Para la mayoría de la sociedad, la realidad transexual es mucho más desconocida que la homosexualidad. Este desconocimiento es debido a la escasez de estudios y datos sobre las características del colectivo. Existe un gran vacío escrito sobre las necesidades de esta población, como niños y adolescentes en esta situación, niveles de desempleo, recursos específicos, tasas de prevalencia de ITS e VIH o cualquier otro dato relevante a la hora de abarcar programas destinados a mejorar la calidad de vida de las personas transexuales.

La Transexualidad es un situación de enorme trascendencia. La existencia de la persona transexual se ve trastocada en prácticamente todos los ámbitos de la vida. Además del sufrimiento que genera el problema en si, está el rechazo social y en muchas ocasiones incluso familiar.

En un primer momento se preguntan que está sucediendo. Este rechazo se debe en la mayor parte de los casos a la ignorancia acerca de esta condición y a las leyendas que la rodean, así como a la desconfianza en los profesionales que la tratan. Otras veces el rechazo se debe simplemente a la vergüenza, o a sentimientos de culpa o responsabilidad ante esta situación.

El niño transexual detecta que tiene un problema y puede reaccionar muchas veces de forma impulsiva, con nerviosismo e incluso de manera conflictiva. Crece con sentimiento de culpa o temor a que se le recrimine por su conducta, sabe que es diferente y se siente alterado al no poder definir cuál es el problema ni entender por qué siente tanto desasosiego.

En la etapa de la adolescencia la situación traerá consigo la desmotivación y desconcentración lógica, así como la falta de tranquilidad necesaria para el estudiante. Si a esto sumamos la lucha interna por huir del enorme peso que supone la realidad, una y otra cosa desembocan con casi total seguridad en el fracaso escolar.

La adolescencia es una de las etapas más difíciles en la vida de una persona. Para los transexuales, como para todo el mundo, esa etapa supone descubrirse a sí mismos, pero con una diferencia: ellos descubren que están atrapados en un cuerpo que no les corresponde según su género psicológico. El joven transexual descubre que sus senos crecen, aparece el período, etc. La joven transexual descubre como poco a poco el vello hace aparición por su rostro, la voz ha cambiado, etc.

La reacción ante cualquier problema depende de cada persona, unos pueden reaccionar aislándose, otros haciéndose rebeldes, pero el denominador común de las personas transexuales es el saber a ciencia cierta que si lo mencionan serán juzgados, así que ocultaran su condición durante todo el tiempo que les sea  posible a fin de protegerse. La soledad acompaña al transexual durante todas las etapas de su vida: él solo debe descubrir lo que le pasa, él solo debe asumir las repercusiones de su problema, él solo debe tomar la decisión de qué hacer con su vida, él solo debe explicarse, protegerse y defenderse.

El adulto transexual, ha aprendido que es distinto y que su diferencia está mal vista. Llegado ya a este momento de su vida tiene muy afectada la autoestima. Su vida transcurre con creciente desesperanza, frustración y sensación de fracaso. Se siente solo, encerrado en su propio cuerpo y responsable del dolor que su rareza pueda ocasionar a todos los que le rodean. La constante incomprensión con la que se encuentra una y otra vez van sumiéndole en la impresión de que su destino está relacionado con la desdicha y ya no es capaz de disfrutar de las cosas hermosas que se presentan en su vida.

Las dificultades comienzan en muchos casos en el momento en que una persona transexual, en mayor medida las mujeres debido a la visibilidad, deciden comenzar su proceso de identidad de género. Para muchas de ellas y de ellos supone embarcarse en una completa ruptura con la familia, el sistema educativo y muchas veces también su lugar de procedencia, provocando la inmigración.

Actualmente, en el estado Español contamos con leyes como la Ley 3/2007 de Rectificación Registral relativa al Nombre y Sexo de las Personas que posibilita mayor integración en la vida social y laboral de las mujeres y hombres transexuales, si bien sólo de las de nacionalidad española y por otro lado, las Unidades de Trastornos de la Identidad de Género que están funcionando en diferentes Comunidades Autónomas. Pero estos dos logros no van a acabar con la fuerte discriminación y exclusión que sufren las personas transexuales, ni con los efectos de dicha discriminación.

La transexualidad ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Por lo tanto, las instituciones o personas, que persisten en una actitud de marginación o transfobia, alegando que todo ello se trata de una enfermedad, un capricho o una simple intención de llamar la atención, cometen un error de discriminación gravísimo y colocan su particular piedra en un muro que la historia, así como la ciencia y la justicia del ser humano, se ocuparan de derribar más tarde o más temprano.

Desde Imagina MÁS , somos conscientes de esta situación y desarrollamos proyectos para trabajar en la formación, sensibilización y salud del colectivo con la finalidad de aportar nuestro grano de arena a un trabajo pendiente: Erradicar la discriminación que sufren las personas transexuales.

Teresa Navazo

Urbana Trans – Imagina MÁS