Muchas personas experimentan un sentimiento de apatía y desánimo al finalizar las vacaciones y tener que reincorporarse al puesto de trabajo. Este “bajón” se conoce como síndrome postvacacional. Aunque puede ser normal padecerlo, hay que intentar que dure el menor tiempo posible y no dejar que vaya a más ya que puede llegar a provocarnos un estado grave de ansiedad.

El síndrome post-vacacional se produce por el cambio de horarios, así como pasar de un estado de ocio, diversión, tranquilidad y relax a tener que volver al trabajo y otras responsabilidades cotidianas.

¿Qué es lo que puedo hacer?

Lo primero que debes conseguir es tomarte el primer día de trabajo con filosofía, no te agobies e intentes abarcar todo lo que hay pendiente por hacer, haz las cosas poco a poco y no pienses en todo lo que hay acumulado. Planifícate y organízate para hacerlo poco a poco e ir cogiendo el ritmo.

Intenta relacionarte con tus compañeros, compartid vuestras experiencias veraniegas, e intentad tener una actitud positiva. Alégrate del reencuentro con ellos.

Aprovecha el tiempo de ocio que tienes. Hay muchas cosas que puedes hacer al salir del trabajo, quedar con tus amigos, dar un paseo por un parque, o hacer cualquier actividad que sea de tu agrado o incluso algo sorprendente que siempre has querido hacer pero nunca te habías atrevido. Esto hará que la vuelta sea mucho más llevadera.

Ante todo, no te lleves el trabajo a casa. Ten en cuenta que si el trabajo ha podido esperar los días que has estado fuera, tampoco va a pasar nada por esperar un poco más.

Ten una actitud positiva, piensa en todas las cosas buenas que tienes, valora todo lo que has conseguido e intenta relativizar tus problemas. También puedes aprovechar este momento para identificar qué es aquello que te gustaría cambiar para intentar mejorarlo.

Y muy especialmente…

¡No vivas en el pasado! El ayer ya pasó. Sí, estamos de acuerdo en que estábamos de lujo en la playa viendo atardecer, o en aquel chiringuito que tanto nos gusta, pero hoy estamos aquí, así que más nos vale intentar aprovecharlo, ya que sino, habremos desperdiciado el día sin motivo alguno.

¡Tampoco vivas en el futuro! Está bien pensar y planificar las próximas vacaciones, puentes y fines de semana, de hecho esto nos ayudará a levantarnos el ánimo, pero no podemos dejar que nos impida disfrutar el ahora, porque es lo único que tenemos.

Por Javier Vázquez