A todas nos han contado en múltiples ocasiones la historia de que “fueron felices y comieron perdices para siempre”. 

Pero, ¿qué hay detrás de este concepto?

Este concepto conlleva una serie de acontecimientos: chico conoce a chica, se enamoran, se configuran como pareja, se van a vivir a un piso compartido, se casan, tienen descendencia… Quizás la historia ha cambiado un poco, pero sigue llevando implícitos ciertos conceptos clave: heterosexualidad, monogamia y amor romántico (del cual hablaremos en futuras editoriales).

Hoy nos vamos a centrar en la monogamia. 

La monogamia es un modelo relacional que se sustenta en la exclusividad de la pareja en diferentes ámbitos: a nivel emocional, a nivel sexual, a nivel social y a nivel práctico. Esto quiere decir que sólo se contempla sentir amor romántico por la otra persona, tener relaciones sexuales con ella, pasar la mayor parte del tiempo de ocio juntas y compartir piso, gastos, proyectos en común, etc.

Esto, llevado a la práctica, puede funcionar para algunas personas, pero no para otras. Sin embargo, al tratarse del modelo tradicional, normativo e imperante en nuestra sociedad y en el que nos educan, genera frustración, malestar, sufrimiento y un gran trabajo de deconstrucción de lo aprendido y de lo interiorizado a las personas que sienten que no encajan dentro de él.

Las dificultades que más frecuentemente se encuentran las personas que deciden iniciar una relación no monógama son: la gestión de los celos, del tiempo y de los recursos dedicados a cada relación.

Las relaciones no monógamas pueden construirse de muchas formas diferentes, de hecho, cada relación es única y funciona mediante unos acuerdos determinados (que, además, irán cambiando y habrá que renegociarlos según el momento temporal y las necesidades de cada uno de los componentes de la relación). Sin embargo, podemos hablar de algunas etiquetas como:

  • Parejas swinger, cuando se tienen encuentros sexuales con otras parejas.
  • Relación abierta, cuando esporádicamente se tienen encuentros con otras personas.
  • Poliamor (jerárquico o no jerárquico), cuando está contemplado mantener relaciones tanto sexuales como románticas con otras personas además de tu pareja. Será jerárquico cuando exista una pareja principal y no jerárquico cuando estén todas al mismo nivel.
  • Anarquía relacional, cuando se entienden las relaciones fuera de los convencionalismos sociales y al margen de reglas preestablecidas que posicionan a las relaciones de pareja por encima de otros vínculos.

La clave en las relaciones no monógamas (y, en realidad, en todas las relaciones) está, o debería estar, en la ética, el consenso y la responsabilidad y el foco debe ponerse en los cuidados (tanto a una misma como a las demás personas). Siempre partiendo de un marco feminista, equitativo y respetuoso.

Si quieres profundizar en el tema porque te estás planteando abrir tu relación y tienes dudas, no sabes cómo gestionar los celos o simplemente quieres ampliar tus conocimientos al respecto, te recomendamos las siguientes lecturas:

“Ética Promiscua” de Dossie Easton y Janet W. Hardy

“Opening Up” de Tristan Taormino

“El libro de los celos” de Kathy Labriola

También puedes contactar con nosotrxs si quieres asesoramiento al respecto escribiéndonos a diversidad@imaginamas.org o enviando un WhatsApp al 658 526 113.

Alba Alonso, sexóloga

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