¿Cuánta gente quiere contratar una hipoteca para su piso pero no puede porque ninguna compañía quiere hacerle un seguro de vida? ¿Cómo puede ser alguien despedido de su trabajo tras hacerse una revisión, al ser violada la privacidad y confidencialidad de sus datos médicos? ¿Por qué la gente del entorno de una persona comienza a tratarle diferente después de que una ex pareja aprovechara la situación para perjudicar?

El VIH se ha construido socialmente como una enfermedad moral vinculada a prácticas ilícitas -consumo de drogas por vía intravenosa- y comportamientos sexuales desviados -homo y bisexualidad, prostitución o promiscuidad; con independencia de la característica a la que se fija el estigma, la conclusión es la misma: las personas con VIH se merecen su destino.

El estigma y la discriminación que padecen las personas con VIH en todo el mundo no sólo constituye una violación de los Derechos Humanos, sino que también representa un importante obstáculo en las diferentes facetas de la lucha contra la enfermedad -prevención, asistencia o tratamiento-.

El miedo y la ignorancia acerca de la enfermedad y los modos de transmisión del virus, o los prejuicios y tabúes en torno a la sexualidad y los hábitos de vida de aquellas personas que son percibidas como diferentes e inferiores, son algunas de las herramientas con que se entretejen el estigma y la discriminación alrededor del VIH.

Todo esto, ¿qué provoca?

Las consecuencias del estigma y la discriminación por VIH son tanto psicológicas –sentimiento de culpa, pérdida de autoestima, depresión, etc.- como de orden práctico –denegación de servicios y violación de derechos laborales, sanitarios, sociales, etc.-. Su efecto es aún más perverso al reforzar y solaparse con otras discriminaciones preexistentes -género, orientación sexual, consumo de drogas, etc.-.

Una sociedad que estigmatiza y discrimina por convivir con el VIH no sólo atenta contra los derechos y la calidad de vida de las personas afectadas, sino que, además, deteriora el bienestar y la justicia de la sociedad en su conjunto, así como su capacidad para hacer frente a la infección.

Desde Imagina MÁS trabajamos diariamente en la lucha contra el estigma y la discriminación que sufren las personas con VIH. Campañas de sensibilización social como Soy MÁS dejan constancia de que vamos a seguir trabajando para dar a conocer la situación del VIH, sensibilizando y formando a la sociedad para combatir esta situación.

El equipo de Imagina MÁS desea que un día el VIH sea tratado como una infección sin carga social y llena de prejuicios.

Otro mundo es posible, Imagina MÁS

Vídeo: Campaña ‘Soy Más’

Por Teresa Navazo

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Comments
  1. David Peyró

    Hola Miguel. De tu nuevo artículo lo que más me llama la atención es la diferencia cultural en el ámbito de salud que hay entre Nueva York y España. Publicitar tratamiento VIH como producto de consumo, se me hace impensable. Quizá en la red privada entre médicos y laboratorios existirá, pero con otra estrategias más entre profesionales.
    También me llama la atención lo de que sea el paciente el que decida su tratamiento. Yo no podría. Me crearía mucha inseguridad. Aunque hay que reconocer que implicaría mucho más a los pacientes con su enfermedad. Pero yo me siento aliviado de tener un médico muy profesional, que no sólo me atiende como paciente, también me cuenta avances de los congresos a los que asiste. Porque creo que, en una mayoría de médicos especialistas en VIH en España, lo mejor es lo implicados e informados que están.

    En cuanto al tema de comunicación, en mi opinión, las estrategias que se han utilizado en todos estos años ha sido un arma de doble filo. Utilizar el preservativo como prevención al VIH, ha creado en la memoria colectiva una asociación que ahora pasa factura. Una vez empieza a conocerse que el VIH ya no es mortal, la gente rechaza el preservativo como si hubiese perdido su utilidad. No haber aprovechado con la misma insistencia de las organizaciones para que la asociación (preservativo/VIH) fuera con TODAS LAS ETS, ha sido un error.
    Otra estrategia muy utilizada en publicidad con respecto al VIH es el miedo. Sobre el miedo ya se ha hablado mucho, y más después de campañas que asociaba a personas VIH con alacranes, e incluso con Hitler. Pero el miedo puede ser, tan obvio como en esas campañas, o más sutil. Estoy de acuerdo contigo que simplemente con pedir que la gente se proteja contra al VIH ya está indicando quien es el bueno y quien es el malo de su película. El miedo es un recurso fácil, y muy efectivo, que se usa mucho, sobretodo los políticos.
    Otro tema es a quién van las campañas de VIH. Siempre van dirigida a personas seronegativas. De ahí el recurso del miedo. Y este problema quizá debería empezar a tratarse desde el punto de vista de las personas VIH+. Las personas que somos VIH+ deberíamos tener en cuenta que nuestra salud es más vulnerable que los que no son VIH+. Deberíamos tener en cuenta que una ETS o una reinfección puede hacer que nos quedemos sin tratamientos efectivos. Y sin tratamiento volvemos a principios de los 90. Se está instaurando la idea de que, como ya tengo VIH, ya no tengo que protegerme de nada. Y eso es un gran error.
    Bueno, ya me he enrollado demasiado. Gracias por abrir temas que hacen reflexionar a personas VIH y a las que no.

  2. Miguel Caballero

    Hola, David: ¡qué alegría tenerte de nuevo por aquí!

    Sí, como ves, estas campañas dan para mucho. Lo que tus comentarios me sugieren:

    – a mí tampoco deja de chocarme lo de anunciar medicamentos. Y anuncian de todo, no sólo antirretrovirales. También lyrica, etc. Fue muy incómodo al principio para mí verme en esa responsabilidad de elegir mi tratamiento y estar al día con lo que sale nuevo, pero ahora empiezo a notar los beneficios de ello. Me hace implicarme en la investigación. En mi última cita le pregunté a mi médico por la nueva versión de mis pastillas que han salido (yo tomo Stribild), y que se llaman Genvoya. Se supone que reducen aún más los efectos secundarios (yo nunca he sentido ninguno) y da menos problemas cardiovasculares a largo plazo. Me contestó así: «Si tomas Stribild es como si tuvieras un iPhone6 y Genvoya fuera un iPhone7. Tener un iPhone6 ahora está estupendamente, pasaremos al iPhone7 en unos meses.» Metáfora médico-consumista muy reveladora de por dónde van los tiros, lo que ahora me obliga a investigar más…

    – Con respecto a las campañas sobre el VIH, yo personalmente las enfocaría en los tests, no en los condones. Décadas enfocándonos en los condones no ha valido de nada. Si quieres usarlo lo vas a usar; si no, no. Pero si te haces el test una vez al año, o cada 6 o 3 meses (depende de tu vida sexual), independientemente de tu estatus serológico, tendrás mucha capacidad de cuidarte tú y a los demás. Machacarnos con el condón ha sido bastante inefectivo.

    – El miedo y nuestra visibilidad es un tema estructural de este blog. A mí me parece urgente lo de la visibilidad. Sin historias circulando, no salimos de este círculo vicioso. Sin que el resto de la sociedad conozca las caras del VIH hoy (que son caras cualesquiera) y sepan que vivimos con ellxs, trabajamos con ellxs, etc. no vamos a ninguna parte. Dicho esto, cada unx tiene sus circunstancias, y para muchxs es imposible visibilizarse. Hay que apoyar a éstxs 100%. Las campañas que no nos muestran inciden en ese mismo secretismo basado en la vergüenza y la culpa. Hay una campaña peor, en la que sale un chico con VIH, pero justo debajo de la fotografía pone: «este chico es un modelo, no tiene VIH». Tremendo. Eso no lo pone cuando se trata de otras condiciones médicas. Casi que es mejor que no salga, a que salga pero haciendo explícito la vergüenza, el estigma.

    Un abrazo!

  3. David Peyró

    Yo creo que las campañas las enfocaría a la salud en general. Al cuidado de cada uno, seas vih o no. Así se hablaría de prevención, tratamientos, pero también de controles, como comentas, que es otra forma más de cuidarse. Y buscar otro tono: dejar de insinuar «el VIH es lo peor que te puede pasar en la vida y hay que protegerse de él» a otro tipo de mensajes como «la salud es lo mejor en tu vida y hay que cuidarla».
    En el tema de la visibilidad estoy de acuerdo contigo sobre lo importante y útil que puede ser, sobretodo para evitar que la gente muestre insensibilidad al tratarse de personas, pero a lo que te expones aún es muy duro. Las organizaciones deberían hacer un esfuerzo para crear espacios de seguridad para visibilizarse, y también salir del mundo asociativo y el de sus voluntarios, salir al público general para decir «las personas vih están aquí, para quedarse, y no son ningún peligro para los demás». Creo que no estaría mal volver al espíritu reivindicativo que había a principio de esta enfermedad (como se ve en el cartel de la estatua de la libertad), pero en vez de luchar por nuestras vidas, que sea para defender nuestro derecho a construir una vida, y que visibilizarse deje de ser algo extraordinario. Actualmente visibilizar tu condición VIH parece una conducta heroica.

  4. Miguel Caballero

    Estamos de acuerdo. Campañas sobre salud y sobre sexo ambos con connotaciones positivas, y moralismos fuera. La semana que viene saldrá otro post sorbe ese tema.

    Con respecto a lo de visibilidad, justo estamos intentando hacer eso en Imagina Más. Aquí en el blog estamos dando cabida a personas que se dedican a cualquier cosa, y son seropositivxs. Lo que pasa es que dadas las condiciones en que vivimos hoy, es casi imposible ser seropositivx visible y no ser activista. Yo trabajo a tiempo completo en la universidad, pero salir del armario del VIH casi me empujó a tomar una actitud activista. También ampliemos la noción del activismo: todo el mundo que sea visible o que esté ayudando a informar a los demás, cualquiera que sea la forma, está ejerciendo de activista, de militante, de persona comprometida en general.

    Si alguien está leyendo esto y quiere compartir su visibilidad, que sepa que ASS- es un espacio abierto creado para ello.

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