Por desgracia, el SIDA sigue siendo una realidad en muchos países en los que las personas no tienen acceso al tratamiento. Además, estas personas son rechazadas por la sociedad que incluso evita tocarles por miedo a que se lo transmita. La falta de campañas de información y prevención y la imposibilidad de acceso al tratamiento condenan la vida de miles de personas.

En Tailandia, un templo budista acoge a miles de personas afectadas por el VIH

http://elpais.com/elpais/2014/06/16/planeta_futuro/1402934488_232783.html