No sé si conocéis El Gran Varón, un tema del puerto riqueño Willie Colon sobre una mujer trans que muere, aparentemente por una infección por VIH,  sin jamás haber sido aceptada por su padre. Es una canción polémica, pues para según quien defiende o ataca los derechos de la comunidad LGBTI. Pero no voy a debatir sobre esta salsa en este post, yo aquí he venido a hablar de mi libro.

Volviendo a la canción, en un momento dice tal que así:

«si el cielo te da limones aprende a hacer limonada»

y de eso quiero escribir.

El dicho popular es una manera de explicar brevemente la resiliencia, un término que viene del inglés y que expresa la capacidad de una materia para volver a su estado original. Para una persona, sería la facilidad para recuperarse de una enfermedad, la adversidad, la depresión…

Si vives con VIH, estoy segura que esto te suena. No te queda otra. Has de ser resiliente todos los días. Porque por mucho que te digan que una infección por VIH es como una diabetes, no lo es. Si eres diabética lo puedes hablar con tu abuela tranquilamente, con tu supervisor, con las madres y padres del colegio de tu hija… Con quien te apetezca. En cambio, el virus más famoso del mundo es algo que, a la gran parte de nuestras abuelas, les da un miedo terrible, pues lo identifican con muerte, marginación y vergüenza. Aunque estoy segura de que eso está cambiando, aún nos queda camino por allanar.

Pero en fin, te han caído los limones en la cabeza, ¿qué haces ahora? Podrías por ejemplo, practicar la resiliencia. Y para ello, he seleccionado ciertas características que te ayudarán a conseguirlo:

  • Optimismo. Ser todo lo happy que puedas, pero sin pasarte y sin sentirte juzgada si no lo consigues. Porque el discurso optimista es precioso, pero puede llegar a cansar. Algo grande y feo te está pasando, las cosas como son. Tienes derecho a estar enfadada, a llorar, a comer helado y llorar de nuevo. Pero sí, en última instancia tienes que ser optimista, porque quieres tirar para delante y cuanto más optimista seas más bonito será tu camino.
  • Aceptación. Ha ocurrido, el test ha dado positivo. Y «Doc» no está aquí para llevarnos al pasado y cambiar el futuro, o sea el presente (física del tiempo, que venga Dios y lo vea). No nos queda otra que aceptar lo que nos ha pasado, reconstruir nuestra realidad en base a ello y pensar en cómo lo vamos a superar.
  • Buena salud = resistencia. Hay que cuidarse. Tenemos que comer bien, dormir bien, hacer ejercicio y reducir el consumo de alcohol y drogas. Y no sólo porque lo diga mi madre o la tuya, (OMG! My mom was right about… everything!). Numerosos estudios demuestran que cuanto mejor se encuentra físicamente una persona mejor responde mentalmente. Y para nosotras en concreto, que vivimos con VIH, tenemos que aplicarnos más todavía el cuento.
  • Querer y dejarse querer. Somos animales sociales y por lo tanto necesitamos de otros animales. Queda más con tu gente, dile a tu familia que la quieres, no tengas miedo de que te quieran, vuelve a disfrutar del sexo… Eres parte de este universo y tienes derecho a estar en él, con o sin VIH, brillante y feliz.
  • Buscar ayuda. Los Beatles (y sus fans) se desgarraron las gargantas gritando Help!, que no haya sido en vano. Comienza una terapia, vete a clases de meditación, habla de tu diagnóstico con alguien en quien confíes, hazte voluntaria de una ONG que ayude a gente con VIH, ¡escríbeme y desahógate!

 

Resiliencia – Imagen tomada de mielconcanela.es

 

¿Y a ti? ¿Qué te ayuda a ser resiliente?

Un abrazo, y no te olvides que eres una survivor hermosa y fuerte.  Te lo dice Beyoncé