Ocho y poco de una mañana de diciembre en Madrid. En la esquina de las calles Sandoval y Ruiz, en el barrio de Chamberí, se forma una larga cola de personas que esperan en el frío mientras escuchan música, miran el móvil o permanecen en silencio apoyadas en la pared de un edificio. Pocas hablan. Es muy temprano, la temperatura es demasiado baja como para mantener una charla animada, y casi nadie quiere estar ahí en ese momento, nadie está de humor para chácharas. Yo mismo me he comprado un desayuno improvisado en una cafetería Viena que está cerca, para  no tener el estómago vacío, y tomarme mi pastilla antirretroviral diaria, pues siempre me la tomo por la mañana. Esta vez me tocó hacerlo ahí, en la calle, rodeado de gente. Seguro que algunos de los que esperaban en aquella cola toman un tratamiento similar al mío.

La escena fría que describo se repite cada mañana a la entrada del Centro de Salud Sandoval, el de referencia para infecciones de transmisión sexual en Madrid, y, sin duda, uno de los más importantes del país.

Obvio que cualquiera de los que habíamos madrugado para hacer cola habríamos preferido estar en otro lugar. Pero, bueno, tiene su lado positivo: Sandoval atiende sin cita a toda persona que tenga un problema relacionado con su salud sexual. Sin cita, sin documentos y sin pagar nada, tres lujazos que alguien como yo, acostumbrado a la ridícula burocracia corporativa y los altísimos precios de la atención médica en Estados Unidos, valora sinceramente. Contar con este servicio es un logro que no debemos relativizar.

La cola se debe a que Sandoval reparte cada mañana temprano un cantidad limitada de números para ser atendido sin cita previa, así que cuanto antes uno llegue, más posibilidades tiene de pasar a consulta, y mucho antes tendrá la cita. First come, first serve, que dicen los estaodunidenses. Atienden antes a quien llega antes.

Todo bien hasta ahí. El relativo madrugón (que tampoco es para tanto), el frío que pela y la pesadumbre que siempre llevamos al ir al médico entraban dentro de lo esperable.

El horror se produce cuando al fin abren las puertas y entramos en el edificio. En la recepción.

Todxs los que estábamos esperando somos personas sin cita previa, así que tenemos que pasar por el mismo despacho de recepción para que ahí nos den número y nos envíen a la consulta oportuna. El problema es que la privacidad de esa recepción es nula, el respeto a la intimidad de los pacientes no existe en absoluto, y la situación de vulnerabilidad es total.

Cada unx de nosotroxs tiene que contar las causas de nuestra visita a dos recepcionistas que nos interpelan inquisidoramente, mientras un extraño, el siguiente en la cola, espera a escasos treinta centímetros, oyendo toda la conversación. Cada persona cuenta su situación particular mientras que los que van detrás de él o ella en la cola pueden oír absolutamente todo.

Hay dos asuntos aquí:

  1. No tenemos por qué contar los detalles de nuestra visita en recepción
  1. Nuestro derecho a la intimidad, a proteger nuestros datos de salud sexual, a no ser obligados a revelar nuestro estatus serológico, es SAGRADO.

Todo esto se vulnera flagrantemente en la recepción del Centro de Salud Sandoval con las personas que van sin cita previa.

Te obligan a contar delante de extraños si crees que tienes un herpes, eres VIH positivo, te han salido verruguitas en el pene o en la vagina, o te han dado recientemente un diagnóstico de hepatitis.

Las señoras que atienden la recepción parecen estar insensibilizadas ante la rutina de su trabajo. Era un espectáculo doloroso ver a cada una de las personas que pasaban por recepción contar su caso en la voz más baja posible mientras que las dos personas que la atendían le pedían que repitiese la información porque no la oían, o la repetían ellas mismas en voz alta, ante los oídos de todos. Cuando me tocó a mí, una de las señoras repetía todo lo que yo decía con un tono de voz que le faltaba medio decibelio para ser considerado grito pelao.

No sé si es insensibilización, rutina, negligencia, o, como siempre, una forma de castigo más hacia unas personas que se suponen que han hecho algo mal: por desgracia, una infección de transmisión sexual es entendida socialmente aún hoy como consecuencia de una conducta irresponsable del individuo en cuestión, y por eso no hay que tener miramientos con él o ella. Por eso te obligan a confesar tu supuesto pecado no sólo delante de dos recepcionistas, sino de toda una fila de extraños.

El estigma comienza en la consulta médica. O incluso antes: en la recepción del centro de salud.

Esto no es normal y no podemos normalizarlo. Nuestra intimidad es sagrada y nadie, absolutamente nadie, puede obligarnos a exponernos de tal forma, mucho menos los especialistas cuyo servicio público es precisamente velar por nuestra salud. Defendamos nuestra privacidad con uñas y dientes. No cedamos ni un milímetro en esto.

Las personas que acuden a estos centros de salud sexual lo hacen a menudo sintiéndose muy vulnerables, preocupadxs. A veces han dado un paso enorme para vencer la vergüenza y el miedo, y se han lanzado al fin a pedir ayuda. Es indignante que se encuentren con un recibimiento tan hostil, que vulnera de forma flagrante sus derechos.

La regla es muy sencilla: la información sobre nuestra salud sexual pertenece sólo y exclusivamente a nosotrxs. El personal de los centros de salud no puede de forma alguna compartirla u obligarnos a compartirla delante de otras personas.

De alguna forma, esto se relaciona también con los médicos que debatían en twitter de manera vulgar e insensible los diagnósticos de VIH de sus pacientes, y que Xiana comentó en este post.

Yo no quiero simplemente compartir mi pataleta. Esto va más allá, es una llamada a todas las personas que usan este centro de salud sexual de
Madrid a que pongan una reclamación si han tenido una experiencia similar
, como la que yo puse y puede verse en la foto. Si reciben muchas reclamaciones de este tipo tendrán que actuar. Llenemos el centro de reclamaciones, como una forma de decir claramente que nuestra privacidad no les pertenece, que es sagrada, y que tenemos derecho a ser atendidos de forma confidencial y respetuosa.

Deberíamos sentirnos arropados, no vejados de tal manera.

No nos acostumbremos a agachar la cabeza, ni a padecer la vergüenza.

Si vives en otro lugar y afrontas situaciones similares de falta de respeto hacia tu privacidad, me encantaría conocerlas para darles voz y denunciarlas públicamente. Te animo a reclamar.

Ser VIH positivo o tener una infección de transmisión sexual de cualquier tipo no implica de forma alguna que debamos de renunciar a nuestros derechos fundamentales. Nuestra privacidad nos pertenece sólo a nosotros. 

Para ser totalmente justo debo decir que tras tan desagradable recibimiento, el profesional que me atendió, Dr. Ballesteros, fue excelente. Probablemente una de las mejores conversaciones sobre salud sexual que he mantenido desde mi diagnóstico. Tuvimos una conversación abierta y horizontal, en que me sentí respetado. Oyó mi caso, compartió conmigo toda la información a su alcance y me ofreció distintas opciones. Fue como debe ser: me sentí que él y yo formábamos un equipo con un mismo objetivo, velar por mi salud.

La reclamación no la puse hasta el final de mi visita. Todo el tiempo que estuve en la sala de espera o en la consulta del doctor, sabía que me había sentido vulnerado y maltratado, y había visto como todas las personas de la cola que habían pasado antes o después que yo habían sufrido el mismo trato vejatorio. Pero, como siempre, uno tarda en entender lo que ocurre y en contestar. A veces lo tenemos tan asumido que ni nos damos cuenta. Nos sentimos tan expuestos cuando abordamos el tema de nuestra salud sexual, que terminamos por aceptar lo que nos den como una caridad, un regalo.

Debemos acabar con esta dinámica. Sé que esto no ocurre sólo en centros de salud sexual, sino en centros sanitarios de todo tipo. Pero nuestra información es particularmente sensible. Debemos ser más conscientes de nuestros derechos y reaccionar, alzar la voz. Por suerte, como estuve un rato en el centro médico, tuve tiempo de pensarlo, reafirmarme y decidirme a actuar. Lo hice de forma respetuosa, pero contundente, explicando en detalle el abuso que había sufrido y que había visto como otras muchas personas más sufrían.

Hay mucho que el Centro de Salud Sandoval puede hacer al respecto, desde la concienciación de todo su personal, a medidas más específicas: insonorizar la sala de recepción, hacer que los pacientes entren de uno en uno cerrando la puerta, hacer que la línea que marca donde el siguiente debe esperar esté mucho -muchísimo- más atrás, desarrollar un método de asignación de consulta para pacientes sin cita que no implique tener que detallar en recepción cada síntoma o dolencia que padece una persona, etc.

Soy consciente de que el Centro de Salud Sandoval es un recurso valiosísimo para la población de Madrid, y que tiene profesionales excelentes. Yo no lo he usado mucho, pero me consta por familiares y amigos que es un lugar de referencia, y hace mucho por la salud de las personas con infecciones de transmisión sexual. Yo he ido sólo dos veces, esta última y otra vez de acompañante, hace pocas semanas, y siempre he observado en recepción esta forma de tratar la intimidad del paciente a la ligera. Por eso escribo este post sobre todo con el ánimo de que se actúe y mejoren aún más unos servicios que ya son de muy buena calidad.


Tuve que poner la reclamación a la misma recepcionista que me había tratado mal. Al principio estuvo a la defensiva, o con una disculpa insuficiente:

  • Disculpa, si nos hubiéramos dado cuenta de que tu caso era sensible, habríamos cerrado la puerta.

Pero lo cierto -y así se lo hice saber- es que todos los casos que pasan por allí son sensibles, y cerrar la puerta no vale de nada, pues es una puerta de cristal que cierra una pared de cristal, y aún cerrada se sigue escuchando absolutamente todo desde fuera, más que nada porque las personas que esperan siguen estando a treinta centímetros de distancia.

Al final la recepcionista cedió:

– Pero sabes qué, tienes razón. Y la verdad es que a nosotras hasta nos viene bien este tipo de reclamaciones, porque no deberíamos seguir haciéndolo así.

 

 

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más

7
Comments
  1. Enrique BF

    Mil gracias, Miguel
    Hay mucho que agradecer a los profesionales de Sandoval
    y también mucho que seguir pidiendo a las administraciones públicas y sus gestores. ¿No hay mejor forma de organizar las citas?
    un cupo de citas previas y otro abierto, por ejemplo, y seguro que hay otros sistemas. ¿Sería necesaria la ampliación del horario de atención? ¿Y más espacio y más adecuado para todo?
    No es nada agradable tratar de cuidar la salud propia y la de aquell@s con quienes
    tengas relaciones y a la vez preservar tu intimidad y tu dignidad si de entrada tienes
    que comenzar haciendo una cola considerable en plena calle y pasando por el sistema de recepción que tan bien has descrito. Y además con la incertidumbre de si finalmente podrás ser atendid@.
    No me gustan nada las frases hechas del tipo “ciudadan@s de segunda” pero seguimos viendo y padeciendo que en casi todo lo que tenga que ver con la sexualidad aún hay problemas de salud y ciudadan@s de segunda de cara a una buena parte de la sociedad y, por su puesto, de sus/nuestr@s representantes. No es sólo una cuestión de medios es también una cuestión de criterios y de cuestionar prejuicios.
    Gracias de nuevo y ánimo con las reclamaciones constructivas.

  2. Luis Javier

    En primer lugar, felicidades por el blog. Es maravilloso y estoy enganchado. Por otro lado, yo siempre hago caso a mi médico y cuido de mi salud (también la sexual) Soy seronegativo pero muy involucrado con todo lo que tenga que ver con el sida.

    Un abrazo Miguel. Eres tremendo.

  3. Gracias por compartir tu experiencia.

    Yo me veo muy reflejado en ella. Vivo en una ciudad pequeña, en la que constantemente se esta vulnerando mi dechero a la protección de datos e intimidad. Soy seropositivo desde hace 7 años. Y cada vez que tengo que ir al hospital a por medicación o a consultar de medicina interna, me cuesta una enfermedad, pues el único miedo que llevo es el como me van a tratar ese día y si van a cuidar mi privacidad. He puesto varias reclamaciones formalmente y individualmente también he confrontado a los sanitarios, pero lo cierto es que la situación sigue igual. Nos queda mucho camino por recorrer por desgracia.

  4. Hola saludos desde Colombia

    Leí el texto del blog dónde exponen un caso de falta de privacidad y de la intimidad con una persona seropositivo. Algo parecido me ocurre yo estoy en tratamiento hace un año y estaba en fundación q me atendió bien, pero ya hace un mes me cambiaron a una IPS, q nos atiende en un sitio abierto es decir desde la recepción, el lobby y otros consultorios saben de nuestro padecimiento, además no hay baños para nosotros y el q hay no lo prestan, la atención es fría, insulsa, indiferente. Yo estoy haciendo el cambio hacia la fundación, pero estas situaciones me deprime y a veces quisiera ir me lejos. Es injusto q nos traten así sabiendo ya debemos soportar un dolor más.

  5. HOLA

    Yo llevo 5 años visitando este centro y a sus especialistas .GRACIAS A ESTE CENTRO HE RECUPERADO TODO LO QUE HABÍA PERDIDO.
    ¡¡QUE SERIA DE MI SIN SANDOVAL Y SUS PROFESIONALES.¡¡¡¡¡ GRACIAS A ESE DÍA QUE ME PUSE EN SUS MANOS¡¡¡LO RECORDARE TODA MI VIDA¡¡
    NO TENGO PALABRAS NI DINERO PARA AGRADECER LO QUE ME HAN AYUDADO¡¡¡¡

    Es el único centro publico profesionalizado en madrid y que atienden a tod@s y posee un grupo de especialistas que se desviven por las personas que acuden .
    Y cuando digo que se desviven lo se, porque lo he visto y lo he sentido y aunque tienen sus días malos como todo el mundo,,son pocos esos días . Hay que tener en cuenta que es un centro publico especialista en ETS Y y no un centro de salud de barrio u organización de otros colectivos.
    Este centro es un referente a nivel europeo.

    Ademas es el único que tenemos en Madrid con un trato especializado y personalizado de las enfermedades de transmisión sexual y al alcance de tod@s los madrileños y personas que lo necesiten por suerte o por desgracia independientemente de raza,sexo y religión.

    Yo también, como much@s , he pasado por la situación de la recepción y ademas he tenido que pasar delante de estudiantes y un medico.Y ademas varias veces.
    Y alguna cosa que no tengo q contar aqui y mucho mas dura y peor , y me fui bastante j_____ a mi casa y mas hundido… pero también hay que tener en cuenta que este centro es serio y no juegan.

    Es mucha gente la que cada dia acude y se han visto desbordados en los últimos años por que cada vez acude mas juventud después de tener relaciones de riesgo y totalmente angustiados y ansiosos.

    Pero prefiero eso a no tener nada COMO EN MUCHAS CIUDADES o que me traten como un papel ante un infectologo de mi centro de salud correspondiente que solo va a cumplir unas horas o VER en mis narices como a mi medico de familia le importa una m_____ si me he infectado , y encima que me pierdan los análisis como me paso la ultima vez en mi centro de salud .

    Gracias al trato que se da en este centro much@s hemos tirao palante porque de otra forma nos hubieramos hundido u otra cosa peor.

    Los enfermeros o personal de recepción tienen un numero limitado de papeletas por persona y día para los que q demandan una prueba serologica y de ETS por haber tenido relación sexual de riesgo.Por lo tanto que nadie se asuste si te preguntan cosas algo personales .A mi tb me escucharon los que iban detrás y yo estaba bastante tembloroso y asustado pero nadie de los que están detrás de ti se va a asustar.Pues estará ocupado en llevar su propia cruz.

    Este centro trata a tod@s con bastante tacto ,, independientemente de si tienes una enfermedad o no , pues lo tienen bastante normalizado al ser su trabajo diario.

    Aquí se dan diariamente resultados positivos y negativos por el equipo de trabajo y créeme que en ningún otro sitio te van a tratar mejor que aqui.
    Y en este centro te enseñan a luchar desde el primer momento que entras por la puerta.

    +se de gente que tampoco le ha gustado y no ha vuelto a regresar.,,pero libre es cada un@

    —-que se puede mejorar,,siempre se puede mejorar¡¡¡¡por supuesto

    ANIMO Y MUCHA SUERTE AMIGO MIGUEL

  6. ES NECESARIO UN CENTRO SANITARIO SANDOVAL ESPECIALISTA EN ETS PARA CADA CIUDAD ESPAÑOLA¡¡¡¡¡¡

    que las autoridades se conciencien de las necesidades de la población y de las futuras generaciones de jovenes,,de otro modo habra grandes problemas

  7. Miguel Caballero

    Hola, Luis. Por supuesto que estos centros son muy importantes. Pero también es muy importante mejorar sus servicios, sobre todo el respeto a los usuarios, que siempre van por temas delicados. Es peligrosos plantearlo como una dicotomía entre “mejor tener esto a no tener nada”. Hombre, claro! Pero basta de conformismo. No todo es tener sanidad pública. Necesitamos sanidad pública y de calidad. Y la calidad empieza -qué menos- por el respeto a la intimidad del paciente. Un abrazo!

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