Estoy emocionada. Mi primera contribución al imaginario de Imagina Más. Y qué menos que para inaugurarme, escribir sobre una de las pocas cosas que tengo claritas en mi vida. Que tengo VIH y HF (Hormonas Femeninas) pululando por mi cuerpo. Voy a definir algunos conceptos primero y luego explicar cómo se relacionan.

Primero, la parte científica

Imagen computerizada de un virus de VIH1.

Imagen computerizada de un virus de VIH1.

El virus del VIH

En biología, virus, del latín «veneno», se define como un organismo parásito obligado acelular. Parásito obligado porque necesita de un huésped para sobrevivir, y acelular porque no está formado por células. De hecho, los virus no se nutren, no se relacionan, no tienen metabolismo propio… Son estructuras muy simples pero de las que se desconocen muchas cosas, imagina que todavía hoy existe el debate de si son seres vivos o inertes, y hay quien los clasifica como «seres al límite de la vida».

El VIH es un retrovirus de la subfamilia de los lentivirus. Retrovirus porque en vez de ADN usa ARN como material genético, por lo que se replica (se duplica a si mismo) muy rápidamente. Lentivirus porque es capaz de instalarse  en un organismo infectado lentamente. O sea, se «reproduce» muy rápido y se queda en el cuerpo mucho tiempo. Una combinación ganadora que lo hacen imposible de eliminar, entre otras cosas.

 

Imagen computerizada de viriones de VIH (las cositas verdes) atacando a células T en humanos

Imagen computerizada de viriones de VIH (las cositas verdes) atacando a células T en humanos

Los CD4

Un «basic» de la infección por VIH, si estás en el mundillo lo sabes de sobra. De hecho, a otra persona seropositiva, si quieres saber qué tal le va la enfermedad, le preguntas por su nivel de CD4 más que por su carga viral (cuántos virus tiene en el cuerpo). Aunque aviso que hay lugares en los que esta pregunta es un poco íntima que puede incluso ofender si se plantea. A mi no me ofende, pregúntame lo que quieras ;)

¿Pero qué son los CD4? Pues son un tipo de linfocito, o glóbulo blanco, muy importantes porque activan el sistema inmunitario para luchar contra enfermedades. Algunos de estos linfocitos tienen en su superficie receptores CD4, llamándose entonces CD4+, o CD4 positiva, que aquí seguiré llamando CD4. Bueno, pues estas células de defensa CD4 son las preferidas del VIH, y lo malo es que una vez el virus penetra en ellas, las manipula para que en vez de defender el cuerpo se dediquen a hacer más y más copias de VIH. Consecuentemente, las CD4 disminuyen y nuestro sistema inmunológico se va al garete. Lo bueno es que las células de defensa, una vez que el virus está controlado, aumentan de nuevo y te pones fuerte otra vez. En resumen, el número de CD4 en sangre es un indicador para saber cómo de avanzada está la infección por VIH. (Esto hablando rápido y a grandes rasgos, ojo).

La importancia del recuento de los CD4 es tal, que a nivel mundial se reconoce que una persona padece SIDA si el recuento de sus CD4 es menor que 200/ml de sangre, y ése sería el momento de empezar el tratamiento antirretroviral. O sea, el SIDA es un estado avanzado de la evolución de la infección por VIH, y yo no tengo SIDA, tengo una infección por VIH. ¡Hablemos con propiedad!. El momento de administrar medicación varía según los países, y pocos esperan a que el paciente tenga 200/ml de CD4, lo normal es que a los 350/ml ya se empiece el tratamiento. Para que te hagas una idea, una persona no infectada tendrá unos valores de CD4 de entre 450 y 1600. De esto hablaré otro día, porque es un tema muy extenso, polémico y emocionante. Tiene mucha chicha, vamos.

 

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Portada del libro «Mujeres Alteradas 1» de la genial artista argentina Maitena.

Y finalmente, los estrógenos

Los estrógenos son hormonas sexuales, que si bien conocidas como femeninas, están presentes en hombres y mujeres, aunque las mujeres nos acordamos más de ellas, o de sus madres a veces, porque son las que nos regulan los ciclos menstruales. La cantidad de estrógenos que una mujer produce varía a lo largo de su vida,  de hecho un hombre puede incluso tener más estrógenos que una mujer menopáusica. Además de participar en el desarrollo de caracteres sexuales secundarios en las mujeres, como el tamaño de los pechos, los estrógenos también se relacionan con la calidad de la piel o incluso con la salud mental, pues ayudan a la regeneración de las neuronas en el cerebro.

 

¿Y qué relación tienen los estrógenos con el VIH?

Las hormonas, como reguladoras de tantos procesos fisiológicos en nuestro cuerpo, tienen pues un papel muy importante en nuestra salud. Este papel puede verse afectado por el virus del VIH que puede afectar a la capacidad del cuerpo de producir y regular los niveles hormonales. Además, también las hormonas se pueden ver afectadas por la medicación contra el virus, llamada tratamiento antirretroviral.

El problema es que todavía no se conocen a ciencia cierta la relación entre las hormonas sexuales y la infección por VIH, ni todas las interacciones que pueden darse entre los estrógenos y la medicación antirretroviral. Así, hay grupos de personas que se deberían tratar diferente, en el ámbito médico nada más, se entiende. Por ejemplo, una persona transexual seropositiva tendrá que tener especial cuidado si toma un tratamiento hormonal y uno antirretroviral a la vez, pues podrían darse interacciones entre los medicamentos. Al igual que una mujer que tome píldoras anticonceptivas. Lamentablemente, ambos casos necesitan de más investigación para establecer patrones más fiables, pues sucede que ambos grupos están poco representados en estudios científicos.

 

Después, la parte personal

Pues si científicamente las hormonas sexuales se relacionan con la infección por VIH y se tienen que tener en cuenta durante el seguimiento y tratamiento de los pacientes, a nivel personal descubrir tu serología positiva puede afectar a tu líbido.

En mi caso, al año de saber que era seropositiva comencé a bloquearme, llegando al estado de virgen-casta-y-pura. De hecho, una amiga suiza-alemano-mexicana me preguntó si yo era «asexual». Le pareció raro que no tuviera pareja o que no «pillara cacho» en alguna noche loca. Os aseguro que no, lo que me pasaba es que no me sentía segura de mí misma, mi autoconfianza, normalmente muy fuerte, se había debilitado hasta el punto de que no tenía ganas ni de practicar ni de «irradiar» sexo, y eso se nota. Es gracias a que ya he empezado a tomar la medicación y mi carga viral es indetectable (¡Yeeeaaahhh!) y mis niveles de CD4 altos de nuevo (Hip, Hip, ¡Hurra!), que estoy aceptando mi sexualidad otra vez y dejando que, de nuevo, la dominen libremente los estrógenos y no la presencia de VIH en sangre.

La apetencia sexual después de un diagnóstico positivo de VIH varía mucho de persona a persona. Hay gente que se lo pasa pipa en la cama, antes-durante-y-después de descubrir su serología. Hay otra gente que pierde un poco la líbido y no se siente cómoda con la nueva situación. Cualquier caso es aceptable y digno, simplemente porque es el tuyo…

Cartel de la obra de teatro "Comiéndote a besos"

Cartel de la obra de teatro «Comiéndote a besos»

Pero para echarle una mano a gente que, como yo, se vuelven mojigatas sin remedio, son muy interesantes las acciones para trabajar este aspecto de aceptación de la serología positiva con el disfrute terrenal. Todo ayuda, desde talleres sobre sexualidad y VIH, hasta proyectos de divulgación artística. Un buen ejemplo es la obra de teatro-cuento interactivo creada por Imagina Más, échale un ojo: (http://comiendoteabesos.imaginamas.org/)

 

Y siguiendo con la ayuda, no hay que olvidarse del «little help from my friends»: las amigas confidentes, los colegas desmelenados, las primas que te animan o los tíos que te entienden. Aunque sobre todo, muy sobre todo, es importantísimo el acceso libre a información verídica sobre cómo se transmite el VIH. Y cómo no se transmite. Vamos, que las cosas claras y el chocolate… tu sabrás pa que lo quieres.

 

Un abrazo, muchas gracias por leer y disculpas de antemano por cualquier error ;)

¡Espero comentarios y sugerencias!

Xiana

 

Fuentes