Hay una película maravillosa (bueno, a mí me encanta y sé que a vosotros también): se llama Cuando menos te lo esperasy está protagonizada por Jack Nicholson, Diane Keaton y Keanu Reeves. Como sé que todas la habéis visto varias veces no os entretengo con el argumento. Simplemente rescato un detallito que me parece de lo más interesante.

Me refiero a esa escena en la que el bueno(rro) de Keanu está auscultando a Jack y este le confiesa, así entre chicos, que la noche anterior vio a Diane desnuda (por accidente, ya sabéis). Y añade Jack esa frase fascinante: “Nunca había visto desnuda a una mujer de su edad”. “¿Nunca?”, le pregunta, incrédulo, Keanu. Y Jack le dice algo que, qué diablos, tiene mucho sentido: “Ey, no todos somos médicos, chaval” (como diciendo “No todos nos pasamos el día viendo todo tipo de cuerpos”).

Algo parecido sucede con el VIH. ¿¿¿Cómo??? A ver. Me explico. Quienes por nuestra profesión –o porque nuestro círculo social es así- nos pasamos el día viendo a personas con VIH tenemos muy claro cuál es la imagen, el aspecto y las características –por lo menos físicas- de una persona que tiene VIH. Pero quien no tiene ese nivel de familiaridad o, directamente, la realidad del VIH le es completamente ajena, no tiene tan clara en su mente la imagen de una persona con esa condición.

Quizá tú seas una de esas personas. Sí, ya sabes, una de esas personas a las que si Keanu les estuviera auscultando (lo sé, lo sé) le harías esa pequeña confesión nacida del desconocimiento y la novedad: “Nunca he visto a una persona con VIH, ni desnuda ni vestida, ¿qué aspecto tiene?”.

El nuestro es un entorno privilegiado, ya que cualquier persona con VIH tiene acceso al tratamiento y la inmensa mayoría de esas personas lo sigue adecuadamente, lo cual impide que su infección se transmita a otras personas. Esto es lo que conocemos como indetectable = intransmisible. En entornos así, la respuesta a la pregunta ¿Qué aspecto tiene una persona con VIH? es deliciosamente sencilla: exactamente el mismo aspecto que tú (gif imaginario de Nnnno-te-creeeeeeeoooo).

Pues me vas a tener que creer. ¿Quieres saber cómo son y cómo están las personas con VIH en España en 2018? Es fácil. Te las voy a presentar. Mírate, mira a las personas que tienes a tu alrededor, a las que te acompañan en el vagón del metro, a las que tienes delante en la cola de la pescadería (sí cari, hay que comer pescado al menos una vez a la semana y la lata de atún de la ensalada no cuenta, ¿vale?). Mira al conductor del autobús que te lleva al trabajo, a la farmacéutica de tu barrio, al maestro de tus hijos. Mira al chico que te pone las copas (y los bastos) en la discoteca a la que vas cada viernes, al enfermero que te extrajo sangre el otro día. Mira a los actores de tu serie favorita. Mira a la cartera que te ha traído antes un paquete certificado. Mira, mira, ¡mira! Cualquier persona con VIH que siga adecuadamente su tratamiento antirretroviral y que no tenga otros serios problemas de salud añadidos (recuerda que normalmente la mayoría de la gente no los tiene hasta que no es relativamente mayor) y que escojamos al azar tiene el mismo aspecto, el mismo estilo, la misma imagen que cualquiera de las personas a las que te he sugerido que mires.

Es decir, el aspecto de cualquier persona. Igual de guapo, fea, con más o menos glamour, con una profesión cualquiera si es que la tienen, igual de altas y bajos. Exactamente con el mismo atractivo sexual. Cuando sale el sol se ponen morenas y cuando llueve se mojan, como los demás. Dicho de otra manera: no puedes reconocer por su aspecto a una persona que tiene VIH, que sigue adecuadamente su tratamiento y que, por tanto tiene un estado de salud normal.

Vuelvo a lo mismo. Mira a tu alrededor: lo creas o no, cualquiera de esas personas que ves podría tener VIH, puede que incluso se dé la casualidad de que más de una está en esa situación. Quizá nunca sepas quién o quiénes son, pero lo que está claro es que no podrás saberlo por su aspecto, por su “pinta”, por su aparenteestado de salud. Tú no lo tienes muy claro porque, hasta donde sabes, no te pasas el día hablando con personas que tienen VIH y por eso no estás muy familiarizado/a con cómo son. Y por eso, a veces, cuando te enteras de que alguien tiene VIH, piensas para tus adentros: “Uy, pues no le pega nada, no lo parece, quién lo diría” o, directamente, “Uy, pues se le ve muy bien, pensaba que estas personas estaban peor”.

Quizá piensas que las personas que tienen VIH tienen mala salud, están muy delgadas, tienen mala cara, están todo el día de médicos o tienen que llevar unos estrictos hábitos de vida debido a “su enfermedad”. Pero lo cierto es que, a no ser que haya otros problemas graves añadidos –insisto, normalmente no los hay- el único hábito estricto que deben llevar estas personas es tomar su medicación cada día (una o dos pastillas, cronometrado: son unos 15 segundos en total lo que se tarda) y acudir a sus revisiones médicas (que normalmente tienen lugar una vez cada 6 meses). Sí, de acuerdo, y cuidarse un poquito, pero tú también deberías cuidarte todo lo posible y tú no tienes VIH, ¿verdad?

Déjate de mitos y elucubraciones. Las mujeres con más de sesenta años, tengan o no la pinta de Diane Keaton, también tienen cuerpo, aunque a veces su erotismo esté invisibilizado y sorprenda cuando aparece. Las personas que tienen VIH que tienen acceso al tratamiento y que lo siguen estrictamente tienen una salud normal, una esperanza de vida normal, una vida normal y, por supuesto, un aspecto normal, signifique normallo que signifique. Y a esto ayuda, por supuesto, el tener hábitos de vida saludables y, como para todo, una buena genética.

Recuerda: el VIH no da síntomas hasta que ha pasado bastante tiempo desde la infección y se considera que esta ha avanzado y ninguno de ellos es específico de este tipo de infección. La única manera de saber si alguien (por ejemplo tú) tiene VIH no es observando su aspecto ni juzgando su estilo de vida, ni llegando a conclusiones extrañas sobre esa gripe tonta que se cogió fuera de temporada, sino realizando una prueba de VIH. Cuando una persona con VIH sigue adecuadamente su tratamiento antirretroviral su carga viral es indetectable y no puede transmitirla a otra persona.

Abre los ojos, cuida de tu salud y no te hagas ideas raras sobre cómo son las personas con VIH. Si tienes dudas, mira a tu alrededor… e infórmate adecuadamente.

Rafael San Román, psicólogo

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Comment
  1. ¡Gracias! Qué forma tan clara y humana de responder la pregunta.

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