¿Qué quiero decir cuando me identifico como una persona Trans? ¿Qué significa ser Trans?

El prefijo latino Trans-significa «al otro lado» o «a través de». Sin embargo, cuando lo añadimos  a la palabra género (Trans-género), lo que estamos haciendo, es decir que una persona se identifica con un género diferente o que expresa su identidad de género de manera diferente al que le asignaron al nacer. Su opuesto, sería el término Cis-género, que son todas aquellas personas que se identifican con el género que les asignaron al nacer.

Esta forma de referirse a la identidad de género nos recuerda a las clases de química orgánica en las que teníamos los isómeros Cis y Trans. Ambos poseen la misma fórmula, pero tienen diferentes propiedades químicas y físicas por la organización de sus moléculas. Para que nos entendamos, Cis y Trans son como dos constelaciones formadas por las mismas estrellas pero distribuidas de manera diferente, es decir, en la constelación Cis- las principales estrellas están dispuestas en forma de “C” (en el compuesto, los carbonos), mientras que en la constelación Trans- las estrellas están dispuestas de otra forma (en el compuesto, los carbonos están colocados de forma opuesta). Son las mismas estrellas, pero organizadas de manera diferente. No son la misma constelación aunque sus elementos sean los mismos

Lo mismo ocurre cuando nos referimos al ser humano, cuya especie se diferencia del resto por sus cromosomas.  Todo humano parte de la misma base, pero la forma en la que se muestra su identidad varía según la persona, es decir, Cis-género y Trans-género tienen diferentes formas de manifestar su género con independencia de que posean la misma base cromosómica (esto no es del todo cierto, ya que las personas intersexuales pueden tener un cromosoma más o uno menos).

Es a partir de los cromosomas y de la visualización de los genitales que el médico decide si se trata de un hombre (Cromosomas XY, pene y testículos) o de una mujer (Cromosomas XX, vulva y ovarios). Sin embargo, para esta decisión sólo se tienen en cuenta el aspecto físico, es decir, lo visual y no el aspecto psicológico, lo psíquico (interno). Por tanto, la voluntad del individuo queda supeditada a la de un profesional sanitario a la hora de decidir su género.

Es importante entender entonces que lo que se busca reivindicar es que el género se comprenda como una vivencia interna e individual, determinada por la persona en concreto y nunca por terceros (un médico). En este sentido, todo ser humano se encuentra en un estado de tránsito permanente, de cambio constante, que busca esconder o disimular a través de una ilusión sustancial, EL GÉNERO.

En la actualidad la transexualidad se sigue asociado a personas que padecen un trastorno o patología mental. Se dice que sufren una disforia de género o distrés significativos debido a la discordancia entre su identidad de género y su sexo físico o asignado al nacer, con el que no se identifican ni sienten como propio. Según la Ley 3/2007, del 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo, para que una persona trans pueda modificar su nombre y género en el DNI deberá presentar un informe médico en el que se demuestre la existencia de una disonancia entre el sexo morfológico o género fisiológico inicialmente inscrito y la identidad de género sentida por el solicitante o sexo psicosocial, así como la estabilidad y persistencia de esta disonancia. Por otro lado, también deberá demostrar que ha sido tratada médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado.

Estos requisitos atentan contra la voluntad de la persona a decidir su género y la condicionan a consumir sustancias, entre ellas hormonas, que tienen consecuencias irreversibles en sus cuerpos. Es importante mencionar que dentro del colectivo trans, las personas transgénero se diferencian de las transexuales en el hecho de que las primeras no quieren realizar intervenciones o cambios en su anatomía (a través de hormonas o de cirugías) para manifestar el género que les pertenece, mientras que las personas transexuales sí que lo hacen. Las personas deben poder decidir cómo quieren expresar su género

A modo de conclusión es de vital importancia manifestar en un día como hoy que las personas Trans deben tener los mismos derechos que cualquier otra persona, sobre todo, en lo que respecta a decidir a qué género pertenecen libremente. Cuanto mayor sea la visibilidad de su realidad y de la discriminación que padecen, mayor será el impacto que ejercerán a nivel institucional para modificar las estructuras que las oprimen.

Erik Graterol, educador de Imagina MÁS

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