Como sabes, las infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden estar causadas por diferentes microorganismos: bacterias, hongos, parásitos y… correcto, ¡los virus!

Has oído hablar del VIH, de la hepatitis C y del virus del papiloma humano. También hay otro virus al que no debes perder de vista: el virus del herpes simple, responsable del herpes genital.

El herpes genital provoca la aparición de llagas en diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, el área genital o rectal, las nalgas y los muslos. A este virus le da igual cómo sean tu cuerpo y tus relaciones sexuales: puedes adquirirlo a través de relaciones sexuales vaginales, anales u orales con una persona que lo tenga.

¡Importante! A veces los síntomas no aparecen o son tan leves que no se notan, pero el virus se transmite de todas maneras.

Cuando aparecen, los síntomas se tratan y se curan. Sin embargo, siempre seguirás teniendo el virus latente (no te abandona, solo se duerme), así que los síntomas se reactivarán cada cierto tiempo.

Probablemente, durante el primer año tengas brotes con cierta frecuencia, pero luego suelen espaciarse y acaban siendo más leves.  Normalmente las llagas del herpes genital aparecen cerca del sitio por donde el virus entró en tu cuerpo.

Usar preservativo te ayudará a prevenir la infección, pero NO elimina al 100% el riesgo de contraerlo.

Una vez sabido esto, ¿qué podemos decirte? Que vivas y disfrutes de la vida.

Rafael San Román, psicólogo

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