Las personas, a lo largo de nuestra vida, desarrollamos una serie de estrategias para hacer frente a las demandas, tanto internas como externas, y a las circunstancias que se nos presentan, que nos sobrepasan o ante las que sentimos desbordadas. Estas estrategias pueden ser adaptativas o desadaptativas, según el contexto y la situación.

¿Qué sucede entonces cuando una realidad inesperada y surrealista se impone mediante semejante crisis sanitaria? Cuando se adopta una medida de confinamiento con el fin de evitar cualquier contacto social, nuestra libertad se ve mermada considerablemente, nuestras relaciones sociales se paralizan y se trastocan nuestras rutinas y costumbres. Esto hace necesario un periodo de adaptación durante el cual tendremos que reevaluar cuáles de nuestras estrategias de afrontamiento resultan adaptativas en este nuevo contexto y cuáles no.

Algunas estrategias desadaptativas son las que llamamos estrategias de escape o evitación, que consisten en evitar pensar en el problema, evitar sentir emociones “negativas” como la tristeza, el enfado o el miedo, evitar reflexionar o hacer cosas que, a priori, nos producen malestar… Por ejemplo, una estrategia de evitación habitual es el consumo de sustancias. Otra estrategia de evitación es el consumo de sustancias asociado al sexo.

Las personas que utilizan con mucha frecuencia estas estrategias, es probable que hayan llegado o lleguen a desarrollar un consumo problemático y que muchas de sus relaciones sociales giren en torno al consumo o a los encuentros sexuales. Por lo tanto, contarán con escasas herramientas u oportunidades de ocupar su tiempo de ocio haciendo otras cosas.

Somos conscientes de que la situación por la que estamos atravesando supone un fuerte estrés y que la medida de confinamiento está suponiendo un problema para todas las personas pero, especialmente, para este perfil de usuarios.

Por un lado, el confinamiento y el aislamiento social pueden incrementar el consumo de sustancias en solitario con el potencial riesgo para la salud del individuo. Más aún, si tenemos en cuenta que los servicios sanitarios están colapsados.

También, aunque en menor medida y asociado al chemsex, puede producirse el incumplimiento de las medidas de aislamiento social al buscar u organizar sesiones o chills. Esto lo pudimos comprobar en la desafortunada noticia publicada recientemente en diversos medios de comunicación generalistas, que además mostraron sin pudor todo su amarillismo y sensacionalismo. Para leer la noticia en cuestión puedes pinchar aquí.

Sin embargo, para otras personas, está suponiendo llevar a cabo un proceso de desintoxicación inesperado y forzoso. Es muy probable que esto vaya ligado a un aumento de los niveles de ansiedad y que se produzcan sentimientos intensos de irritabilidad, frustración y enfado que pueden ser difíciles de manejar sin la ayuda de una persona especializada.

Independientemente de cuál sea tu caso, queremos comunicarte que nuestro servicio de atención psicológica y sexológica e información sobre Chemsex sigue activo mediante vía telefónica o a través de videoconferencia. Si crees que necesitas ayuda profesional para afrontar la situación que estás atravesando, puedes contar con el equipo de Imagina, escribiéndonos un correo electrónico a salud@imaginamas.org, llamando o escribiendo un Whatsapp al 658 526 113.

Por último, queremos recordar algunas pautas que pueden ayudarte a gestionar de una forma más adaptativa la ansiedad y el malestar que estés experimentando, con el fin de reducir un posible abuso en el consumo de sustancias. Pulsa aquí para ir a la editorial sobre ansiedad y confinamiento

Alba Alonso, sexóloga e Iván Zaro, trabajador social

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