El VIH es un universo complejo y para recorrerlo es importante contar con buena información. Al principio ayuda mucho entender lo básico, es decir, lo aplicable a la mayoría de los casos: con una buena adherencia al tratamiento antirretroviral (la toma diaria de la pastilla, para entendernos) la carga viral del virus no desaparece pero sí desciende hasta un nivel indetectable, por lo que no se puede transmitir a otra persona a través de las relaciones sexuales. Y, ¿cómo sabemos que la carga viral está indetectable? A través de las revisiones médicas periódicas que hay que realizarse normalmente una o dos veces al año.

No obstante, una vez superado el nivel básico de información, pueden surgir dudas sobre otros aspectos del VIH que no son tan del día a día, ya que son infrecuentes o bien no llegan a aparecer pero conviene saber en qué consisten. Para manejar información de calidad hemos pedido a la doctora Sara Nistal Juncos, jefa asociada de Medicina Interna del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, y al doctor José Antonio Rueda Camino, médico especialista en Medicina Interna en el mismo hospital, que nos ayuden a aclarar nuestras dudas sobre esos otros temas que no acabamos de tener claros.

BLIP

GESIDA define los blips como la presencia de carga viral detectable en valores bajos (50-500 copias/mL, normalmente <200 copias/mL), con una determinación anterior y posterior de carga viral indetectable. Hasta un 10% de pacientes por año presentan un blip. Esto quiere decir que ha habido blip si la carga viral estaba indetectable antes de observar la subida y vuelve a estar indetectable después de la subida.

Se cree que la adherencia incompleta o incorrecta a la terapia antirretroviral favorece la aparición de blips. Los blips también pueden deberse, entre otras causas, a: errores en la medición en el laboratorio, variaciones estadísticamente esperables por encima y por debajo del umbral de detección o a liberación de virus desde reservorios donde estaban “acantonados”.

Blips con menos de 200 copias/mL de forma aislada no suelen tener trascendencia y tampoco generan mayor riesgo de transmisión del VIH a la pareja sexual. Por encima de 200 copias se recomienda usar otro método de prevención, al menos, hasta que la carga viral vuelva a bajar. En ocasiones, dependiendo de la adherencia al tratamiento, así como de la situación inmunovirológica previa, puede ser necesario usar otro método de prevención durante un período más largo de tiempo. En cualquier caso, y teniendo en cuenta que el blip solo puede ser definido a posteriori (requiere que haya una determinación indetectable posterior, es decir, observar que la carga viral vuelve a bajar), el consejo médico es aplicar la prudencia.

Cargas virales superiores a 200 copias o blips frecuentes se asocian con la aparición de resistencias y, en ocasiones, con fracaso del tratamiento antirretroviral.

RESISTENCIA AL TRATAMIENTO

Cuando el virus se vuelve resistente al tratamiento. Las mutaciones de resistencia consisten en cambios en el código genético del virus que pueden hacer que determinados fármacos pierdan su eficacia frente al mismo. El principal factor de riesgo para su aparición es la falta de adherencia al tratamiento antirretroviral. Es decir, la mejor manera de prevenir la aparición de resistencias es tomándote tu medicación cada día, cada día, cada día…

REINFECCIÓN

Efectivamente, existe la posibilidad, aunque es muy poco frecuente, de que una persona que ya está infectada por VIH se pueda infectar con una segunda cepa del virus. Esta situación se conoce como “superinfección” o reinfección.

El tratamiento antirretroviral puede no proteger de la reinfección por alguna otra cepa del virus que sea resistente al mismo, que sí se podría evitar utilizando métodos de barrera durante las relaciones sexuales. Si ocurre, tu médico te indicará la manera adecuada de proceder en tu caso.

FRACASO DEL TRATAMIENTO

Cuando la carga viral sube de manera persistente hablamos de fracaso virológico. En general, el fracaso del tratamiento se detecta en los controles analíticos periódicos a los que el paciente es sometido: se observará una subida en la carga viral y, probablemente, una bajada en el número de CD4. El objetivo de estos controles es detectar el fracaso antes de que el paciente desarrolle infecciones oportunistas u otras complicaciones.

El fracaso del tratamiento se puede deber a: falta de adherencia al tratamiento, interacción entre los fármacos antirretrovirales y otros tratamientos que el paciente tome (incluidos productos de herbolarios), interacción con drogas, aparición de mutaciones de resistencia, etc.

Dependiendo de la causa del fracaso, el médico propondrá una solución u otra. El objetivo será devolver la carga viral a la indetectabilidad y hacer que los CD4 vuelvan a subir.

La información que acabas de leer es cierta y rigurosa pero también está muy resumida, lo que hace que se queden fuera muchos matices. Por eso, si tienes dudas más concretas sobre tu caso particular lo que debes hacer es consultar con tu médico para que pueda responderte de manera más precisa y adecuada a tu situación. Además, vamos a organizar un taller durante el mes de octubre para explicar esta información más detenidamente y poder resolver las dudas que te surjan después de leer este artículo.

Fuentes:

http://gesida-seimc.org/wp-content/uploads/2020/07/TAR_GUIA_GESIDA_2020_COMPLETA_Julio.pdf

https://aidsinfo.nih.gov/contentfiles/lvguidelines/adultandadolescentgl.pdf

Rafael San Román, psicólogo

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