A lo largo de estas últimas semanas hemos estado afrontando una situación de confinamiento, esto como una de las medidas de prevención para evitar la propagación del COVID 19.

Toda esta situación ha provocado que muchos países del mundo hayan decidido implementar medidas inéditas, medidas que en la mayoría de los casos genera una sensación de miedo, desanimo y ansiedad.

Actualmente una gran parte de las personas que hemos tenido que dejar nuestro país de origen en busca de una mejora en nuestras vidas estamos teniendo esta especie de “añadido” a nuestro proceso de duelo migratorio. El duelo migratorio podría decirse que es esa constante sensación de “ser de allá y de aquí”, es la vivencia de estar entre dos culturas, en muchos casos dos idiomas… Es ese choque de sentimientos encontrados, por un lado la nostalgia por tener que dejar atrás algo tan importante como nuestras raíces y a la vez cierta esperanza por comenzar un nuevo rumbo donde se supone, estaremos mejor.

Toda esta crisis sanitaria por el CORONAVIRUS está creándonos cierta incertidumbre, sobretodo porque somos muchas las personas migrantes que aún tenemos en nuestros paises de origen a nuestras familias y seres queridos. La preocupación por la salud y el bienestar general de la familia es algo que normalmente nos acompaña durante todo nuestro camino y es bastante difícil poder desprenderse de esta, sobretodo si vivimos situaciones donde nos vemos invadidos por el miedo y/o la ansiedad. Si a esto le sumamos estar en tramite de asilo o refugio, el malestar se magnifica. Es una realidad triste y palpable la cantidad de dificultades y en muchos casos la situación de desamparo que viven un gran porcentaje de las personas solicitantes de asilo en muchos países.

Ante toda esta sensación de incertidumbre es bueno que tengamos en cuenta algunas opciones para aligerar los días de confinamiento y mantenernos lo mas tranquiles, en la medida de lo posible.

  • Debemos tener en cuenta que, en cierta medida, estas reacciones (Miedo, incertidumbre, desanimo, etc) son normales, proporcionadas y adecuadas a la situación que estamos atravesando.
  • Una de las cosas más importantes es el apoyo de redes sociales. Mantenernos en contacto con nuestros amigos o personas con las que hemos formado un lazo emocional nos ayudara a mitigar los efectos negativos del estrés físico y mental asociado a esta experiencia.
  • Mantenernos informados sin caer en la infoxicación. Al tener a nuestra familia en otro pais, tendemos a buscar mucha informacion, ya sea por Internet o en canales de televisión. Intentemos que la información que veamos sea veraz y justa, para esto es necesario revisar fuentes de información oficiales de cada región. Si por ejemplo, somos de un país de latinoamerica, es bueno que revisemos la información de entes verificados y confiables de ese país.
  • Mantener un contacto periódico con nuestros familiares, siempre que las posibilidades nos lo permitan. De esta forma sabremos de manera mas personal y concreta cómo están y de la mismo modo hacerles saber como estamos nosotros fuera.
  • Pensemos en esto no como una obligación si no como una forma de autocuidado y también de trabajo común. Interiorizar que estar confinadxs no solamente previene que contraigamos el virus, también es un acto de humanismo y solidaridad con nuestros conciudadanos. Verlo de esta manera ayuda en cierta forma a que los días sean mas llevaderos.
  • Organizar el tiempo para tener momentos de distracción. Escribir, leer, preparar recetas típicas de nuestros países, etc. Tomarse este tiempo con una especie de “descanso” para poder continuar cuando todo esto pase.

Intentemos mantenernos con esperanza, muchísimas personas están trabajando para que todo esto pase. Más pronto que tarde todo esto comenzará a pasar.

Ysrael Carrera, educador

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