Los conocidos “días internacionales de…” tienen como principal función llamar la atención de forma global sobre asuntos que precisan la acción comunitaria como el medio ambienteo colectivos que sufren discriminación. Días hay muchos para el VIH, la visibilidad lesbica, LGTBIfobia esto nos debería de hacer reflexionar sobre la cantidad de trabajo que nos queda por hacer respecto a la igualdad real en nuestra sociedad.

El 2 de junio se conmemora el día internacional del Trabajo Sexual, en este día se pretende recordar al mundo la discriminación que sufren aquellas personas que se dedican a la prostitución. Pretende homenajear a las más de 100 prostitutas que ocuparon la iglesia de Lyon (Francia) con el fin de llamar la atención sobre su situación de precariedad y marginación. Y es que hoy a las personas Trabajadoras del Sexo se les sigue mirando distinto, muchas deben llevar una doble vida ocultando a lo que se dedican. Y en aquellos casos en los que deciden compartirlo se exponen a que esa relación de amistad pueda truncarse por el mero hecho de dedicarse a la industria del sexo.

La prostitución y el concepto de “puta” siempre ha sido utilizado como una vara de medir el comportamiento de las mujeres. Un sistema métrico elaborado por los hombres que curiosamente sólo puede ser aplicado hacia las mujeres jamás hacia ellos mismos. Que una mujer decida por necesidades económicas ejercer prostitución no significa que sea una mala mujer, una mujer fácil, un objeto sin derechos o alguien carente de dignidad. No es una persona pública que por unos billetes deba obedecer y colmar mis necesidades, ya sean sexuales o de consumo de sustancias. Y es que ese machismo que las condena y oprime es el mismo que sustenta gran parte de la prostitución. Un ejemplo lo encontramos en las normativas al respecto, en España no es ilegal ejercer prostitución. Sin embargo cada vez son mayores las ordenanzas municipales, o también a Ley Mordaza, que disuade la prostitución callejera o los anuncios de contactos de Escorts en prensa escrita. Malos tiempos para las personas Trabajadoras del Sexo en la era de las mentes ofendidas. Estas medidas en realidad no quieren prohibir la prostitución sólo ocultarla. Conocer donde se encuentran aquellos clubes donde puedan consumirla sin ser vistos para sin embargo seguir tachando de puta a cualquier mujer empoderada y autónoma  que decida vestirse como quiera y hacer con su cuerpo lo que considere.

El estigma de la prostitución es correoso y en los tiempos que corren está calando muy profundo en la sociedad española. Hasta el punto en el que parece que toda Trabajadora Sexual es víctima de explotación sexual y en el caso de no serlo se la infantiliza no dando la oportunidad de ser escuchada. En definitiva una Trabajadora del sexo siempre será una víctima silenciada. Respecto a los hombres, los Trabajadores del Sexo han tenido que permanecer invisibles ante una sociedad que les cataloga como hombres defectuosos. Hombres que tienen sexo con otros hombres cuya vida ha estado, y sigue estando en la actualidad en determinados puntos del planeta, en peligro si son descubiertos. Similar suerte corren las mujeres transexuales para quienes muchas sociedades seguirán siendo hombres disfrazados. Esta marginalidad ha dado pie a situaciones de abusos y violencias. Todo lo que acontezca fuera de las lindes de la sociedad moralmente correcta no es responsabilidad nuestra. En este momento mientras te encuentras leyendo esta editorial hay Trabajadoras del Sexo (tanto cisexuales como especialmente transexuales) que son asesinadas en países Latinoamericanos cuyos homicidas quedaran impunes. Crímenes que no serán investigados, vidas robadas gratuitamente por el mero hecho de ser mujeres, transexuales y prostitutas. Castigadas por infringir una norma que ellas no pusieron y que el sistema capitalista les obliga a cumplir. En un mundo donde si no produces quedas automáticamente fuera de juego. Mujeres que sufren la violencia de un sistema que les dificulta el acceso al mercado laboral y las castiga por sobrevivir dedicándose a algo moralmente cuestionable. Mujeres que no se encuentran representadas y cuando dan el paso ilegalizan su sindicato. Porque todo el mundo tiene una posición sobre esta cuestión pero nadie les ha preguntado a ellas, las verdaderas protagonistas.

Hoy 2 de junio intentemos concienciarnos sobre la realidad de las personas Trabajadoras del Sexo. Los retos a los que hacen frente, su lucha diaria por sobrevivir. Pero también como una parte de la sociedad las silencia y las vulnerabiliza para poder invertir esta lamentable tendencia. No desviemos el foco de atención en las víctima de trata de explotación sexual, ni en la prostitución de menores, hoy es el día de las personas que de forma autónoma deciden ser Trabajadoras del Sexo. Intentemos respetar aunque sea su día internacional conociendo su realidad, porque están aquí, existen y tienen algo que contar. Si quieren aproximarse a sus historias les recomiendo dos libros, uno titulado “Una mala mujer. La prostitución al descubierto”  (Plataforma editorial)escrito por Monte Neira donde nos narra su experiencia como Trabajadora del Sexo. El segundo aborda la realidad de la prostitución masculina “La difícil vida fácil” (Punto de vista editores). En ambas obras podrán escuchar sus voces, conocer sus retos y las dificultades a las que hacen frente cotidianamente. Tendrán la oportunidad de conocerles. Ese será un bonito homenaje para conmemorar el 2 de junio y a las 100 prostitutas que ocuparon la iglesia en Lyon.

Iván Zaro, trabajador social

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