Queer es una palabra que cuesta definir. En sí, es un neologismo tomado del inglés y que no tiene una traducción exacta al castellano, si bien el significado más cercano podría ser el de raro.

Durante siglos se utilizó en las sociedades anglosajonas como un insulto para referirse a personas que a primera vista no encajasen en las normas y que se consideraban una amenaza para el funcionamiento social. Es decir, la palabra queer servía para incluir a todas las personas consideradas no normales dentro de una categoría y a su vez, para excluirlas a la marginalidad de la sociedad. Sin embargo, a pesar de conocer sus orígenes y su traducción más cercana al castellano, continúa siendo un término difícil de fijar y quizá esta dificultad en encontrar una definición de la palabra encaje con el significado de la misma.

Fue en los 80 cuando las personas LGTBI empezaron a hacer uso del término queer para referirse a sí mismas y la palabra empezó a adquirir un significado reivindicativo contra las normas de género.

Actualmente hay personas que se identifican como queery esto significa que no se identifican con ningún género. Con ello, buscan romper las etiquetas que nos impone la sociedad y restarles importancia social. Esta ruptura de las etiquetas es un medio para lograr una mayor fluidez identitaria y finalmente una mayor libertad.

El movimiento queer nace desde la marginalidad y reivindica una alternativa a las identidades oprimidas ya sea por el racismo, la pobreza, la transfobia o la homofobia entre otras muchas razones de exclusión y discriminación que surgen de las normas sociales. Es decir, este rechazo y crítica a las etiquetas va más allá de la identidad de género de hombre o mujer. En el caso de la orientación sexual, tampoco se identifican dentro de ninguna, pueden tener un deseo sexual hacia cualquier persona, pero sin identificarse en ninguna orientación.

La transformación del uso de la palabra queer de un insulto a un orgullo implica que la palabra sea en sí una forma de rebeldía ante el sistema binario de hombre y mujer, pero también ante el sistema social que establece etiquetas rígidas y jerarquizadas.  Es decir, abraza la diversidad y rechaza esa imposición de la normatividad que nos dice qué debemos ser en lugar de qué queremos ser.

El origen de esta crítica social, subyace en la idea de que que tanto el sexo como el género está influenciados por la cultura. Por ello, cualquier identidad te incluye en un grupo, sin embargo, esa pertenencia a un grupo también te puede oprimir y finalmente excluir.

Es importante conocer el recorrido de este término para no olvidar las luchas que nos han traído hasta aquí y para recordar y concienciarnos de las que aún nos quedan. Un término que en sus inicios era un insulto se ha terminado convirtiendo en un símbolo de empoderamiento. Esta transformación de la palabra se podría considerar un indicativo de avance social.

Miren Zuazua, psicóloga

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