Aunque no tan famosa como su prima hermana gonorrea, hoy te presentamos a otra de nuestras indeseadas compañeras de cama: la clamidia.

La clamidia es una infección de trasmisión sexual bacteriana. Eso quiere decir que se transmite por una bacteria y se trata con antibiótico.

Hay más cosas que debes saber sobre la clamidia. Aquí te contamos las principales.

Lo primero -y como sucede con otras ITS- la clamidia no distingue: puede afectar a todo tipo de personas, independientemente de qué genitales tengan, qué prácticas, cuál sea su orientación sexual o su identidad de género. Por eso, seas quien seas, hagas lo que hagas, es bueno que la conozcas.

Tanto personas con pene como personas con vagina pueden presentar clamidia en el recto y en la garganta. Además, puede alojarse en el cuello del útero y en la uretra (ya sabes, el conducto que hay dentro del pene).

Recuerda también que algunas infecciones se tienen una vez y punto. Desgraciadamente la clamidia no es una de ellas. Por eso, aunque ya la tuvieras y solucionaras en el pasado, puedes volver a tenerla.

Normalmente la clamidia no tiene síntomas y si los tiene pueden pasar varias semanas desde aquella relación sexual que tuviste hasta que aparecen.

¿Qué síntomas puede tener la clamidia? Flujo vaginal anormal y con fuerte olor, ardor al orinar y dolor durante las relaciones sexuales.

También puede manifestarse a través de secreción anómala en el pene, ardor/picor en la abertura del pene y dolor/inflamación en testículos (esto último es menos frecuente).

Tú médico determinará que tienes clamidia observando tus síntomas, sobre todo si le informas de una relación sexual de riesgo para esta ITS. No obstante, lo sabrá a ciencia cierta examinando la muestra que te tome a través de un exudado en la zona correspondiente (vagina, recto, pene o garganta).

Recuerda que, aunque ya hayas iniciado el tratamiento con antibiótico, si este consta de varias tomas o dura varios días debes esperar a haberlo completado para volver a tener relaciones sexuales. Así podrás tener la seguridad de que la infección por clamidia ha desaparecido.

Y la pregunta del millón: ¿puede prevenirse la clamidia? Por supuesto, pero no siempre (lo sentimos, la naturaleza no es cuadriculada como las matemáticas). Puedes prevenir la clamidia usando preservativos en tus relaciones sexuales, pero eso no elimina al 100% el riesgo de contraerla o transmitirla. Piensa, por ejemplo, que aunque utilices preservativo en tus penetraciones anales o vaginales lo común es no usarlo en el sexo oral, de manera que puede adquirirse en la garganta.

Rafael San Román, psicólogo

0
Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *