El pasado 30 de Noviembre del 2017, el Congreso de los Diputados desveló una gran noticia que desde Imagina la queremos compartir porque consideramos que es un paso importante en el largo camino por el que el colectivo trans lleva luchando desde hace tiempo.

La cámara baja dio el primer paso para modificar la ley 3/2007 de rectificación registral de las personas transexuales, texto presentado por el PSOE y en el que todos los grupos, excepto el PP, se mostraron a favor de la iniciativa.

Este texto se basa fundamentalmente en tres cambios sustanciales en la legislación que suponen una reivindicación de los derechos humanos por los que este colectivo lleva movilizándose mucho tiempo:

  1. El derecho a que los menores puedan cambiar su nombre y su sexo en el Registro Civil.
  2. Despatologizar la transexualidad, es decir terminar con el requisito de presentar informes médicos o psicológicos para cambiar su nombre y su sexo en el Registro Civil.
  3. Que los residentes transexuales extranjeros puedan modificar su nombre y su sexo tanto en la tarjeta de residencia como en el permiso de trabajo.

Desde Imagina somos conscientes que la discriminación de este colectivo viene en gran parte determinada por la transfobia presente en la legislación que, no reconoce el derecho universal al propio cuerpo, ni a las variables vitales posibles, heterogéneas, cambiantes y fluidas, ni a su audeterminación, por lo que aún sabiendo que sigue quedando mucho camino por recorrer esto es un paso necesario y que marca un antes y un después dentro del colectivo.

Si todo esto se materializa de forma eficiente podremos conseguir un empoderamiento de las personas trans y generar nuevos paradigmas que de una vez por todas incluyan las diversas expresiones de género y vayan dejando atrás estigmas sociales sobre trastornos mentales asociados a una sociedad rica en su diversidad.

Parece que nuestra sociedad va dando apertura a un lenguaje con mayor amplitud y aunque sigue existiendo el modelo binario basado en la dicotomía hombre/mujer, cada vez va cogiendo más peso «transgénero»; «Intersexo», etc.

No podemos olvidar que somos animales sociales y un factor clave en la formación de la personalidad que se relaciona con el bienestar personal a lo largo de toda la vida es nuestro autoconcepto, que viene marcado por una serie de asociaciones vitales, que guardan una relación directa, con la identidad personal (variables  tales como los rasgos de personalidad) y la identidad social ( incluye los grupos a los que pertenecemos dentro de la comunidad o la propia familia y que además tienen que ver con la educación afectiva recibida desde la infancia, atravesando la adolescencia hasta la  adultez).

El autoconcepto contribuye a un equilibrio psíquico saludable, es la piedra angular en la satisfacción de uno mismo, forma parte de nuestro marco de referencia mediante el cual, interpretamos la realidad externa y nuestras propias vivencias, la percepción de nosotros mismos y la de los demás.

De la mano de este concepto viene la autoestima, que tiene que ver con el grado en que nos valoramos a nosotros mismos, y en esta valoración viene implícita la comparación con los demás, la reacción de los otros y los roles sociales.

Por tanto, deberíamos reflexionar sobre, ¿Cómo repercute esta sociedad en la consolidación de nuestro «autoconcepto» y «autoestima»? Sobre todo, si se continúa censurando o limitando nuestro derecho a la identidad de género y/o expresión de género.

Por lo que, en mi opinión, aunque avanzamos despacio, estamos transitando por el camino correcto, por el camino de la diversidad de género.

Conseguir definitivamente despatologizar la transexualidad es uno de los escalones que ya debemos definitivamente superar, unido a incluir a los menores trans en la ley para que definitivamente puedan desarrollar su identidad de forma libre y evitar vulnerar su dignidad, y abrir la veda a la rectificación registral también a personas extranjeras que tienen permiso de residencia en nuestro país.

Paula Saiz, psicóloga de Imagina MÁS