Encajar un golpe no es fácil. Y que te diagnostiquen como seropositivo es un golpe.Y de los gordos. No importa quién seas, ni cómo te hayas comportado en tu vida (incluyendo tu vida sexual), ese golpe golpea duro en el espejo en el que te llevas viendo toda tu vida y lo raja de arriba abajo.

No importa quién seas, si un crápula maravilloso o un santo maravilloso, ninguno tenemos un espejo irrompible. No somos tan perfectos. La biología, como la cristalería, no es perfecta. A todos nos puede venir a ver ese diagnóstico con alma de boxeador y rompernos en la cara lo que hemos aprendido sobre la santidad.

Seas quien seas toca levantarse, palparse la mejilla amoratada, sujetarse el estómago encogido, relajar la cara de sorpresa y recoger los añicos de nuestro espejo, porque cada día toca seguir mirándose de frente y ponernos guapas, y guapos, cada uno como pueda, cada uno a su manera. Permitiendo el golpe, permitiendo los cristales rotos, conociendo los secretos más mágicos de la vidriería fina, adquiriendo responsabilidad.

My few lives frente al espejo

Responsabilidad. Una de las palabras mágicas que se oyen, como música, cuando observas a un hombre que se mira al espejo, o cuando observas a doce hombres seropositivos que se van de casa rural a hacer trabajo personal: a mirarse al espejo, cada uno en el suyo y unos en el espejo de los otros. Un espejo gigante y muy difícil de mirar, que les devuelve la imagen dolorosa y bella de hombres responsables de sí mismos, que se ríen de sí mismos, que se secan las lágrimas, que se abrazan y que se vuelven poderosos. La imagen que reciben también es la de un grupo de hombres privilegiados.

Privilegio. Otra palabra mágica que cantan a coro esos hombres cuando toman conciencia de que ya no estamos en los ochenta ni en los noventa. Cuando toman conciencia de que la historia no avanza al mismo ritmo en todos los lugares y que la lucha sigue para ellos y para todas aquellas personas seropositivas del mundo que, aun en 2016, siguen viviendo injustamente en un 1981 eterno.

Hombres que piden y que dan besos, abrazos y cariño, que toman las riendas de su vida, se miran en el espejo de sus historias y se trabajan a sí mismos en talleres de fin de semana para personas con VIH recién diagnosticadas como los que organiza la ONG Imagina MÁS. El último tuvo lugar los pasados días 18, 19 y 20 de noviembre en Cuenca.

“I’m gonna make a change, for once in my life It’s gonna feel real good, gonna make a difference, gonna make it right… I’m starting with the man in the mirror”Michael Jackson

Por Rafael San Román, psicólogo