Últimamente se está hablando mucho de la PrEP como una herramienta fundamental para combatir la expansión del VIH. Se trata de una estrategia controvertida, porque está basada en medicar a personas sanas con la intención de prevenir que contraigan la infección y su uso es relativamente nuevo en los países en los que está implantada. Por otro lado, ya existen evidencias de su eficacia y tanto la OMS como ONUSIDA recomiendan su uso para complementar –que no sustituir- al resto de herramientas de prevención.

Sin embargo, existe otro enfoque de prevención del VIH del que se habla menos pero que puede ser igualmente valioso y que, además, también está recomendado por organismos oficiales responsables de salud: el cribado universal. Dicho de una manera resumida, consiste en realizar sistemáticamente las pruebas del VIH para detectar a la mayor cantidad posible de personas infectadas y, sobre todo, hacerlo de manera precoz. No es una mala idea, teniendo en cuenta que un amplísimo porcentaje de personas seropositivas desconoce que lo son y es precisamente esta situación la que favorece que se produzcan nuevas infecciones (y así sucesivamente). La ciencia está dando lugar a diferentes maneras de prevenir el VIH en lo que podría llegar a ser un movimiento envolvente que consiga tenerlo rodeado.

Insistimos en el hecho de las recomendaciones oficiales. Aunque tú no lo sepas (y tu médico de atención primaria haga como que tampoco lo sabe y te racanee la serología cuando le pides que te la incluya en una analítica, con el pretexto de que no has tenido prácticas de riesgo), nuestro Ministerio de Sanidad recomienda que se haga la prueba de VIH de manera “dirigida” a todos los hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Esto quiere decir que no es necesario esperar a que a ti se te ocurra mirártelo, sino que mirártelo es una prioridad del sistema sanitario: precisamente porque perteneces a un grupo con alta probabilidad de infección, tu médico debe potenciar que te hagas la prueba aunque estés asintomático respecto a una primoinfección y aunque no refieras prácticas de riesgo.

Hablando de comparaciones, existen notables diferencias entre la PrEP y el cribado universal, aunque el objetivo a largo plazo de ambas acciones es el mismo. Una de las más importantes es el tipo de personas en las que se centran. El cribado universal es una herramienta de prevención que quiere hacer diana en las personas ya infectadas, es decir, va examinando a la población en general para ir encontrando aquellas personas que han contraído el virus y así poder informarlas de ello y ofrecerles la posibilidad de iniciar el tratamiento antirretroviral (lo que impedirá, llegado el momento, que su virus se transmita a una nueva persona). Por su parte, la PrEP hace todo lo contrario: va dirigida a ciertos grupos de personas que aún no se han infectado para minimizar todavía más la probabilidad de que lo hagan.

En cuanto a la estrategia 90-90-90 de Naciones Unidas sobre VIH podemos decir que tanto la PrEP como el cribado universal contribuyen a lograrla, como haría cualquier otra herramienta de prevención, pero cada una actúa a su manera: la PrEP lo hace indirectamente mientras que el cribado universal mira directamente a ese objetivo. Por si no lo sabes, la ONU se ha propuesto que en 2020 el 90% de las personas seropositivas conozcan su estatus serológico, que el 90% de ellas estén en tratamiento y que el 90% de las personas con VIH tratadas tengan una carga viral indetectable (y, por tanto, intransmisible). Detener la expansión del virus es un objetivo de desarrollo humano que se considera posible. Por eso es fundamental que incluyamos la prueba del VIH entre nuestras rutinas de salud sexual (al menos una vez al año si siempre usas preservativo y cada tres meses si no lo usas siempre). También es importante que las pruebas sean accesibles. Esto incluye que no haya que pedirlas en nuestro centro de salud con la boca pequeña y con vergüenza, sino que sea nuestro médico quien tome la iniciativa para realizarlas o, por lo menos, no nos incomode si la tomamos nosotros.

Por último, la diferencia más obvia entre PrEP y cribado universal se refiere al formato: la PrEP conlleva, por definición, el consumo de medicamentos mientras que el cribado universal consiste en someterse a una prueba de detección de VIH.

Rafael San Román (Psicólogo de Imagina MÁS)