La crisis sanitaria derivada de la COVID-19 ha tenido un impacto evidente a muchos niveles. En Imagina MÁS hemos detectado un aumento y un cambio en los patrones de consumo de sustancias. Para arrojar más luz sobre este tema, entrevistamos a Antonio, médico del CAD de San Blas. Con él, venimos coordinando desde hace tiempo las atenciones a usuarios que presentan un consumo problemático de sustancias asociado a chemsex:

¿Podrías explicarnos, de manera resumida, en qué consiste tu trabajo en el CAD de San Blas?

Se realiza una historia médica completa, historia de consumo de sustancias y biografía completa.  Sé establece el diagnóstico médico y se plantea de acuerdo con el paciente el plan de intervención a seguir y se pauta tratamiento farmacológico si es que se precisa. De acuerdo con el resto del equipo multidisciplinar se establece el plan individualizado de intervención a seguir.

¿A cuántos usuarios de chemsex atiendes actualmente?

Se ha ido incrementando progresivamente y más desde el inicio de la pandemia COVID 19 el número de personas que han solicitado tratamiento por el consumo de psicoestimulantes en el contexto Chemsex. En el momento actual en nuestro centro Cad San Blas estamos atendiendo por este problema a unas 80 personas.

¿Hay algún tipo de perfil de usuario? ¿Difiere éste del perfil que puede darse en otras adicciones?

El perfil de los pacientes que acuden ha ido modificándose en los últimos años. Al principio, sobre todo, venían pacientes de países fuera del entorno de la unión europea, con problemas sociolaborales importantes, muchos de ellos recurrían a trabajos marginales como trabajos en el contexto sexual. Este perfil ha ido cambiando, estos todavía continúan solicitando tratamiento y se encuentran en seguimiento, pero actualmente ha aumentado la demanda de tratamiento de pacientes nacionales y de personas de otros países de la unión europea.

Al inicio de este problema perciben un consumo como más esporádico y poco a poco el consumo va aumentando y por tanto aumenta la sensación de problema, la pérdida de control por lo que demandan tratamiento en nuestros centros.

En principio no accedían a los CAD por el carácter de centro de atención las adicciones pero tras conocernos y al trabajar en entorno comunitario han ido normalizando el acceso a los CAD de San Blas, Arganzuela y Tetuan. Muchos de estos pacientes   vienen a trabajar Madrid procedentes de otras Comunidades Autónomas, careciendo de un apoyo familiar cercana y encuentran en Madrid una falsa sensación de libertad y de anonimato en el contexto LGTBIQA+.

Actualmente, el rango de edad de los pacientes que atendemos por CHEMSEX oscila entre los 24 y los 52 años, pero la edad más frecuente está entre los 30 y 35. La mayoría tienen una historia de ruptura de pareja reciente, pareja inestables que han terminado con rupturas traumáticas y/o se encuentran en proceso de elaboración de duelo, empleos precarios  que a veces les lleva al uso de estas sustancias como mecanismo evitativo. Muchos de ellos también presentan con historia de abusos sexuales en la infancia, con homofobia interiorizada y problemas de aceptación en el entorno familiar.

Este perfil difiere con respecto a los pacientes que acuden a tratamiento por consumo de otras sustancia con una aparente normalidad sociolaboral. En el caso del chemsex, la historia de consumo no suele ser de tantos años, aunque esto pronto dejará de ser así. En comparación con otro tipo de adicciones.

En principio, puede parecer un proceso más fácil de resolver, pero estamos viendo que a medio/largo plazo no se soluciona. Por debajo, se observan numerosos problemas como  el estigma asociado al VIH, homofobia, importantes componentes de ansiedad, trastornos de personalidad, conductas antisociales, evitativas…

¿Cuál es la demanda inicial más frecuente que te encuentras?

La demanda inicial más frecuente en estos pacientes con problema de sustancias en el contexto de relaciones sexuales es “el quiero controlar”. La mayoría, al principio, no ven la idea de parar el consumo sino simplemente de intentar controlarlo. Esto es muy habitual en todas las adicciones. Cuando vienen los pacientes por alcohol, cocaína o cannabis también quieren controlar: “Esto que no se me vaya de las manos”, “yo quiero hacerlo una vez al mes, como lo hacen mis amigos o como lo hacía antes”. El perfil de inicio suele ser este. Algunos acuden al centro ya con unos consumos muy elevados en incluso con sintomatología psicótica derivada del consumo de estas sustancias. Pero la mayoría vienen con esa idea de falso control, de escuchar, ver qué les decimos, sacar una idea y con esa idea intentar no renunciar al consumo sino intentar lo que ellos llaman controlar.

¿Cuál es el principal reto que supone el tratamiento del consumo problemático de sustancias asociado a chemsex?

El reto es tratar de crear un buen vínculo con el paciente, una buena adherencia para que se sienta cómodo, tenga confianza con el profesional y con el resto del equipo para conseguir los objetivos terapéuticos palteados para ese paciente. El reto también es intentar crear hábitos de vida mas saludables. Y, sobre todo, intentar estar pendiente de estos pacientes.

¿Qué impacto crees que ha podido tener la crisis sanitaria de la COVID-19 en el consumo de sustancias asociado a chemsex?

La pandemia ha causado un impacto negativo.  Se ha visto un aumento de la demanda de tratamientos y los propios pacientes identifican el confinamiento con el incremento de estas practicas.  No sabemos los resultados del fin del estado de alarma

¿Qué crees que necesitarían los CAD para mejorar las atenciones a usuarios de chemsex?

Una mayor formación y sensibilización, mayor conocimiento del colectivo LGTBIQA+, todo esto resulta fundamental para poder abordar mejor a este perfil de usuarios.

Alba Alonso Montañés, psicóloga y Sexóloga