En el artículo anterior comenzamos a reflexionar sobre la costumbre, cada vez más extendida, de completar la casilla de seroestatus más último análisis en el perfil de Grindr. Es probable que tú lo hayas hecho, pensando que estás haciendo algo muy natural y lleno de sentido.

Si eres de estos, quizá también eres de los que, al leerlo en el perfil de otro, sientes que puedes ahorrarte una conversación agotadora que antes sí tenías que mantener. ¿Te suenan esos chicos que encuentran particularmente sexy el interrogar –no preguntar: interrogar, exprimir, suplicar- a sus ligues sobre sus hábitos de conducta y salud sexual, número de pruebas realizadas, fecha de las mismas y número de pelos sacados de la boca con las puntas de los dedos en los últimos doce meses? La casilla de estatus serológico más fecha les facilita mucho el trabajo a esos aprendices de agente de Gestapo serológica, pero todos sabemos que ni con toda la información del mundo ese ansia acaba de satisfacerse del todo. Porque no es ansia de información, es miedo, y el miedo mal llevado no conoce límites.

Por cierto, agente de Gestapo serológica, ¡que te la están colando! ¿Cuántos positivos has visto explícitamente en tu Grindr? ¿Uno, dos? Oye, qué casualidad ¿no? Qué poquitos hay, qué tranquilidad. Los que no ponen nada deben ser negativos que, simplemente, pasan de dar explicaciones… Claro que sí, guapi.

Más que perverso, que también, hay algo de inútil en esto de decir “Ey nena, yo negativo, recientito, conmigo puedes estar tranquilo”. Hay algo de absurdo. Y con esto no quiero decir que seas tonto, o que seas una persona absurda, solo estoy hablando de algo que haces, no de todo tu ser.

Sé que muchos rellenan la casilla, sé que la mayoría son gente inteligente y bienintencionada, en ningún momento lo niego, ¡yo también hago muchas cosas creyendo que tienen sentido y luego, cuando lo pienso, llego a la conclusión de que no tienen razón de ser!

Como dice Iván Zaro, trabajador social de Imagina Más, cuando tienes una vida sexual activa y con múltiples parejas, la confianza nunca puede ser una herramienta para la prevención de las ITS, pero sí lo es la responsabilidad que cada uno toma en tu vida sexual. En realidad, como hemos dicho más arriba, que haya quien rellene el campo de estatus serológico solo sirve para aplacar la ansiedad que a ellos y a otros (incluso a otros que no responden a la pregunta) les provoca el solo hecho de imaginar que pueden acostarse con una persona VIH positiva. Somos humanos, no pasa nada, no somos santos ni sabios, pero entrenémonos a partir de ahora en el noble arte de no hacernos trampas al solitario.

Y es que siento aguarte la fiesta comunicándote lo que ya has hecho sin (querer) saberlo pero, como dirían mis buenos Miguel Caballero, Gabriel J. Martín y tantos otros… too late, baby, too late. Si no vives en una isla perdida del Pacífico, con toda seguridad te has acostado con varias/bastantes personas seropositivas a lo largo de tu vida sin saber que lo eran y, de momento, vas a seguir haciéndolo –a no ser que te castres químicamente- por mucha declaración de la renta que pidas y des en Grindr (donde, sigo aguándote la fiesta, más de uno de los que ves en tu pantalla son seropositivos, aunque no lo digan, es cuestión de estadística). El espíritu es fuerte, pero la carne es deliciosamente débil.

Por si te sirve de consuelo, piensa que a todos nos pasa lo mismo, y así es como debe ser. En cualquier caso, ¿por qué das credibilidad a alguien que en su Grindr pone “negativo” y que se ha hecho la prueba ayer?  ¿Qué te aporta? ¿En qué cambia eso la relación que vas a tener con él? ¿Le darías credibilidad si te lo estuviera diciendo mientras os desnudáis en su casa un rato después de conoceros? ¿De qué lo conoces, qué confianza te da, qué valor real tiene que te lo diga en su perfil? ¿Y si no lo pone? ¿Es que todos los que no lo ponen tienen algo que ocultar? ¿Y antes cómo lo hacías, no follabas con nadie de Grindr, le hacías un tercer grado antes de quedar, le preguntabas a la gente su estatus serológico como quien pregunta por el trabajo? ¿Follabas más intranquilo que ahora que puedes leer eso en su perfil? ¿Si no pongo que soy negativo no me hablarás, porque sospechas que soy positivo –a pesar de mi carita de ángel o, por supuesto, con la cara de cerdo que tengo? ¿Si pongo que soy positivo no me hablarás, porque piensas que el sexo conmigo es un peligro, aunque sea un peligro bien rico?

Probablemente no sepas contestar (aún) a todas estas preguntas. No te preocupes, a mí me pasa lo mismo… con algunas de ellas. Por eso mismo considero interesante que sigamos dándole una vueltecita a esta “inocente” costumbre que se está instalando últimamente en nuestras aplicaciones.

Rafael San Román, psicólogo