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¿Quién teme a la PrEP II?

Cuando decimos la gente nos referimos a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres –HSH- y que, por tanto, no tienen miedo a que un embarazo medie en su vida sexual pero sí tienen un miedo atroz a infectarse con VIH. Esta sustitución masiva del perfecto látex por el controvertido químico hará que, aun cuando las infecciones por VIH desciendan, aumenten abismalmente otras ITS, que colapsarán el sistema. Tal cosa, que sin duda sucederá, no merece la pena y podemos evitarlo dejando las cosas como están e incidiendo en la importancia del uso del condón.

Aquí existe cierta confusión conceptual tanto en los detractores como en los defensores de la PreP y que consiste en afirmar que el objetivo de la PreP es prescindir del preservartivo, cuando en realidad el objetivo de la PreP es evitar la infección por VIH en personas que aún no se han expuesto a un contacto con el virus pero que muy probablemente lo harán.

Quieren usar PreP para no tener que usar condón. Eso no tiene sentido y, además, hará que la gente tenga más sexo y más desenfadado, cosa que es prescindible y, de alguna manera, indeseable”,

Podría ser el pensamiento de un detractor medio de la PreP, sin que él sea consciente de la segunda parte del mismo. Tener mucho sexo y disfrutarlo al máximo y no contraer VIH no parece un trinomio que merezca ser tenido en cuenta.

Lo cierto es que dejar de usar preservativo es una consecuencia probable del uso de la PreP pero no su consecuencia segura y universal ni su finalidad o, al menos, no la principal. Dicho de otra manera, habrá múltiples ocasiones en las que usar PreP permitirá a una persona el prescindir del condón de manera más o menos sistemática (por ejemplo, cuando se tengan relaciones sexuales con una pareja sexual estable o recurrente y en la que existe un razonable conocimiento sobre su estado de salud e higiene). Esto no significa que lo vaya a hacer, sino que va a tener la oportunidad de hacerlo.

Por otro lado, habrá múltiples ocasiones en las que la PreP no derivará en un abandono indiscutible del preservativo sino que este se mantendrá: por ejemplo, al tener relaciones sexuales con una persona desconocida y de manera no prevista, donde siempre existe la opción de seguir usando preservativo por motivos de higiene y de evitar otras ITS de las que la PreP no protege, pero a la vez salvaguardando la tranquilidad de que se minimizará aún más la posibilidad de una infección por VIH, con la repercusión positiva que eso tiene para la actividad sexual. Otra cosa es dar por hecho que si los casos en que se abandona el uso del condón superan con creces a los casos en que se mantiene eso es, en sí mismo, indeseable…

Otro temor es que la PreP tiene o puede tener graves efectos secundarios, que se producen en todos los casos o en muchos de ellos y que, por tanto, desaconsejan su uso, máxime cuando existe una alternativa que no tiene efectos secundarios, que no genera ninguna dificultad en las relaciones sexuales y que funciona a la perfección en todas y cada una de las situaciones (excepto cuando se hacen las cosas mal o cuando un aciago azar altamente improbable obra en nuestra contra): el preservativo.

Soy un gran defensor del preservativo. Y sí, también estoy ironizando mucho con él. Últimamente estoy tomando conciencia de que, a fuerza de integrar su enormes bondades, hemos acabado por no cuestionar, ni ver, ni lamentar las desventajas que para muchas personas puede llegar a tener su uso con el pretexto de que, como no son desventajas cruciales para la vida, no merece la pena reflexionar sobre ellas.

Sé que para muchos hombres el uso del preservativo no supone ni la más mínima incomodidad ni desperfecto. Son 100% hábiles, 100% responsables, 100% flexibles y potentes. Igual que el Zorro traza una impecable Z con su espada sin despeinarse, son muchos los hombres que incluyen el preservativo en sus relaciones sexuales sin pestañear, sin darse cuenta, con total fluidez, sin que le dé tiempo a nadie a decir esta boca  es mía. De verdad, lo celebro. Lo que no celebro es que piensen que para todo el mundo eso sucede de la misma manera y que, por eso, piensen que el preservativo es un artilugio perfecto que no admite reproche alguno solo porque sus bondades son indiscutibles.

Las críticas a la PreP, al igual que los argumentos a su favor, deben estar basadas en datos suficientes y de calidad, en razonamientos verdaderos que nazcan de una reflexión profunda sobre qué es y qué representa la PreP, nunca en falacias, miedos anticipatorios, victimismos o presunciones que nada tienen que ver con el tema en cuestión y que derivan, en realidad, del desconocimiento o de intereses espurios. Ser y representar son dos cosas diferentes: la PreP es un medicamento cuya función es evitar una infección por VIH; por otro lado, la PreP representa la posibilidad de tener sexo sin condón con personas cuya estatus serológico desconocemos o conocemos y es detectable o conocemos, es indetectable y, aun sabiendo que las personas con carga viral indetectable no pueden transmitir el VIH, queremos ponerle una barrera más al virus.

Por Rafael San Román

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