Queridx amigx NO seropositivx:

Estoy encantado de conversar sobre VIH contigo. De hecho, necesito hacerlo y que tú lo hagas con tu entorno.

Hay una serie de nociones básicas que me gustaría que fueran el punto de partida de nuestra conversación, para poder seguir avanzando en ideas. Es el ABC de la vida como seropositivx hoy. Voilà:

  1. No me voy a morir a breve. Al menos no está en mis planes, al menos no de VIH. Mi esperanza de vida es tan larga como la tuya; mi calidad de vida depende de lo que me cuide (igual que la tuya). Ha sido muy difícil llegar a este punto en el desarrollo médico, pero gracias al trabajo de muchxs investigadorxs y activistas, hoy lxs seropositivxs vivimos tantos años y tan bien como lxs demás. Así que no te asustes, estoy bien y voy a seguir estándolo.
  1. El VIH no se contagia, sino que se transmite. El virus apenas vive fuera del cuerpo, y como mi carga viral es indetectable, la posibilidad de transmisión es remota. No hay ningún caso registrado de indetectable que transmitiera el virus, y no pienso ser pionero en esto. Es decir, que podemos hacer juntxs exactamente lo mismo que hacíamos antes. Cocinar, ir al mismo baño, compartir ropa, hasta follar. ¿Harías todo eso conmigo? ¿Cuáles son tus limites? ¿Por qué pones tus límites ahí?
  1. Yo estoy siempre dispuesto a contar mi historia, pero piensa que es un tema sensible y no todxs lxs seropositvxs  están dispuestxs a contar la suya. Hay que respetarlo. Preguntas del tipo “¿cómo te infectaste?” son ofensivas para la mayoría, básicamente porque está formulada con cero tacto. Si alguien quiere contarte su historia, deja que salga de esa persona. Asegúrate de que creas el ambiente de apoyo y libre de prejuicios necesario para ello.

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Algunos de mis mejores amigos son mexicanos. Yo pasé un semestre en el DF, y he vuelto muchas veces. Este verano pasado me visitaron en Nueva York. Aquí con mi marido, y los chilangos Mariana y Erick, en el Rockefeller Building, Empire State al fondo.

  1. Peso lo mismo, tengo la misma fuerza, duermo igual. Nada de esto tiene que trastornarse demasiado. A algunxs, los tratamientos les provocan efectos secundarios, pero esto suele arreglarse o mejorarse cambiando la medicación, pues hay varios tipos de tratamiento disponibles. En otros casos, los efectos secundarios persisten, y hay que apoyar a esxs seropositivxs. Yo, por suerte, no padezco ningún efecto secundario. Sé que soy seropositivo porque un test así lo dice, pero nunca noté ningún cambio en mi cuerpo. Por eso preferimos hablar de infección (controlada), y no de enfermedad. Soy tan capaz como antes. Me alimento estupendamente (gracias, César –mi marido es un fantástico chef–), voy al gym 5 ó 6 veces por semana, duermo como un lirón. Igual que siempre. El VIH no tiene por qué cambiar esto; lo que sí puede tener un impacto fuerte en la calidad de vida es el estrés emocional que produce el estigma.
  1. Sigo disfrutando del sexo. Lxs seropositivxs que usan las diferentes formas de protección (condones, TasP, etc.) no ponen en peligro a nadie. Si te infectas de VIH (¡ojalá que no!), lo más probable es que lo hagas de unx seropositivx que no conocía su estatus. Por eso es tan importante hacerse tests regularmente y estar informadx. La solución a la epidemia de VIH no está en la abstinencia sexual, sino en el empoderamiento de todxs en cuestiones de salud sexual: que estemos informados, nos hagamos los tests frecuentemente, hablemos sobre el tema con libertad. No tengas miedo o vergüenza en preguntarme.
  1. No soy un adicto a ningún tipo de droga, ni ningún degenerado sexual. Si fuera drogodependiente, lo que necesitaría sería ayuda especialista y apoyo de mi entorno, no burlas, discriminación ni otras formas de bullying. Con respecto a lo de degenerado sexual, el VIH no respeta razas, sexos, creencias religiosas ni nada de nada. La “H” de VIH viene de “Humano”, y nos concierne a todxs por igual. Lo único que nos puede ayudar a evitarlo es la información.

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¡Más chilangas! A Fernanda y Juliana las vi dos veces este año. Una en La Habana y en otra en Nueva York. Aquí en una playita de Brooklyn, Manhattan al fondo. En 2016 las veo en el DF, fijo.

  1. Unx seropositivx no tiene por qué revelarte su estatus antes de tener sexo contigo. Tú tienes la responsabilidad de cuidarte. ¿Por qué? Fácil: ¿tú cuentas a tus parejas sexuales cuándo fue la última vez que te hiciste el test de las enfermedades de transmisión sexual y cuántos encuentros sexuales has tenido desde entonces? Supongo que no. Pues por eso mismo. Como dije antes, el virus se transmite sobre todo a partir de personas que desconocen su estatus serológico o personas seropositivas que no se medican. No a través de seropositivxs indetectables. Lo importante es que cada uno sea responsable de su propia salud sexual. Dicho esto: yo personalmente pienso que todxs hemos de cuidar de todxs, y que tenemos una fuerte responsabilidad con respecto a nuestras parejas sexuales. Seamos seropositivxs o seronegativxs.
  1. Ni yo ni nadie se merece tener VIH. Hay que sacar el verbo “merecer” de nuestras conversaciones de salud sexual. Todo el mundo se merece tener relaciones sexuales placenteras y seguras, sean con una persona o con las que decida (¡es un derecho humano!). Los virus no se merecen, se padecen. Pero se padecen mucho menos sin prejuicios de por medio, y con el apoyo y complicidad de nuestro entorno.
  1. Tengo retos legales que sortear. No sé si el VIH me dará problemas de discriminación laboral un día, no sé si me va a hacer mucho más difícil adoptar a unx niñx (probablemente sí), no sé si un día no podré entrar en un país por ser seropositivx, no sé si escribir este blog puede empeorar aún más algunas de esas dificultades por la exposición que supone ser visible. Asumo esos retos y pienso pelear. Pero mi energía es limitada, ojalá que me eches una mano.
  1. Necesito tu apoyo, que hablemos de VIH y que me ayudes a llevar este mensaje a tu gente. Éste no es un blog exclusivamente para seropositivxs. De hecho, es sobre todo un blog para NO seropostivxs, porque quiere contribuir a acabar con el estigma, y el estigma se sustenta en la falta de información y el miedo. Lxs seropositivxs solemos estar bien informadxs; el resto no, y no debería ser así porque el VIH y la salud sexual nos incumbe a todos. Si alguien no está bien informadx no sólo es más probable que someta a otrxs al estigma, sino que es más vulnerable a la infección, porque no sabe cómo ni de qué cuidarse. Yo llevo un año viviendo esta experiencia desde mi diagnóstico. Es una experiencia fuerte.  Siempre he estado rodeado de amigxs. A veces mis amigxs se sentirán arropadxs por lo que escribo aquí, a veces se sentirán incómodxs, porque esto también incumbe a ellxs y tiene que ver con la forma en que nos relacionamos todxs, creamos prejuicios sobre lxs otrxs, o nos acomodamos a un status quo que nos beneficia. Este blog va a intentar incomodarte a veces, amigx, te lo garantizo. Pero siempre: ¡GRACIAS! Por leer esto, y porque tu apoyo me hace sentir más fuerte y con más ganas de ser visible.

 

¿Sugerencias, comentarios? Aquí abajo, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- (Amor, Sexo y Serología), escrito por Miguel Caballero para Imagina Más.