Junto con la mefedrona (click aquí para leer nuestro post sobre mefedrona) y el GHB (click aquí para leer nuestro post sobre GHB), la metanfetamina, popularmente conocida como “tina”, es una de las sustancias más consumidas en sesiones de chemsex.

Se trata de un estimulante del sistema nervioso central que produce una intensa sensación de bienestar. Algunos de los efectos más buscados dentro del contexto del chemsex son desinhibirse y potenciar la excitación sexual, alargar la duración de los encuentros sexuales, así como incrementar la confianza y la autoestima. Sin embargo, su consumo es menos frecuente y está menos extendido en comparación con las otras dos sustancias mencionadas anteriormente ya que se trata de una de las sustancias más peligrosas. A continuación, os enumeramos 5 razones que explican esto:

  1. Muy potente

La tina se trata de una sustancia potente ya que una cantidad pequeña produce unos efectos significativos y de larga duración (entre 6 y 8 horas). Esto implica que es relativamente sencillo consumir una dosis más alta de lo deseado y, más aún, si tenemos en cuenta que es imposible determinar el nivel de pureza de la sustancia.

  1. Más adictiva

Es una de las drogas más adictivas ya que se desarrolla tolerancia hacia ella de forma rápida. Esto implica que cada vez es necesaria una dosis mayor para obtener los mismos efectos que al inicio, lo cual genera dependencia. Además, el deseo de consumo es muy fuerte. Más aún si el consumo de esta sustancia se produce mediante slam (por vía inyectada).

  1. Más cara

Aunque los precios de las diferentes sustancias varían según la zona geográfica en la que nos encontremos, en general, podemos afirmar que el precio de la tina es significativamente más elevado que el de otras sustancias como la mefedrona.

  1. Amplio abanico de efectos adversos

Los efectos adversos varían si hablamos en términos de a corto, medio o largo plazo y también según la cantidad y la frecuencia de consumo. Sin embargo, podemos enumerar unos cuantos de diversa índole: problemas cardiovasculares, hipertensión, dificultades con la erección y la eyaculación, pensamientos paranoides, alucinaciones, agresividad, comportamientos compulsivos, problemas dentales o déficits nutricionales.

  1. “Efecto bajón” intenso

Los efectos experimentados durante el “bajón” químico posterior al consumo suelen ser más intensos en comparación con otras sustancias y pueden ir desde cansancio extremo, irritabilidad, ansiedad, apatía, depresión y pensamientos paranoides hasta ideación suicida.

Si crees que tienes un consumo problemático en chemsex pide cita con nosotres mandando un WhatsApp al 658 526 113 o enviando un email a salud@imaginamas.org

Alba Alonso, psicóloga y sexóloga

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