¿Qué significa ser hombre? ¿Qué significa ser mujer? ¿Es algo natural, biológico, o es algo que hemos creado un poco entre todos y todas?

Cuando vemos nuestro cuerpo y nos preguntamos por su forma, las partes que lo componen y su manera de funcionar, inmediatamente tendemos a dar una explicación científica del mismo y a clasificar sus partes para establecer un canon de lo que sería un cuerpo normal. La cuestión es ¿Cómo es un cuerpo normal? La normalidad viene determinada por lo que la ciencia establece como tal. Pero deteneos por un momento a pensar ¿no es esa ciencia la misma que clasificó como trastorno mental la homosexualidad en 1886, la que en la posguerra defendía la inferioridad de las personas negras ante las blancas y la misma que hasta hoy sigue considerando la transexualidad en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales) como disforia de género?

¿Está entonces la ciencia exenta de crítica o debemos analizar los axiomas y paradigmas de los que parte para ampliar el conocimiento y extender el horizonte de lo humano?

Un 2% de la población mundial presenta características intersexuales, es decir, presenta una anatomía reproductiva o sexual que no parece encajar en las definiciones típicas de masculino y femenino. Podríamos decir que la naturaleza produce cuerpos diversos, cuerpos que no encajan en las clasificaciones científicas y que por tanto son estigmatizados y tachados como enfermos (síndrome de insensibilidad a los andrógenos, hiperplasia suprarrenal congénita, síndrome de Klinefelter…) ¿es esto justo? ¿es justo que mi cuerpo por ser diferente a lo que ha sido definido como normal lleve el nombre de síndrome o de enfermedad, cuando en muchas ocasiones no hay nada patológico en él, sino estéticamente diverso? A un gran número de personas intersexuales alrededor del mundo se les ha realizado alguna operación para corregir sus genitales y adecuarlos a los que la ciencia clasifica como normales. Que extraño, buscamos corregir con el bisturí los cuerpos intersexuales que la naturaleza produce, pero prohibimos a las personas que no se identifican con el género que les asignaron al nacer (las personas Trans), realizar cualquier intervención quirúrgica u hormonal en sus cuerpos hasta que no demuestren que están mentalmente trastornadas.

La ley 2/2016, del 29 de marzo, de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid define la identidad de género como “la vivencia interna e individual del género tal y como cada persona la siente y autodetermina, sin que deba ser definida por terceros, pudiendo corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, y pudiendo involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido”. Esta definición, recogida en la ley autonómica, choca completamente con lo que ocurre en la realidad. A las personas trans no se les permite identificarse con su verdadero género a nivel legal, sino que deben presentar un certificado de disforia de género emitido por un medico colegiado o un psicólogo clínico que decide si son verdaderamente mujeres u hombres. Para ello, deben pasar por un proceso de transito que incluye la toma de hormonas y el uso que maquillaje y falda en el caso de las mujeres trans, como si todas las mujeres Cisgénero (aquellas personas que se identifican con el género que les asignaron al nacer) se maquillasen y usasen falda. Pero lo verdaderamente importante radica en el hecho de que no todas las personas trans quieren hormonarse y, sin embargo, tienen que hacerlo si desean modificar su nombre y género en el DNI.

Ser hombre o mujer no viene determinado por los genitales que poseas, o por la cantidad de hormonas que segregues, porque hay mujeres que tienen pene y testículos, y hombres que tienen vulva y ovarios. Hay hombres cuya conducta no encaja en el concepto de masculinidad y mujeres que no reflejan los estereotipos de la feminidad. Cómo expreso mi género no tiene por qué ir en concordancia con mi identidad, de la misma forma que mi identidad de género no tiene que corresponder con una orientación sexual hetero.  Una cosa es cómo me comporto, cómo me visto, cómo manifiesto y expreso mi género, y otra muy distinta es hacia dónde está orientado mi deseo sexual, es decir, puedo identificarme como hombre (trans), tener vulva y ovarios, ser muy femenino y que me gusten las mujeres o ser un hombre (Cis), tener pene y testículos, ser masculino y que me gusten los hombres.

¿Por qué se espera que un hombre sea masculino, un macho, muy macho y una mujer, una señorita, recatada y sumisa? Porque de lo contrario se les clasificará con una serie de estereotipos discriminatorios. La norma social dicta cómo debemos comportarnos según nuestro género, cualquier acto de rebelión contra ésta será castigado. Por ello, es importante ser consiente del carácter constructivista que posee el género en relación a cómo lo expresamos y actuamos, para poder romper con los estereotipos que han sido asignados al mismo y vivir con la satisfacción de saber que soy quien quiero ser.

Es por ello que hay tantas identidades de género, orientaciones sexuales, configuraciones corporales y expresiones de género como humanos hay en el planeta tierra. Todo es diversidad, y la diversidad nos enriquece como sociedad. Abre los ojos hacia un mundo diverso y forma parte de él.

 

Erik Graterol Zabiran

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