aquellas creencias arraigadas fuertemente en la sociedad acerca de cómo son, o como deben ser, las mujeres y los hombres. Son creencias que dictan los roles que los hombres y mujeres han de desempeñar en la sociedad a la que pertenecen. Un problema que puede empezar desde que nacen, incluso con el arquetípico niño de azul, niña de rosa.

Los estereotipos tienen unas características definitorias, que nos alertan de antemano de la problemática que conllevan.

  • Son compartidos por mucha gente.
  • No son conscientes.
  • Atribuyen rasgos, actitudes, o comportamientos claramente diferentes para cada género.

La mayoría de la gente determina de manera inconsciente el rol que deben desempeñar los hombres y las mujeres. Al ser una actitud inconsciente, difícilmente será corregida, ya que solo se puede combatir aquello de lo que se es consciente. Al ser compartidos por muchas personas, los estereotipos adquieren fuerza y credibilidad, como si de una prueba irrefutable se tratase.

Cualquier estereotipo es, por definición, irracional y peligroso y, por lo tanto, podría tildarse de negativo. Considerando esto, podemos aun así clasificar los estereotipos como positivos, negativos, o neutros:

  • Estereotipos positivos. Serían aquellos que suponen características positivas en un género determinado, como, por ejemplo: «las niñas son más buenas».
  • Estereotipos neutros. Serían aquellos que suponen características sin ningún juicio de valor, ni positivo, ni negativo; por ejemplo: «los alemanes son rubios».
  • Estereotipos negativos. Serían aquellos estereotipos que atribuyen a un género características cuyo valor es negativo. Por ejemplo: «las niñas no son buenas en los deportes».

Cualquier estereotipo, sin importar sus características, es irracional y puede suponer graves consecuencias negativas para los afectados. Los estereotipos de género definen el rol de una persona en función de su sexo y, con ello, están estableciendo las metas y expectativas sociales tanto del hombre como de la mujer. De este modo se marcan una evolución y desarrollo diferentes desde la infancia, que dan lugar a situaciones de desigualdad y de discriminación. En este proceso no importa si se trata de un estereotipo positivo, negativo, o neutro, porque de igual modo va a marcar las actitudes futuras de ambos géneros. 

No es algo con lo que nacemos sino una construcción social que nos impone como debemos vestir, como debemos actuar, como debemos sentir o hasta como debemos pensar. Si hacemos todo lo que la sociedad espera de nosotrxs estaremos cumpliendo con los estereotipos de género. Siempre se espera que un hombre sea fuerte, masculino, valiente, deportista y una mujer sumisa, femenina, débil y cuidadora.

Estas características les serán atribuidas con una fiabilidad tan grande que no dejará lugar a dudas. Tan fiables son los estereotipos que serán asumidos con una pasividad asombrosa por ambos géneros desde la más tierna infancia. Y el/la que en un acto de valentía no se deje atrapar por los estereotipos de género será tachadx y etiquetadx por los demás.

En resumen, vivimos en una sociedad que intenta ponernos una camisa de fuerza para limitarnos las múltiples formas de expresar el género. Sabiendo todo esto piensa cuantas veces se has sentido limitadx por los estereotipos de género. Desde Imagina MÁS te animamos a que rompas con esos estereotipos y seas quien realmente eres.

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