Hola, guapo. Necesito hablar contigo.

Acaban de diagnosticarme VIH positivo.

Me infecté a partir del verano,

porque en el verano aún era negativo.

Mi novio es negativo y yo nunca he tenido sexo sin condón,

así que estoy muy confundido.

No creo que esto tenga nada que ver contigo,

pero pensé que sería bueno decírtelo,

por si acaso tú quieres hacerte el test o algo.

Lo siento por tener que contactarte por este tema.

Por favor, no compartas esta información con nadie,

no quiero que nadie lo sepa hasta que yo

no lo tenga bien asumido. Cuídate, bello.

En realidad, no sólo se lo contaba por si acaso él también querría hacerse las pruebas. Se lo contaba porque la ley me obliga. “Cariño, si tú no se lo quieres decir personalmente a tus sexual partners, yo lo hago. Tú me das la lista de nombres y números, y yo los llamo”, me dijo la Negrón, la trabajadora social que me informó de que mi test había resultado ‘reactivo’. La ley en Estados Unidos me obliga a compartir mi historial sexual si resulto ‘reactivo’. ‘Reactivo’ como radiactivo. Aquí es cuando comienzo a sentirte como una central nuclear. Yo escuchaba a la Negrón como quien mira por detrás de un manto de agua, el ruido de la lluvia no me permitía entender lo que ella decía, el agua me hacía verla como a decenas de kilómetros y no ahí, sentada frente a mí, en una habitación insípida de nueve metros cuadrados que ella trataba de hacer más apacible hablándome en Spanglish. En ese momento no podía poner en pie el significado de ‘reactivo’. Masticaba la palabra mientras La Negrón hablaba de corrido lo que habría aprendido en algún manual psicológico. Fue ella la que me comunicó que mi intimidad, ahora más que nunca, era de interés policial.

Él se había mudado a Harlem al mismo tiempo que yo, apenas unas manzanas más al Sur de mi casa, y muy cerca del centro de salud donde resulté ‘reactivo’. Nos conocimos en agosto, yo apenas llevaba un par de meses en Nueva York y él pasaba su primera o segunda noche en el apartamento que acababa de alquilar. La primera vez que vivía solo. Me invitó a tomar algo, el apartamento lleno de cajas, sin apenas muebles, más allá de la cocina americana, unos taburetes y una cama. Yo me quité la camiseta nada más llegar porque un loco me había escupido por la calle, camino de su casa. Sí, tal cual. Él nunca me creyó, pensaba que lo estaba seduciendo, que era una excusa un poco cerda para desnudarme nada más abrir la puerta. Pero era verdad, un zumbado me había escupido por la calle sin venir a cuento, y yo estaba muerto de asco con mi camiseta manchada de fluidos ajenos. Nos tomamos una botella de tequila, hablamos de libros, de política, de universidad, de trabajo y de amor en el balcón de su casa. “¿Por qué te mudaste a Harlem?”, le pregunté, ya con varias copas encima. “¿La verdad? Un hombre negro, grande y fuerte como yo lo tiene difícil en esta ciudad. Te ven como una amenaza, sobre todo la policía. No me sentía seguro viviendo en otros barrios”. Allí mismo, en el balcón, tras un par de horas de charla, finalmente nos besamos, antes de estrenar el único mueble que ya se encontraba en su sitio, la cama.

Hola, Miguel. No te hagas un problema personal

Yo estoy bien, en mi trabajo me hacen todos los estudios.

Lo nuestro fue antes de julio, creo.

¿Qué te dijo tu pareja, se enojó?

¿Te entendió? Porque él sabe que no vino de él.

 

Cuando salí del centro de salud, borré inmediatamente Grindr de mi teléfono. Fue un gesto compulsivo. Aún con la cabeza en ebullición y sin poder emitir ideas coherentes, intuía que ya nunca jamás tendría sexo. Aún no cumplía 30 años y me imaginaba el resto de mi vida sin sexo. Me imaginaba dos guardiaciviles durmiendo a los pies de mi cama, custodiando mi intimidad. Dos guardiaciviles de verde olivo, guante blanco y tricornio, de la época en la que los guardiaciviles aún no estaban buenos. No pensaba que me iba a morir, no sabía cómo sería mi vida a partir de entonces, nadie me había explicado qué viene después. Yo tampoco había preguntado. Me sentía fuera de mi cuerpo. Sentía una alambrada entre mi cuerpo y yo. Aún no podía emitir ideas claras, pero la sensación era de que mi cuerpo y mi mente iban por caminos distintos, por dos lados diferentes de esa acera, al salir del centro de salud. Mi apartamento estaba a dos manzanas, allí me esperaba mi marido. Tenía que contárselo.

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En el verano de 2014 (invierno allá), los amantes de Buenos Aires siempre hablaban de Cristina Kirchner después del orgasmo. Aún sin limpiar, con todo el semen sobre la piel, la conversación, sin saber bien por qué, se volvía hacia Cristina. Fue el caso de un machote de pelo en pecho que era crupier y practicaba la acupuntura. Éste hablaba de Cristina no sólo después, sino también antes del sexo. La odiaba. El sexo fue glorioso, bien despierto, una mañana con el sol tibio de julio en el apartamento de Corrientes que yo había alquilado. Cada vez que pensaba que habíamos terminado, que ya por fin se había cansado, él siempre me pedía más. Así toda la mañana. Sexo austral.

Miguel, no lo puedo creer.

Yo estoy sano. De hecho, me acabo de hacer

el examen de VIH y me dio negativo

(adjunta foto)

Creo que fue más duro para mí informar a mi marido y a mis amantes de mi reciente diagnóstico que a mí mismo recibirlo. Recibirlo es salirte del cuerpo y no volver a él hasta mucho después, meses. No entiendes nada. Pero cuando te toca hablar con tus amantes, la información está de tu lado, tú eres el que tiene que producir un mensaje coherente (cuando no hay atisbo de coherencia), mantenerte entero (cuando estás roto), y protegerte mucho (sin saber cómo. Si hubiera condones emocionales, seguro que venían todos pinchados). En realidad, no sabes lo que se espera de ti, en esa posición inaudita en que tienes que hablar de un virus, reconstruir lo que pasó aquella noche o aquel otro día, sembrar una duda. Yo lo pospuse hasta que no llegaron las segundas pruebas, menos con mi marido, al que se lo conté al momento. “Si no quieres decírselo a tu marido, yo lo puedo hacer por ti”, la Negrón de nuevo, “¿Estás seguro de que puedes confiar en él? Hemos registrado muchos casos de violencia física cuando una persona informa a su pareja de su diagnóstico reactivo.”

Yo estaba deseando salir corriendo de aquella habitación de nueve metros cuadrados, que se iba empequeñeciendo conforme pasaba el tiempo (y la Negrón cada vez más lejos). Salir corriendo y contárselo a mi marido. En 5 minutos estaba de vuelta en casa. Cerré la puerta, mi marido enfrente, trabajando en la mesa de la cocina, “¿qué tal?”, me dejé caer sobre la puerta, “¿qué pasa?”, no me salían las palabras, “oye, dime cómo ha ido”, me salió una risa nerviosa: “reactivo”.

Hola, Miguel.

Muchas gracias por contarme esto. Sé que es difícil

y que debes estar pasándolo mal ahora.

Por supuesto que respetaré tu privacidad, eso ni lo dudes.

Yo me hice el test por última vez a mediados del año pasado,

así que ya me toca hacérmelo de nuevo.

Lo haré inmediatamente y te diré el resultado.

Follamos con condón, pero es importante que yo sea

tan responsable como tú has sido conmigo.

Gracias de nuevo por tu honestidad. Besos.

“¡¿Qué?! ¡Yo no he sido!” Hasta ese momento yo no había podido pensar en un “quién ha sido”. Es que no pude, no me dio la cabeza para ello. El “yo no he sido” de mi marido fue el segundo golpe para entender que la epidemia se coló en mi intimidad, la primera vez -quizás en mi vida- en que empecé a pensar en el sexo como un intercambio de historias biológicas. Al principio me ofendió su “Yo no he sido”, como si se preocupara más por excusarse que por mi salud, pero no tardé mucho en entender. Era su forma instintiva de decirme que él no me había hecho daño, que él nunca me haría daño. Tan pronto como la idea de un “quién ha sido” se asentó a mí, me sentí profundamente angustiado.

Dale, otro abrazo.

Cuídate. Cualquier cosa, escribe.

Leo me enseñó qué significa ‘franela’ en porteño. Me lo enseñó en la casa donde se grabaron algunas escenas de la película Evita, un caserón cercano al Obelisco, con plano completamente irracional y laberíntico (o así me pareció a mí aquella noche), con muchísimas habitaciones, donde pasamos solos una noche de invierno. Yo no quería sexo, quería compañía esa noche lluviosa de julio, y él, que sí quería sexo, me prometió que ‘sólo haríamos franela’. Abrazarte bajo las sábanas y dormir juntos. Su polla dura toda la noche contra mi espalda. Cumplió su promesa, casi. No hay quién resista una franela porteña con un obelisco ardiendo entre las sábanas. Llovía fuerte fuera, el caserón estaba desierto, y yo me encontraba a más de 8000 kilómetros de mi familia y mi casa, compartiendo cama con un hombre que había contactado unas horas antes por Grindr. Ahí empezó una amistad que dura hasta hoy. Otro día me sentí mal, los huesos calados por el frío que pasaba en los archivos donde trabajaba, y Leo se vino a casa a cuidarme (éramos casi vecinos), me secaba el sudor, me daba agua, me follaba en la ducha. La mañana antes de irnos fuimos a pasear por el barrio, y acabamos sentados al sol de invierno, comiendo helado en un banco de la Plaza del Vaticano, frente al Teatro Colón.

Miguel,

cómo siento esto que te ha pasado.

Espero que lo estés llevando lo mejor posible, dentro de las circunstancias.

Muchas gracias por contármelo. Significa mucho para mí que me lo hayas contado,

es una muestra de lo buena persona que eres.

Yo he estado tomando PrEP desde octubre,

y nosotros no practicamos sexo anal,

así que supongo que yo estaré bien.

Me hice el test de todas las ITS el miércoles,

te diré cuáles son mis resultados.

Si necesitas o quieres hablar con alguien, llámame.

Aunque no lo parezca, yo soy un tipo que sabe escuchar.

Sé que no eres creyente, pero yo sí,

y voy a dedicarte mis oraciones esta noche,

para que estés muy bien. XO

En algunos países, hace años, te retenían en seudo-cárceles al resultar reactivo en un test de VIH. En ‘sidarios’, los leprosarios de finales del siglo XX. Iban a tu centro de trabajo, o a tu casa, y te llevaban detenido, sin informar a tu familia de tu paradero. Podían reducirte la pena, que no consistía en devolverte la libertad, sino en dejarte salir escoltado. Pero para ello, debías delatar a tus amantes, contarle a la policía con quiénes te habías acostado en los últimos tiempos, así podían encarcelarlos a todos. Toda tu red de amantes entre rejas. Porque no saben controlarse y las epidemias se dominan policialmente. La Negrón igual, me pidió el nombre y número de mis amantes. Le dije que ya los contactaba yo.  

 

Me interesa qué piensas sobre este tema. Puedes escribirme abajo en los comentarios, en Facebook, o en amorsexoserologia@gmail.com

Éste es un post de ASS- escrito por Miguel Caballero para Imagina Más

51
Comments
  1. Tus textos siempre me remueven por dentro. Para bien: este removerse es inquietante, perturbador, pero siempre revelador. El de hoy, además, es bellísimo. ¡Enhorabuena!

  2. Miguel Caballero

    Gracias, Diego. Ése es el objetivo, y me alegra que funcione. No dar respuestas (porque no las tengo, ni son únicas), sino formular preguntas para seguir aprendiendo entre todxs. Un abrazo.

  3. Hola! He llegado a esta página por casualidad a través de Facebook. La lei entera. De echo no pude parar de leerla hasta el final. Yo vivi casi 5 años con una pareja seropositiva sin saber que lo era, porque me lo ocultó. Obviamente él gestionaba el tema de otra manera a como lo haces tu. Después de eso yo aprendí y lei mucho sobre el tema, me informé. Creo que tu texto expone muy bien y con mucha honestidad los topicos sobre el tema, aún hoy tabú en muchos sitios. Enhorabuena por esta entrada, de verdad remueve por dentro y te hace pensar mucho, y desde luego da una visión directa y sin tapujos del tema.

  4. Enrique Get

    Hola, sabes lo que me encanta de leerte es la poesía a la hora de hablar, esa metáfora que hace que uno entienda y se identifique inmediatamente con tus historias, porque son historias de todos, a muchos nos ha pasado, y sino es muy posible que llegue a pasar. Imposible olvidar el eco en mi interior, un eco que me habla como una conciencia. Gracias. Seguiré leyendo tus posts.

  5. Tu escritos siempre me ayudan a conocer cosas de mi que no sabia, gracias por siempre regalarnos tu sinceridad.

  6. Miguel Caballero

    Gracias! ¡Qué historia la tuya, también! Bueno, creo que cada uno procesa su situación de forma distinta, lo importante es que se hable, que quitemos ciertos velos y compartamos experiencias. A veces es más el miedo a la reacción de los demás, que lo que ocurre en sí. A veces no: las reacciones pueden ser muy crueles, e incluso violentas. Pero ahí vamos todxs, poco a poco, tratando de construir una sociedad con menos estigma, menos vergüenza, con más placer y más compartir. Un abrazo.

  7. Miguel Caballero

    Gracias, Enrique! Y ahí estamos, con esos ecos. Lo mejor es que ésa es una metáfora de mi médico. Yo que siempre me quejé de la crudeza de los médicos, y éste me regaló una metáfora bellísima, que yo sólo transmito. Un fuerte abrazo.

  8. Pocas veces me sorprenden textos irreverentes, sinceros y a chorros, como un alud de palabras.
    Me ha gustado todo esto.
    Tal parece que fue escrito a pulso
    con la sabiduría que nace del corazón
    bombeando fluidos sangrientos
    verdades y preguntas
    valor y miedo
    como un incendio.
    Incendio?
    Así he quedado
    ardiendo
    caliente
    sin frenos.

  9. Miguel Caballero

    Espero que un día nos acompañes en este blog, Miguel Ángel. Sería un honor.

  10. Tengo formación en ciencias y letras, y eso me jode bastante la poética de los ecos a los que te refieres, y que en mi resuenan. Es lo que tiene el conocimiento; pero bueno, eso no me impide que mi emocionalidad aflore ante la sinceridad de tus palabras, que hago mías, básicamente por que ya las sentía gritar, siempre he pensado como tu has expresado al respecto de este aseptico asunto que nos venden y en el que, por chantaje, nos envuelven… no soporto tanto chantaje con trasfondo de hipocresía, y siempre digo lo mismo a los ultra defensores de los ultra cuerpos de serie negativa aun; sí, gracias a que todo dios usa condón es que somos casi el triple de población con respecto a la que había en los años sesenta…
    Un, gracias, y un abrazo, apretado, sin eco.

  11. Hola. Muy interesante tu comentario. Y te diré yo estoy viviendo una faceta donde no se si ese virus está dentro de.mi. muy dentro de mi siento q si pero soy cobarde por q no quiero saberlo quizás igual prefiero q avence sin darme cuenta a fin y al cabo a morir venimls a este.mundo. y temo por mi familia q en un descuido pueda trasmitirle eso q.pueda tener. Sólo sigo viviendo mi vida y aún no se si ir hacerme un análisis

  12. Miguel Caballero

    Hola, Max. Mira, me encantaría que alguien de ciencias siguiera deconstruyendo la metáfora del eco de mi médico. Estoy de acuerdo contigo en las contradicciones que tiene esta condición médica. Lo importante es que el único discurso que circule sobre el VIH no sea el médico, sino también el de los seropositivos. Contar cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo y con ese discurso médico precisamente. Un abrazo también de carne y apretón, sin ecos.

  13. Miguel Caballero

    Querido, eso lo tienes que decidir tú, pero si te haces el test sales de dudas. Sea positivo o negativo, que sepas que ay recursos para seguir adelante con gran calidad de vida. Un fuerte abrazo.

  14. Gerardo zepol

    Este texo me lo ha pasado un amigo del cual he aprendido bastante te la vida. Me da gusto encontrar persectivas optimistas a la vida pese a todo lo que se pueda venir. Gracias por la motivación y por el valor que se transmite, por la aceptación y por el gozo de seguir aquí como uno mas.

  15. Diego Emmanuel

    Me gusta todo lo que escribes,pero con este sentí una gran conexión, mi pareja también tomó el vih mucho mejor de lo que yo lo lo tomé, también somos serodiscordantes, y por un momento llegué a pensar que no le tenía miedo a nada, y eso me molestaba, me daba más miedo a mi infectarlo que a él «recibirlo», aunque un día tuve la oportunidad de ver un atisbo de miedo. En una ocasión el sexo fue tan intenso que sangró un poco, mientras yo me quitaba el condón en el baño él discretamente sacó un gel antibacterial jaja, lo hizo a escondidas, pero lo noté y me hizo feliz, saber que si es humano y que puede detener un poco de miedo Por favor nunca dejes de escribir, los blogueros activistas también pueden ser sensuales, saludos desde la Ciudad de México.

  16. Miguel Caballero

    Hola Gerardo. Gracias a ti por pasarte por aquí. Valor y gozo son dos buenos emblemas, como dices. A veces es increíble que hablemos sin tapujos sobre temas más perversos en el mal sentido, y no seamos capaces de hablar como sociedad de nuestras emociones y deseos. En fin, en eso estamos. Un abrazo.

  17. Miguel Caballero

    Hola, Diego. Gracias por compartir tu experiencia aquí, veo que muy similar a la mía. Es importante que estemos todos muy bien informados, que hablemos más de TasP, sepamos que las posibilidades de transmisión son remotas o nulas si somos indefectibles. Y si no osos indefectibles, también hay muchas formas de evitarlo. Un abrazo hasta CDMX, allá estaré en agosto.

  18. Miguel, por ahi, en facebook, vi un enlace y me dio curiosidad, decidí abrirlo y ver que me deparaba el destino, mi situación es casi similar, con la salvedad que yo soy versátil y no tengo marido pero en cuanto al miedo, puedo decir que es cierto, temo no solo por mi sino también por el otro.

    En la actualidad estoy conociendo a un chico que dice no importarle el tema… Por supuesto hemos usado condón porque es mejor prevenir que curar como se dice en Chile – que es donde vivo – llevamos algo mas de un mes y hasta hace poco no habíamos tenido sexo por temor y porque no había condón (en realidad si había, desde el principio, pero temía decírselo porque temía por el, por su seguridad y también por la mía y peor que todo eso, temía al rechazo 🙁 ).

    Leer tu historia de fluidos me llegó bien hondo, me hizo sentir frágil pero a la vez me ha hecho comprender y darme cuenta que existen otros enfoques que no había tenido oportunidad de descubrir procesar.

    Agradezco nos brindes la oportunidad de conocer lo que sientes que, muchas veces, refleja lo propio de cada uno de nosotros.

    Comentaré con mi médico mis nuevos puntos de vista, platicaré con el hombre que estoy frecuentando respecto del tema (aunque el dice que no es tema pero noto cierto desconocimiento respecto del mismo) y me plantearé un nuevo enfoque para seguir mi camino en esta vida, siendo seropositivo indetectable, tomando, como dices tu, religiosamente mis medicinas para morir, algún dia, como cualquier mortal habiendo disfrutado de todos los momentos, buenos y malos, que la vida nos ofrece.

    Un abrazo a la distancia y éxito con el blog y el proyecto de ser padre, no dudo que lograras ser un buen ejemplo para aquel ser que tenga la dicha de ser escogido…

  19. Miguel Caballero

    Hola, Pedro. Gracias por compartir tu historia aquí. Todo lo que cuentas me hace pensar en lo importante que es mantener un equilibrio entre: 1) contar con la información científica adecuada que nos ayude a tomar decisiones; 2) saber que esas decisiones son, al fin y al cabo, nuestras; 3) tomar preocupaciones, pero sin obsesionarnos. Es una ecuación complicada, pero no tanto. Lo que me preocupa más es que la información no llegue a muchxs seropositivxs y sernogativxs, y crean muchas mitologías sobre la transmisión que les esté jodiendo la vida sexual y la intimidad.
    Con respecto a lo de ser activo o pasivo, lo que intentaba decir es que ser pasivo para mí fue casi una imposición debido al condón. Mi polla no admite condón fácilmente, así que las opciones que me quedaban era ser pasivo o evitar la penetración, en esos casos. También ser activo a pelo, pero eso nunca lo consideré en relaciones sexuales puntuales. Con mi marido es diferente, claro. Ahí he podido explorar todo el espectro de posibilidades.
    ¿Por qué es importante decir esto? Para contestar al discurso médico que impone el uso sin condón sin plantearse qué efectos tiene sobre las prácticas sexuales y las emociones de lxs usuarixs. Ante esa imposición, debemos contar qué supone para nosotrxs usar condón, y luchar para que nuestro relato cale en el relato científico, para así hacer más humanas las campañas de salud. Voy a escribir un post sobe eso: «El condón y yo».
    Gracias de nuevo por leer el post y escribirme. Un abrazo.

  20. Felicidades me encanta tu blog sobretodo, las cosas tan ciertas que dices, un toque de humor y mucha sinceridad.

    Felicidades lo leí hasta el final y me encanto ☺️

  21. Carlos Omar

    Buen día.

    Hasta ahora no había leído algo con lo que me sintiera tan identificado con respecto a mi experiencia con el VIH.

    Al principio tenía una sensación de tener a mi cuerpo conquistado. Los tanques, la cepa de virus. La numeralia de un país que pierde ante el enemigo. Tantas perdidas, tantas casualidades. La sangre siempre presente. Me da pavor pensar que mi cuerpo, lo que a primera instancia es sólo mío, no pueda defenderse. La necesidad de un bienhechor sistema de salud, de unas metralletas con forma de pastillita para que algo en los fluidos se aplaque. Y más me asusta lo inasible que es esa guerra.

    Creo que exagero, pero pienso en la imágen de un «no man´s land».

    Pensaba más en ella estando cerca de la fecha en que me fui enterando de lo que corría en mi cuerpo. Ahora es más como un cuento que sigue en mi imaginario.

    Baaaaah. Tenía que decirlo.

    Gracias por escribir esto.

    Abrazos.

  22. Andres bustamante

    Hola Miguel me ha gustado mucho tu blog lo he leído todo y se han escapado algunas lágrimas, gracias por compartir … Saludos desde colombia

  23. Andrés Castillo

    Lloré, hoy en mi «aniversario» te he leído, y me he sentido más acompañado que nunca, te seguiré leyendo, muchos éxitos y bendiciones desde Colombia

  24. Hola Miguel
    Gracias por tus letras
    Me ha encantado porque me siento reflejadisimo en ellas
    Yo soy un chaval de 24 de España que lleva 5 años esa mini civilización dentro y hace un mes me dijeron que era indetectable.
    Seguidor desde España

  25. Me ha matado lo de «poner mote» al «amiguito». En mi caso el mote se le puso a mis «ecos» mi mejor amigo. Los resultados de mis análisis positivos fueron un 11 de Marzo, y al margen de la fecha señalada en Madrid, ese 11 de Marzo fue el mismo día del terremoto en la central nuclear de Fukushima. Ese mismo día a mi mejor amigo le dió por preguntar como iban mis Fukushimos (sí, él habla de motes en plural, de las diversas copias, o de los restos de «radioactividad» que dicen que queda tras la dosis de limpieza diaria) 😉 Al final muchos estamos cortados por el mismo patrón.

    Un saludete

  26. Miguel Caballero

    Andrés, qué bueno que te haya emocionado. Gracias por pasarte por aquí y leer. Un abrazo fuerte hasta Colombia.

  27. Miguel Caballero

    Hola, Andrés. Qué bien que te haya podido acompañar a través de mis escritos en un día especial. Un fuerte abrazo hasta Colombia.

  28. Miguel Caballero

    Felicidades por lo de indetectable, Aitor. Ánimo y para adelante, que nada cambia, sólo lo que nosotros permitamos. A dar la pelea. Un abrazo.

  29. Miguel Caballero

    Jajaja fukushimos…. justo ahora estaba escribiendo otro texto donde hablo de radiactividad. Pues sí, Neich, que si nos van a tratar de radiactivos, mejor adelantarnos nosotros. En fin… yo no soy de ponerle nombre, la verdad, pero entiendo que tu caso es distinto.
    Un abrazo!

  30. Miguel Caballero

    Hola, Carlos. Sí, esto del VIH tiene algo de invisibilidad, de no ver nada, notar nada. Es un buen punto de partida para reflexionar qué significa la enfermedad en general. Una invitación a pensar nuestro cuerpo, sus fortalezas y debilidades. Un abrazo!

  31. Hola Miguel,

    Descubrí un post tuyo hace un par de días y hoy he estado leyendo otros más de tu blog y quería darte las gracias, por escribir sobre estos temas en español, es muy cierto que no existe tanta información en otras lenguas que no sea en inglés. Yo, como tanta gente, busco directamente en inglés,… pero claro es mucho más cómodo leer en un idioma que conces bien.

    Bueno pues muchas gracias y muchos ánimos para continuar con la tarea de difundir información tan necesaria e importante.

    Yo soy apelero convencido, porque no puedo con el condón, pero tampoco estoy buscando positivarme. Intento cuidarme dentro de lo que cabe y aún soy negativo. No hace mucho he descubierto la existencia del PrEP y estoy pensando en empezar a tomarlo… Resumiendo! 😉

    Poder hablar de esto con gente, o aunque sea leer en internet, con tranquilidad y normalidad, con respeto, sin dramatizar-escandalizar-estigmatizar hace sentime bien, muy bien y lo agradezco.
    Te lo agradezco

    PS: tu y tu marido!!! preciosa pareja <3

  32. Miguel Caballero

    Hola, Artur! Gracias por pasarte por ASS-
    Sí, como dices, hay una gran limitación de información sobre VIH en español, la mayoría restringida al discurso médico-farmacológico, a «cómo no infectarte», pero muy poco sobre la intimidad, sobre las emociones, sobre el placer. Me parece fundamental escribir sobre eso. Y no sólo traducir lo que ya circula en inglés, sino también crear en español. En inglés también falta mucho -también está todo muy enfocado en lo médico-farmacológico, pero el VIH es mucho, mucho más allá.
    Oye, si alguna vez te apetece que te entreviste para el blog como a pelero convencido, dime. Lo único: es un blog de visibilidad, todos hablamos desde nuestra foto y nuestro seroestatus. Te aseguro que segura un post escrito a medias entre tú y yo desde el máximo respeto y sensibilidad.
    Mi marido toma PrEP desde hace tiempo y está contento. Desde antes que yo me seroconvirtiera, de hecho.
    El último párrafo que dices es mi objetivo: hablar tranquilamente y humanamente de sexo, de salud, de deseo, de placer, de miedos. El VIH es sólo el punto de partida; lo que quiero pensar es en qué consiste la sexualidad en este momento que vivimos, con amor y salud a sus dos costados.
    Un fuerte abrazo,

  33. Federico Arturo

    Miguel, llegue a tu blog por accidente, pero estoy muy satisfecho de haberlo encontrado. Como tu, tambien soy seropositive pero no lo encuentran, entonces soy o no soy? Gracias por tu Franco language. Es refrescante.

  34. Hola Miguel,
    Merci beaucoup pour ce texte!
    Mil gracias por este texto que ha llegado a mi pantalla en el momento en el que lo necesitaba, procurandóme mucha serenidad. Palabras que alivian.

    Un saludo desde Francia.

    André

  35. Miguel Caballero

    Qué bueno que te haya sido de ayuda, André! Compartir lo que vivimos y verbalizarnos puede tener efectos muy positivos. Un abrazo, Miguel

  36. Todos deberíamos ser seropositivos, así seguro que inventaban la cura antes, es una puta mierda, y tienes un par de cojones diciendo todo lo que has dicho, la verdad que tocarte una mierda de esas sólamente por amar, no hay derecho, todos deberíamos ser seropositivos y olvidarnos de esta mierda ya.

  37. No son demasiado conocidos pero el Ayuntamiento de Madrid, tiene un área de «Seguridad» en la que se engloban muchas áreas como Samur, Policía, Bomberos, Enfermedades infecciosas y tropicales, control de plagas, y salud pública. Pues bien, dependiente de Salud Pública y de Infecciosas y tropicales están los centros de Madrid Salud (son del ayuntamiento, no del SERMAS de la Comunidad). Hay varios para distintas áreas: drogodependencia, salud laboral, laboratorios, enfermedades tropicales y… ¡¡DERMATOLOGÍA e INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL!! Hay dos: el de Callao está especializado en jóvenes: http://madridsalud.es/centro-joven/ y el del Barrio Salamanca está especializado en Infecciosas, dermatología, urología, ginecología y tiene DERMO ITS y pruebas de sangre de todas las ITS/ETS y bucal de gonorrea: http://madridsalud.es/centro_de_diagnostico_medico/ atienden sin cita de 7:45 a 9:15 (aunque generalmente no empiezan a atender hasta las 8, y dan la última cita a las 9:30) Sólo hay 4 consultas, una de ellas para prostitución que tienen «cola rápida». Atienden bien y son muy discretos, aunque las instalaciones están anticuadas. No están conectados a la red hospitalaria, aunque sí tienen la obligación de avisar a Sanidad de contagios de enfermedades crónicas contagiosas (VIH y VHC)

  38. Muy buenas. Me parece una gran narración. Yo siento miedo al contagio, o mejor dicho a la posibilidad de transmitir el vih que vive en mi a los demás. Soy conocedor de los mecanismos mediante los cuales este puñetero virus puede pasar de una persona a otra y soy consciente de que mi estado, indetectable, disminuye la posibilidad de riesgo de transmision. Aún así, me parece horrible la idea de que tan solo una única particula del virus pueda entrar en contacto con alguien de mi entorno. Soy muy cuidadoso con mis fluidos y las posibles fugas de estos fluidos a través de mi cuerpo. A veces pienso que las precauciones que tomo son exageradas, pero no las puedo controlar. Me considero una persona con una avtividad pensante continua….mi cerebro nunca deja de pensar…y si combinamos dicha cualidad con mi manía de impedir la transmisión a los demás puedes imaginar los cacaos mentales ocasionales que tengo. Tengo pareja actualmente y lo cierto es que mi condición no afecta negativamente a nuestra relación, pero eso no implica que el vih esté presente en mis pensamientos. Estoy pasando unos dias en casa de un amigo y he mantenido relaciones sexuales con mi pareja. Tras el sexo yo me duché, pero él no y me da mucha rabia, pues pienso que pueden quedar restos de su semen en su cuerpo (mis restos quedaron dentro del preservativo) y, aunque los tests indican que es seronegativo, me da miedo que se haya infectado despues de esos analisis y que haya quedado algun resto de su semen en las sabanas de mi amigo.
    Quiero concluir diciendo que ser portador del virus en ocasiones genera miedos y puede influir en ciertos comportamientos, pro aún con esas uno pude ser feliz. Yo lo soy y, aunque tengo ciertos miedos, mis demonios internos, soy feliz.

  39. Rafael Guzman

    Buen dia Miguel elogio tu iniciativa me agradaria q nos dijeras como ocurrio tu contagio q dices paso aunque usarás preservativo.

    Mi nueva pareja fue diagnosticado vih + y aun no ha hecho el examen de carga viral y lo volvimos a hacer con preservativo. Yo tengo miedo.

    Sobre lo que dices de al colocarle crema al cepillo de dientes, yo no vivo solo y lo tengo a el en mi casa.

    Yo el 1 de enero 2018 fue la ultim vez que lo hicimos y como no habia condon me punteo pero penetro parcialmente pero se vino fuera de mi.

    Eso de el semen en las sabanas tbm causa contagio?

    Trabajo embarcandome y no creo q pueda llevar la vida laboral con VIH porq en Panama las medicinas las entregan para 30 dias. Yo embarco por 3 meses o mas.

    Tengo miedo de estar contagiado pero lo amo. Y he jugado con fuego repitiendo sexo con el sin el saber su carga viral. Me hice examen antes de el: el 4 de enero y yo 6 de diciembre y el resultado mio fue negativo.

    Tengo probabilidad y tengo terror. Aunque se q puedo llevar una buena cañidad de vida cn condon y el medicamento retroviral de por vida.

  40. Miguel Caballero

    Querido Rafael:
    Gracias por tu mensaje. Nosotros preferimos llamarlo «transmisión» en vez de «contagio», porque contagio implica que pueda ocurrir por el aire.
    Muchas personas tienen claro cómo se produjo su seroconversión; otros no, no tienen una historia de qué pudo ocurrir. Yo no la tengo. No es fácil no tenerla, pero es lo que hay.
    En tu caso, yo os aconsejaría que no os dejarais llevar por el pánico, que es el peor consejero. A mí en EEUU también me daban medicinas sólo al mes y ya he conseguido que me las den para cada tres meses.
    Lo del VIH no es ni mucho menos una ecuación exacta. A veces uno se expone y no ocurre, o piensa que no se expone y ocurre. Quédate tranquilo mientras no puedas hacer nada. Si sale negativo al final, todo bien; si sale positivo, hay maneras de acomodarnos las cosas para que no se nos conviertan en un gran peso.
    Te mando un fuerte abrazo.

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