Al hablar de chemsex, frecuentemente se hace desde una perspectiva profesional y desde un enfoque socio-sanitario.  Sin embargo, resulta imprescindible y enriquecedor que sean las propias personas usuarias las que tomen la palabra y hablen de sus vivencias, experiencias, reflexiones y aprendizajes en primera persona. Por ello, en Imagina MÁS hemos entrevistado a Sergi, un usuario de la entidad.

 

  1. ¿Cuál fue el punto de inflexión que te hizo darte cuenta de que necesitabas ayuda?

Esta pregunta será un poco extensa debido a que ha habido dos puntos de inflexión para pedir ayuda. En ambas situaciones solicité ayuda a organizaciones como Stop Sida en Barcelona e Imagina MÁS en Madrid.

El primer punto de inflexión ocurrió en el 2016, un año después de que empezara el consumo de drogas en mi vida. Las usaba para tapar o compensar todas las heridas del pasado, tanto el abandono social como por mi personalidad como la forma de diálogo de las figuras de apego. Hui de casa de mis padres para estudiar en Barcelona a finales del 2015, ahí, contraje VIH. Este acontecimiento fue el detonante de la ya gran depresión que tenía (sin ser yo consciente). En esa época el chemsex entró en mi vida y fue la principal forma de socialización, además de compensación de emociones. El dolor existencial del día a día era insoportable. A finales del 2016, el consumo se disparó por las nubes y pedí ayuda, pues tenía ataques de ansiedad potentes. Casi dejé la universidad y estuve a punto de huir a Madrid, pero debido al ictus que sufrió mi padre y presiones familiares, no cometí ese gran error.

Durante el resto de los años mi consumo bajó debido a la terapia llevada a cabo en Stop Sida, sin embargo, al no ser consciente de mis heridas, no dejé de consumir hasta que me dieron el alta. Seguí consumiendo y “estable” hasta que empezó la pandemia de la COVID-19. Durante el confinamiento, todo lo que tapaba se juntó con el estrés pandémico y catapultó los niveles de consumo durante todo el año. El segundo punto de inflexión fue en Navidad y Nochevieja, cuando tuve una angina de pecho y un susto muy desagradable. A partir de ese momento, pedí ayuda a Imagina Más donde continúo mi recuperación hoy en día.

  1. ¿Qué ha supuesto el consumo en tu vida?

Depende del momento. En los libros de “Querer no es poder” de Arnold Washton y “Yo, adicto” de Javier Giner, se postulan las 5 etapas de la droga o conducta adictiva.

Al principio de mi adicción, el consumo fue un gran anestésico a todo lo que yo sentía, un profundo resentimiento hacia mí, a la sociedad y a la vida en general. El afecto o apoyo irreal recibido en ese circuito me bastaba, era mejor al sufrimiento que sentía en el día a día. Como el asesino silencioso o suicidio paulatino que es, la enfermedad adictiva fue consumiendo mi vida, hasta que el analgésico se convirtió en el infierno mismo.

Humillaciones constantes; relaciones superficiales construidas desde la herida y la mentira; traiciones; eventos traumáticos y la destrucción total, a la vez de bendición, de mi psique.

  1. ¿Qué aprendizajes estás obteniendo en tu proceso terapéutico?

Literalmente es volver a nacer. Rendirse ante la enfermedad adictiva y admitir que no tienes control sobre ella. Darse cuenta de que la forma o creencias en la totalidad que uno tiene son completamente distorsionadas y erróneas. A grandes rasgos, estoy cambiando todas las creencias sobre mí, el resto de las personas y la sociedad o vida en general. Una vez desentramados o traídos a la consciencia todos los patrones disfuncionales, obtienes las herramientas necesarias para sobrellevar las trivialidades de la vida y construir relaciones sanas con ella.

  1. ¿Qué herramientas o estrategias te están ayudando?

La lectura. Es el trabajo principal realizado entre sesión y sesión. Aprender nuevas cosas que sustituyan completamente todas tus creencias irracionales.  Me gusta mucho la psicología por lo que el haber leído bastantes libros sobre como funciona el trauma, las adicciones e incluso sobre codependencia, dan luz al enorme pozo de oscuridad que tenía.

Además, tanto dolor siempre ayuda a tener un despertar espiritual, por ello, leer filosofía clásica y otro tipo de lectura espiritual ayuda mucho en la recuperación.

  1. ¿Qué dificultades estás encontrando?

La enfermedad adictiva es permanente en el tiempo y ataca en momentos difíciles. Siempre que se disparan todos los niveles de ansiedad surge la ambivalencia. No tienes control sobre ella, por lo que debes disponer de una red de apoyo o algún elemento exterior a ti que te recuerde el sufrimiento que conlleva el consumo. Durante las primeras fases de terapia debes eliminar todos los factores estresores que disparan la ansiedad, depresión o cualquier tipo de emoción desbordante (lugares, personas y actividades). Posteriormente, debes permitirte sentir todo lo que no sentiste en el pasado. Es necesario para poder estar en paz contigo mismo y tener toda tu atención en el presente.

  1. ¿Qué le dirías a otro chico en tu situación?

Depende de la situación en la que esté ese chico. Si está en el momento álgido de destrucción, nada. Las palabras no sirven para un adicto que no ha tocado fondo, a priori parece un acto de crueldad, pero es un acto de amor y respeto hacia la otra persona y hacia mí mismo. El verdadero maestro es el Poder Superior o la vida misma, llámale como quieras. Un adicto despierta cuando el dolor de las drogas es superior al dolor que está tapando.

Si ese adicto realmente ha tocado fondo, sí que puedo decirle algo. Decirle que el proceso tiene salida si está dispuesto a rendirse y sacrificar todo lo que conocía, sabía o tenía en ese momento y priorizar su recuperación. Le diría también que se apuntase a Narcóticos Anónimos donde puede usar ese espacio para expresarse y ser comprendido por personas que siguen el mismo proceso terapéutico que él/ella/elle. También explicarle que no está solo, toda la sociedad sufre o ha sufrido un tipo de adicción, por lo que él no es el problema, tiene una enfermedad y debe darse el espacio y mimo suficiente para sanar.

Desde Imagina MÁS agradecemos a Sergi su valiosa colaboración, así como la honestidad y generosidad de su testimonio.

Si esta lectura te ha removido, crees que necesitas asesoramiento o quieres formar parte de la respuesta comunitaria, puedes ponerte en contacto con nosotres escribiendo a salud@imaginamas.org, a través de Whatsapp o llamando al 658 526 113.