Junto con el GHB y la metanfetamina, la mefedrona es una de las sustancias más empleadas en las sesiones de chemsex. Obviamente no vamos a recomendarte que la consumas, pero creemos que debes manejar información básica sobre esta droga si, a pesar de todo, decides hacerlo.

  1. ¿Cómo se consume?

Como sucede con otras sustancias, la mefedrona admite diferentes vías de administración. Es decir, es posible consumirla de diferentes maneras: inyectada, esnifada, ingerida (a través de la boca) o incluso a través de la mucosa anal. No obstante, lo más común es consumirla de manera esnifada o ingerida. También igual que con otras sustancias, la forma de consumirla influye en la rapidez, intensidad y duración del efecto. Los efectos de la mefedrona esnifada o inyectada son más cortos que si se ingiere a través de la boca.

  1. Como toda droga, genera tolerancia

Es importante tener en cuenta la relación entre la vía de administración y el efecto que provoca la sustancia a la hora de calibrar los riesgos para la salud. La inyección suele considerarse la vía que tiene mayores riesgos. Además, la duración del efecto de una sustancia influye en cómo se adquiere tolerancia a ella. Es decir, según el organismo se va acostumbrando a sus efectos se hace necesario aumentar la cantidad que se consume y la frecuencia, incluso dentro de una misma sesión de chemsex, si es que se quiere conseguir el mismo resultado. Esto implica importantes riesgos para la salud a corto, medio y largo plazo.

  1. Por qué la mefedrona triunfa

El hecho de que tenga tanto éxito en las sesiones de chemsex se debe, entre otras cosas, a que sus efectos pueden ser muy agradables: combinan cierto poder estimulante con un efecto de cercanía y conexión hacia los demás y de bienestar en general (lo que se conoce como efecto empatógeno, de empatía). También hay que tener en cuenta el factor económico. Normalmente el precio de las sustancias varía de una a otra en función de qué sustancia sea, su calidad y, por supuesto, quién la provee. No obstante, lo habitual es que en cuanto a precio la mefedrona tenga un coste medio o bajo en comparación con el GHB y la metanfetamina.

  1. Mefedrona, ¿sola o acompañada?

Como sucede con otras sustancias, es importante tener en cuenta que si se combina la mefedrona con otras drogas o medicamentos esto va a influir en la toxicidad de todas esas sustancias, es decir, influye en los efectos desagradables o peligrosos que pueden tener. Si, por ejemplo, eres VIH+ y participas en sesiones de chemsex, debes tener en cuenta las interferencias que pueden producirse entre las drogas que consumas y tu medicación. Piensa también que, si tus sesiones son de larga duración e intensidad, aumenta la probabilidad de que olvides tomar tu medicación, con el riesgo que eso puede suponer para tu salud.

  1. Lo que tampoco debes olvidar para reducir riesgos

Recuerda que la mefedrona es una sustancia que causa mucha sed y sensación de calor, por lo que si la consumes debes hidratrarte con bebidas no alcohólicas. La vía inyectada mal utilizada puede producir lesiones severas en los lugares donde te inyectes, además de que genera una adicción más rápida. Para prevenir la transmisión de ITS recuerda que no debes compartir jeringuillas. Si esnifas tampoco debes compartir el turulo, ya que puede ser una vía de transmisión de infecciones como la hepatitis C. Si esnifas mefedrona basándote en las dosis de otras sustancias que ya esnifas piensa que cada sustancia es diferente, por lo que si no tienes experiencia con la mefedrona puedes calcular mal el tamaño de la raya y provocarte una sobredosis.

Rafael San Román, psicólogo

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