Dentro de este mundo cambiante y de la vorágine en la que vivimos, es inevitable no enfrentar ciertas situaciones que nos llevan a la experimentación del estrés y la ansiedad, originada por la distorsión entre la relación del individuo y su entorno.

Un hecho se convertirá en estresante cuando el individuo, al realizar una valoración subjetiva de su entorno, lo identifica. Por ello, el estrés solo existirá cuando la persona lo define y considere como tal.

Esto que hace posible la afirmación de que desde el punto de vista de la infección por el VIH se dan un cúmulo de implicaciones emocionales que la convierten en un factor estresante.

A pesar de que cada sujeto reacciona de acuerdo a su personalidad y del contexto social del que pueda disponer, la infección posee ciertos rasgos característicos que inevitablemente generan una situación de crisis. Según Melero (1990) s han de tener estas consideraciones en cuenta a la hora de entenderla:

  1. La confrontación brutal con la muerte
  2. El carácter insidioso de la enfermedad
  3. Los autorreproches
  4. Sentimientos de culpabilidad
  5. Evolución por etapas de la enfermedad
  6. Aislamiento social
  7. Disfunción familiar
  8. Frustración de expectativas.

¿En qué momentos puede asaltarme el estrés?

Inevitablemente, el impacto emocional se encuentra en todo el proceso que involucra la infección por el VIH. Como indica Bayés (1994), dicho impacto emocional va desde la sospecha de encontrarse contagiado, la decisión de hacerse la prueba de anticuerpos y el conocimiento de un diagnóstico de seropositividad, hasta las fases avanzada y terminal de la enfermedad.

El  mismo Bayés (1995) desarrolla dicha información con lo que respecta a aquellas situaciones diversas que pueden producir reacciones emocionales a las personas diagnosticadas. A continuación se detallan algunas de ellas:

  • Cuando se ha practicado -o cree erróneamente que ha hecho- una práctica de riesgo y se cuestiona si por medio de dicho comportamiento ha podido contraer el VIH. O si se pone en duda acerca de la fidelidad de su pareja estable y sospecha que ha podido contagiarse a través de ella.
  • Cuando se valora la posibilidad de realizarse una prueba de VIH para averiguar si tiene la infección.
  • Una vez realizada dicha prueba, cuando se espera el resultado.
  • Cuando se recibe información acerca del los datos obtenidos en la prueba.
  • Conociendo el resultado del positivo, cuando surge la posibilidad de compartirlo con su apoyo social, pareja, familia, etc.
  • Cuando percibe -o cree percibir– que su entorno de apoyo lo tratan de una manera distinta, diferente o incluso lo marginan por el hecho de que conocen o cree sospechar que se tiene VIH.
  • Cuando se percibe la posibilidad de ver enfermar o morir a personas conocidaso allegadas a causa del sida
  • Cuando oye hablar del sida en diferentes situaciones, especialmente en medios de comunicación
  • Cuando alguna sintomatología dudosa le induce a pensar que la enfermedad comienza a desarrollarse en su organismo.
  • Cuando  percibe -o cree percibir- ciertos signos deteriorantes en el organismo.

También es posible agregar a dicho listado cuando la persona se encuentra en el momento decisivo de  iniciar o no un tratamiento antirretroviral y las consecuencias y efectos secundarios que esto conlleva. Como queda demostrado el individuo con VIH pasa por una gama variada de situaciones en las que cada una de ellas despierta una reacción emocional considerable.

¿En qué ayuda la intervención psicológica?

Cabe señalar que la intervención psicológica es un punto crucial y se viene aplicando y desarrollando durante muchos años , y así lo explica Arraz (1994) en la cual propone ciertos objetivos que son propios de dicha intervención, éstas son;

  1. Identificación de las necesidades
  2. Transmitir información correcta y ajustada al individuo
  3. Facilitar estrategias psicoterapéuticas que contengan instrumentos de manejo de sus propias emociones, promover actitudes positivas y estrategias de afrontamiento, comunicación clara y abierta, detección y afrontamiento del estrés, aumentar sensación de autocontrol, expectativas de eficacia y esperanza, desarrollar habilidades sociales y facilitar la integración con servicios de la comunidad.

Es indiscutible el hecho de que ante las reacciones emocionales suscitadas por el hecho de ser seropositivo, el método por excelencia es el despliegue y el desarrollo de estrategias de afrontamiento para mejorar la calidad de vida y adaptación al VIH, y para esto el ámbito adecuado para trabajar es el psicológico.

Las llamadas estrategias de afrontamiento van dirigidas a: «la valoración» en las que se intenta descubrir un significado a la situación problemática y valorarla de una manera menos desagradable, «el problema» donde se intenta confrontar la realidad manejando sus consecuencias con el fin de construir una citación mas agradable y por último, »la emoción»  destinada a regular las emociones generadas por los problemas y lograr mantener un equilibrio afectivo.

Por último, reflexionar y buscar ayuda adecuada para mejorar la calidad de vida es uno de los principales objetivos que se tiene que perseguir y para ello es necesario la motivación personal, el apoyo, la contención familiar, social y psicológica.

Por Stefano Consalvi